miércoles, 19 de septiembre de 2012

La Agroecología frente al cambio climático, la inflación y la crisis alimentaria


Luis Gerardo Romo Fonseca
Lasnoticiasya.com, martes 18 de septiembre de 2012

El fenómeno del cambio climático y sus efectos negativos está golpeando severamente la agricultura en casi todas las regiones del mundo, inclusive en países altamente tecnificados como es el caso de Estados Unidos donde están padeciendo los estragos de la peor sequía en los últimos 50 años que apareció hace un par de meses. En particular, las cosechas de maíz y soya sufrieron grandes afectaciones; la primera, con pérdidas que ascendieron al 88% de la producción y, la segunda, con un 77%. Al día de hoy, los precios internacionales de estos productos se han disparado como consecuencia de esta alteración climática.
Ahora se habla de un eventual fenómeno del Niño que históricamente ha tenido mayor impacto en la agricultura que el de la Niña. Es evidente que a la fecha, el sector agropecuario mexicano no está preparado y no tiene definida una clara estrategia de acción frente al cambio climático. México emite el 1.5% de gases invernadero y es el más grande emisor de América Latina y el Caribe: emite el 25% del total de países de la región. Las acciones que se han implementado son limitadas en su alcance y no aseguran un manejo adecuado de un fenómeno complejo y altamente impredecible.
Aunque es significativa su participación en la emisión de GEI, nuestro país también es un país altamente vulnerable a los efectos del calentamiento global; tanto como todos los países que cuentan con numerosos sectores en alta vulnerabilidad que dependen directamente de los recursos naturales. En nuestro caso, México tiene más de 30 millones de mexicanas y mexicanos en el medio rural; la mayoría productores de autoconsumo y comunidades indígenas que padecen ya una extrema pobreza material y ecológica, cuyas carencias se agravan por las alteraciones climáticas que recrudecen fenómenos como la migración, el hambre y la mortalidad en el campo.
El campo mexicano está en quiebra, 70% del campo; esperan aumentos de 150% en precios de los productos; como señalan diversos investigadores y especialistas, esta crisis agropecuaria es atribuible a las políticas gubernamentales fallidas y a los frecuentes fenómenos meteorológicos atípicos y agudos. Raúl Nieto Ángel, director del departamento de fitotecnia de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), afirma que este sector es uno de los sectores más abandonados y desprotegidos, porque carece de programas y una política para incentivar la producción y los existentes se restringen a beneficiar sólo a 15% de los productores empresarios y prácticamente quedan fuera los pequeños (agricultores). Es muy evidente la desigualdad socioeconómica del sector rural en México, lo cual es muy palpable en la producción de maíz: desde cosechas de 2.2 toneladas por hectárea en el centro, sur y sureste del país, hasta rendimientos de más de 18 toneladas por hectárea -en estados como Sinaloa y Guanajuato-, equiparables a los obtenidos por agricultores de Estados Unidos, que es el primer productor mundial del grano.
Sin embargo, a nivel general, tenemos un atraso de 30 años con respecto a nuestros competidores de Estados Unidos y Canadá. Con el alza a nivel internacional del precio de los alimentos y el endeble esquema de apoyos al aparato productivo agropecuario, los precios de los productos del campo en México han alcanzado un incremento del 100 a 150%. Basta ver que en los últimos 25 años, nuestro país pasó de importar el 10% de los alimentos que consumía, a más el 40% en la actualidad.
“Hasta ahora, México carece de una política de desarrollo productivo de largo plazo, que resuelva los problemas estructurales del sector y eleve la competitividad en el campo mexicano” señala Luis Gómez Oliver, consultor de laOrganización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO). Desafortunadamente, la pobreza y la falta de capacidad en la producción de alimentos en el campo mexicano van de la mano: los campesinos y sus familias están en condiciones muy difíciles y en algunas comunidades del país, inclusive, ya padecen hambruna. Justamente, en fechas muy recientes, la FAO hizo un llamado de atención en el sentido de que es urgente lograr la soberanía alimentaria en México; ahora en riesgo.
Históricamente, la pobreza y el atraso rural no han podido solucionarse a partir de políticas asistenciales; la aplicación y distribución del gasto público destinado al desarrollo social rural, tanto a nivel nacional como en las entidades federativas, han mostrado deficiencias marcadas que impiden su aprovechamiento, ya que los apoyos son escasos y no llegan a los más necesitados.
Respecto a Zacatecas, pese a las lluvias, el sector agropecuario en el estado sigue en banca rota; tan sólo basta ver cómo en Fresnillo se ha perdido en tan sólo un año la mitad del ganado lechero, debido a la falta de forraje durante el año pasado y los primeros meses de este 2012: de 14 mil vacas lecheras que había en el municipio fallecieron alrededor de 7 mil por la situación de sequía. Este panorama no dista mucho del que se vive en el resto de nuestros municipios.
Ante este escenario, en que los severos efectos de la sequía han dejado en evidencia el agotamiento del modelo agropecuario tradicional en México; un servidor ha venido planteando la necesidad de reconvertirlo hacia la agroecología para reactivar a nuestro campo y combatir la pobreza alimentaria en los municipios y las comunidades campesinas. Por nuestra parte, en el Congreso del Estado de Zacatecas,  un servidor presentó desde el año pasado la Ley Para el Desarrollo Rural Integral Sustentable del Estado de Zacatecas para solventar nuestros desafíos en el campo a partir de esquemas de sustentabilidad agrícola y ganadera.
Cabe recordar que como sistema de producción, la agricultura y ganadería ecológica existen de manera oficial desde el 1991, cuando aparece la normativa europea que los regula. Bajo este modelo de producción agropecuaria, la superficie del viejo continente dedicada a este tipo de cultivo y explotaciones ganaderas viene en aumento y se presenta como la mejor alternativa para la recuperación ambiental y social de las zonas rurales.
Actualmente, la agricultura y ganadería ecológica se imparte en numerosas universidades de todo el mundo y los técnicos formados tienen buenas posibilidades laborales en uno de los pocos sectores agrarios en constante crecimiento y desarrollo. En México, destaca la UACh como promotora de la Agroecología; sus agrónomos aseguran que bajo este esquema, se garantizarían alimentos para autoconsumo y duplicar la producción de granos básicos y de especies menores para venta, así como la obtención de ingresos extras. Miguel Ángel Sámano Rentería, subdirector de investigación de Sociología Rural de la UACh,  señala que el objetivo de la institución es aplicar es modelo agropecuario en el país, partiendo de “retomar la experiencia de Brasil donde todo el extensionismo agrícola se ha centrado en esta estrategia, lo cual les ha traído resultados muy positivos al grado de poder combatir la pobreza alimentaria con éxito”. Cabe mencionar que en Brasil, a cinco años de haberse instrumentado la Agroecología, 60 millones de personas ya viven de la agricultura familiar con apoyo del gobierno.
Académicos de la UACh han venido trabajando en el diseño de un programa que podría beneficiar a los 10 millones de mexicanos que viven en extrema pobreza en las zonas rurales (el 10% de la población del país) con el apoyo de 20 mil extensionistas. Sámano Rentería, destaca entre las ventajas de la agroecología que “es una agricultura armoniosa con el medio ambiente, además los campesinos indígenas ya tienen conocimientos ancestrales sobre la milpa en semillas, manejo de suelos, y prácticas agrícolas tradicionales, las cuales pueden aplicar para aumentar sus rendimientos de este policultivo”. Definitivamente, no tenemos otro camino si queremos que nuestro campo sobreviva y sea la plataforma para recuperar la soberanía alimentaria y sacar de la pobreza a millones de mexicanas y mexicanos.

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