NP SEAE 29/04/11.- Diversos expertos invitados han expuesto sus puntos de vista sobre la seguridad y calidad de los alimentos en la Jornada sobre "Agroecología y transgénicos", organizada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), con la pretensión de identificar argumentos técnicos y jurídicos de la seguridad de los alimentos y analizar y debatir medidas para conservar la integridad de los alimentos ecológicos. En este sentido la profesora MD Raigón (UPV), miembro de la Directiva de SEAE expuso la evidencia de las ventajas de los alimentos ecológicos frente a los convencionales en cuanto a calidad organoléptica, además de otros beneficios ambientales. Juan F Carrasco de Greenpeace ha presentado los problemas y riesgos ecológicos, económicos y sociales que plantean los alimentos ecológicos, indicando que hoy en día no hay garantía científica de que los alimentos transgénicos sean inocuos para salud y que ese hecho debe ser suficiente para prohibirlos. Miguel Pujol ha presentado la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), que reunión mil firmas de ciudadanos para pedir al Parlamento Catalán la prohibición de los transgénicos y señaló la vía judicial como herramienta valiosa para luchar contra las grandes empresas que los promueven. Fernando Llobel (Asoc Consumo ecológico Tierra Llana, Albacete), señaló que declarar zonas libres de transgénicos sirve para movilizar a la gente, pero no impide su siembra o comercialización y señaló que la mejor herramienta para frenar los transgénicos es consumir productos ecológicos. Pilar Galindo (Asoc. La Garbancita Ecológica, Madrid), señaló que hay que ir más allá del NO a los transgénicos y crear un contexto que permita al productor y al consumidor elegir libremente lo que quiere comer o sembrar, sin intimidaciones. También se informó de la imposibilidad de estudiar los transgénicos, ya que al estar patentados, las empresas propietarias no autorizan su uso a grupos de investigación independientes Las principales conclusiones han sido: a) los OGMs son una herramienta de control de patentes, y un riesgo inasumible, que supone un peligro demostrado y un enemigo de la justicia ambiental, cuyos aliados están en la industria y en la política; pero la resistencia es posible y es cada vez más real: la revolución técnica se llama agroecología y el movimiento que la apoya; b) La actual normativa vigente en la Unión Europea, el propio principio científico de precaución y la justicia son instrumentos valiosos y suficientes para prohibir los alimentos con transgénicos; c) Se necesita revivir el movimiento social desde la pluralidad de posiciones y contenidos con el fin de fortalecer la producción de alimentos libre de transgénicos y d) Los transgénicos son una amenaza para la salud, el medio ambiente y la economía rural; todos productores y consumidores podemos hacer algo para evitar su impacto. Asimismo se dijo que es necesario profundizar el debate para recuperar la libertad de elección al sembrar y al consumir alimentos. La Jornada era la última de la IV Semana de Agroecología, en la que han participado 60 personas de distintas CCAA, que comenzó este lunes, con apoyo de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Más info: seae@agroecologia.net . Móvil: 627343399 |
Proverbio africano, se explicaría así: «Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, cultivarán pequeños huertos…que alimentarán al mundo». ACADEMIA SOL DE LOS ANDES FORMACION DE EN PRODUCCION AGRICOLA, PECUARIA Y AMBIENTAL REGENERATIVA CON ENFASIS EN LIDERAZGO Y ASOCITAVIDAD BIENVENIDOS HOLA A TOD@S ALDEA SOL DE LOS ANDES LOS SALUDA. https://www.facebook.com/aldeasoldelosandes
viernes, 6 de mayo de 2011
LA AGROECOLOGÍA RECUPERA LA LIBERTAD DE ELECCIÓN AL SEMBRAR Y AL CONSUMIR ALIMENTOS Y ES LA ALTERNATIVA REAL Y POSIBLE A LOS TRANSGÉNICOS
CONTAMINANTES ORGANICOS PERSISTENTES. OJOS QUE NO VEN
Contaminantes Orgánicos Persistentes. Ojos que no ven…
No se ven, no pueden olerse, ni sentirse su gusto en los alimentos. Los consumidores no podemos detectarlos. Pero que están, están. Y peor aun, nos están matando. Los COP son las peores sustancias que el ser humano ha creado jamás. Son pesticidas, sustancias industriales y subproductos que se propagan fácilmente a través del suelo, el agua y el aire, se acumulan en los tejidos adiposos de los organismos vivos, entre ellos los humanos, y son tóxicos tanto para las personas como para fauna y flora.
Son persistentes en el ambiente, permanecen intactos durante muchos años y se elevan por todo el planeta. Se los puede detectar en campos agrícolas donde se hayan utilizado hasta 60 años antes, e incluso en el Ártico, donde nunca se los ha usado.
Los COP alteran la información química de las células, causando distintos tipos de cáncer, tanto en los seres humanos como en los animales
Hay tres grupos de contaminantes orgánicos persistentes, los Plaguicidas Organoclorados, (aldrín, dieldrín, endrín, clordano, DDT, heptacloro, mirex y toxafeno), usados en la agricultura. Los Bifenilos Policlorados (PCB o BPC) que son un tipo de aceites usados por la industria eléctrica y refrigerante y las Dioxinas y Furanos que son los únicos que no se producen intencionalmente sino que son el resultado de combustión en presencia de cloro.
El Programa para el Medio Ambiente PNUMA, logró un acuerdo mundial para la eliminación de estos contaminantes: El Convenio de Estocolmo, cuyo objetivo es “proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los contaminantes orgánicos persistentes”. Este Convenio, adoptado en 2001, se encuentra en vigor desde 2004.
Cuando se adoptó ese tratado, en la lista se incluyeron 12 sustancias. En la conferencia realizada en 2009, se agregaron otras nueve.
El 29 de abril de este año, luego de una semana de negociaciones, los países parte presentes en la Quinta Conferencia de las partes del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, han aprobado por consenso incluír al endosulfán en el Anexo A para su eliminación y gestionar un programa de trabajo para la implementación de alternativas para este insecticida de uso agrícola.
El endosulfán es un pesticida tóxico que estaba ya prohibido en 80 países, pero todavía se continua utilizando en muchos otros, como China e India, en la mayor parte de África oriental, Argentina, México y otros países de Sudamérica. Como ejemplo, sólo en Argentina se usan al menos cuatro millones de litros al año.
La inclusión del endosulfán en el Anexo A, es un gran logro de las organizaciones ambientales y ciudadanas que durante muchos años lucharon por conseguir la eliminación de esta sustancia altamente tóxica y persistente del uso industrial.
No se ven, no pueden olerse, ni sentirse su gusto en los alimentos. Los consumidores no podemos detectarlos. Pero que están, están. Y peor aun, nos están matando. Los COP son las peores sustancias que el ser humano ha creado jamás. Son pesticidas, sustancias industriales y subproductos que se propagan fácilmente a través del suelo, el agua y el aire, se acumulan en los tejidos adiposos de los organismos vivos, entre ellos los humanos, y son tóxicos tanto para las personas como para fauna y flora.
Son persistentes en el ambiente, permanecen intactos durante muchos años y se elevan por todo el planeta. Se los puede detectar en campos agrícolas donde se hayan utilizado hasta 60 años antes, e incluso en el Ártico, donde nunca se los ha usado.
Los COP alteran la información química de las células, causando distintos tipos de cáncer, tanto en los seres humanos como en los animales
Hay tres grupos de contaminantes orgánicos persistentes, los Plaguicidas Organoclorados, (aldrín, dieldrín, endrín, clordano, DDT, heptacloro, mirex y toxafeno), usados en la agricultura. Los Bifenilos Policlorados (PCB o BPC) que son un tipo de aceites usados por la industria eléctrica y refrigerante y las Dioxinas y Furanos que son los únicos que no se producen intencionalmente sino que son el resultado de combustión en presencia de cloro.
El Programa para el Medio Ambiente PNUMA, logró un acuerdo mundial para la eliminación de estos contaminantes: El Convenio de Estocolmo, cuyo objetivo es “proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los contaminantes orgánicos persistentes”. Este Convenio, adoptado en 2001, se encuentra en vigor desde 2004.
Cuando se adoptó ese tratado, en la lista se incluyeron 12 sustancias. En la conferencia realizada en 2009, se agregaron otras nueve.
El 29 de abril de este año, luego de una semana de negociaciones, los países parte presentes en la Quinta Conferencia de las partes del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, han aprobado por consenso incluír al endosulfán en el Anexo A para su eliminación y gestionar un programa de trabajo para la implementación de alternativas para este insecticida de uso agrícola.
El endosulfán es un pesticida tóxico que estaba ya prohibido en 80 países, pero todavía se continua utilizando en muchos otros, como China e India, en la mayor parte de África oriental, Argentina, México y otros países de Sudamérica. Como ejemplo, sólo en Argentina se usan al menos cuatro millones de litros al año.
La inclusión del endosulfán en el Anexo A, es un gran logro de las organizaciones ambientales y ciudadanas que durante muchos años lucharon por conseguir la eliminación de esta sustancia altamente tóxica y persistente del uso industrial.
Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.
Ricardo Natalichio
Director de EcoPortal.net
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net
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lunes, 2 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
USO DE LOS TRANSGÉNICOS AFECTA LA BIODIVERSIDAD Y REDUCE LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS
Crevillent (Alicante), 30 abr (EFE).- El uso de semillas transgénicas en la actividad agrícola provoca como principales problemas la perdida de biodiversidad en el entorno y una menor calidad en los alimentos, según la profesora de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) María Dolores Raigón.
Esta experta ha asistido a unas jornadas de reflexión y debate titulada "Agroecología y transgénicos" en Crevillent (Alicante), organizada por Caja Mediterráneo (CAM) y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE).
En declaraciones a EFE, ha indicado que la agroecología prohíbe "taxativamente" el uso de transgénicos ya que el sistema convencional, que prima actualmente, fuerza excesivamente la intensidad del cultivo a través de fertilizantes nitrogenados y pesticidas.
De este modo, se obtienen alimentos con mayor contenido en agua y menor en materia seca, lo cual supone un descenso de la cantidad de proteínas, minerales, azúcares o vitaminas.
En cambio, el sistema agroecológico es un modelo equilibrado que viene del suelo, es decir, las plantas absorben los minerales para, posteriormente, sintetizar las vitaminas y los antioxidantes, y en definitiva obtener alimentos de mayor calidad.
La también miembro de la junta directiva de la SEAE ha afirmado que en España se abusa de los transgénicos, como lo refleja que se ha situado como el primero de Europa en superficie de cultivos transgénicos, con el maíz como el mayor.
Igualmente, ha señalado la excesiva utilización de aditivos como colorantes, potenciadores de sabor o conservantes, entre otros, que permiten "modificar los alimentos" o "hacerlos más atractivos".
Esta ponencia ha tenido el propósito de identificar y debatir argumentos técnicos y jurídicos sobre la seguridad de los alimentos, así como analizar medidas para conservar la integridad de los alimentos ecológicos.
Además de la profesora de la UPV, han participado miembros de diferentes colectivos ecologistas como Greenpeace, IPL de Cataluña o Asoc Terrallana.
Esta jornada ha tenido lugar en el marco de la celebración de la IV Semana de la Agroecología, que ha tenido lugar entre el 25 al 29 de abril y donde se ha promovido la adquisición de conocimientos, actitudes y conductas respetuosas con el medio ambiente.
Los organizadores tratan de dar a conocer maneras sostenibles de obtener alimentos para permitir mantener los recursos necesarios para producirlos de forma perdurable.
El conocimiento científico de la agroecología, ciencia nueva que se apoya en otras disciplinas, rescata el saber tradicional e introduce las técnicas modernas en los sistemas agrarios ecológicos.
En este sentido, la SEAE trata de aportar la formación adecuada y una actualización de conocimientos para impulsar una producción ecológica de los alimentos. EFE
viernes, 29 de abril de 2011
LA CRISIS DEL AMBIENTE, LA CRISIS DEL SISTEMA
La Tierra está experimentando cambios en su superficie, en gran parte debido a la acción humana de los últimos tres siglos. La industrialización, la revolución energética y la agricultura industrial, hicieron su aporte para llegar a la crisis climática que ya comenzamos a padecer. Una crisis que no acabará con el planeta, pero que si no actuamos a tiempo, terminará con la gran mayoría de las especies que hoy lo habitamos.
La humanidad, cuenta ya con los conocimientos y las tecnologías necesarias para producir alimentos y energía de forma sustentable. También para utilizar y reciclar el agua potable de modo que esta no se agote. Y por supuesto que también para reducir, reutilizar y reciclar nuestros deshechos de forma tal que dejen de provocar un colapso ambiental en las cercanías de cada ciudad.
El no uso de todos esos saberes, se debe simplemente a que no generan un rédito económico y, en un sistema regido por la economía, esto es un problema verdaderamente grave y difícilmente solucionable.
Se podría satisfacer la totalidad de las necesidades de consumo de productos y servicios, si éstos se distribuyeran de una forma más equitativa. En definitiva, podríamos reducir drásticamente el impacto ambiental de nuestras actividades, sin que esto significara volver a la época de las cavernas, como hemos escuchado muchas veces, que pretendemos hacer los ecologistas.
Lo que ha primado hasta ahora no es la sustentabilidad de los recursos, sino la generación de nuevas necesidades de consumo, con el fin de aumentar las ventas y por consiguiente los beneficios económicos de las empresas que los producen. Desequilibrios ambientales tales como el calentamiento global, son consecuencia directa de la sobre explotación de los recursos naturales y afecta a todas las regiones del mundo.
Estamos atravesando una crisis sistémica. La forma en la que está “organizada” la civilización con una escala de valores totalmente equivocada, donde se exacerba el éxito económico, la acumulación de poder y las superficialidades, por sobre la solidaridad, el talento artístico, literario, el intelecto puesto en función del bien colectivo.
Este sistema ha exterminado innumerables especies y tiene amenazadas a otras tantas. Por su incapacidad intrínseca de preservar el ambiente, más allá de su utilidad en función de sus necesidades más inmediatas, provoca que cientos de millones de personas padezcan hambre, falta de acceso al agua potable o contaminación de sus ecosistemas.
A este sistema no le interesa terminar con el hambre ni con la sed de miles de millones de personas, porque le son funcionales. Le sirven para seguir teniendo el poder de digitarlo todo, de manejarlo todo a su antojo.
Por eso, quienes estamos convencidos de la necesidad de un cambio, quienes estamos dispuestos a pagar el precio de abandonar algunas de las comodidades a las que estamos acostumbrados, estamos empezando a pensar alternativas viables y comenzando a introducirlas en la práctica.
Tenemos que comenzar entre todos y todas, a construir las bases de una civilización diferente, fundamentada en el uso sostenible de los recursos naturales, que pueda ofrecer respuestas a las necesidades de los pueblos, incluyendo a todas las culturas, saberes, filosofías y religiones, para que cada una ofrezca su aporte propio a la construcción social nueva.Este proceso, hace años ya que se está desarrollando y sobre él apoyamos muchas de nuestras esperanzas de que un mundo mejor, es posible.
La humanidad, cuenta ya con los conocimientos y las tecnologías necesarias para producir alimentos y energía de forma sustentable. También para utilizar y reciclar el agua potable de modo que esta no se agote. Y por supuesto que también para reducir, reutilizar y reciclar nuestros deshechos de forma tal que dejen de provocar un colapso ambiental en las cercanías de cada ciudad.
El no uso de todos esos saberes, se debe simplemente a que no generan un rédito económico y, en un sistema regido por la economía, esto es un problema verdaderamente grave y difícilmente solucionable.
Se podría satisfacer la totalidad de las necesidades de consumo de productos y servicios, si éstos se distribuyeran de una forma más equitativa. En definitiva, podríamos reducir drásticamente el impacto ambiental de nuestras actividades, sin que esto significara volver a la época de las cavernas, como hemos escuchado muchas veces, que pretendemos hacer los ecologistas.
Lo que ha primado hasta ahora no es la sustentabilidad de los recursos, sino la generación de nuevas necesidades de consumo, con el fin de aumentar las ventas y por consiguiente los beneficios económicos de las empresas que los producen. Desequilibrios ambientales tales como el calentamiento global, son consecuencia directa de la sobre explotación de los recursos naturales y afecta a todas las regiones del mundo.
Estamos atravesando una crisis sistémica. La forma en la que está “organizada” la civilización con una escala de valores totalmente equivocada, donde se exacerba el éxito económico, la acumulación de poder y las superficialidades, por sobre la solidaridad, el talento artístico, literario, el intelecto puesto en función del bien colectivo.
Este sistema ha exterminado innumerables especies y tiene amenazadas a otras tantas. Por su incapacidad intrínseca de preservar el ambiente, más allá de su utilidad en función de sus necesidades más inmediatas, provoca que cientos de millones de personas padezcan hambre, falta de acceso al agua potable o contaminación de sus ecosistemas.
A este sistema no le interesa terminar con el hambre ni con la sed de miles de millones de personas, porque le son funcionales. Le sirven para seguir teniendo el poder de digitarlo todo, de manejarlo todo a su antojo.
Por eso, quienes estamos convencidos de la necesidad de un cambio, quienes estamos dispuestos a pagar el precio de abandonar algunas de las comodidades a las que estamos acostumbrados, estamos empezando a pensar alternativas viables y comenzando a introducirlas en la práctica.
Tenemos que comenzar entre todos y todas, a construir las bases de una civilización diferente, fundamentada en el uso sostenible de los recursos naturales, que pueda ofrecer respuestas a las necesidades de los pueblos, incluyendo a todas las culturas, saberes, filosofías y religiones, para que cada una ofrezca su aporte propio a la construcción social nueva.Este proceso, hace años ya que se está desarrollando y sobre él apoyamos muchas de nuestras esperanzas de que un mundo mejor, es posible.
Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.
Ricardo Natalichio
Director de EcoPortal.net
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net
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martes, 26 de abril de 2011
AGROECOLOGIA REDUCE COSTOS DE PRODUCCIÓN
Métodos de agroecología permiten producir alimentos orgánicos a un costo 84 por ciento inferior de los de la agricultura tradicional, comprobó una investigación de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la brasileña Universidad de São Paulo en Piracicaba.
ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 26/04/2011, 22:27 H |
La investigación, realizada entre 2008 y 2010, utilizó plantaciones de tomate. Los experimentos se hicieron con agricultores el sudeste del estado de São Paulo, que tiene la mayor producción de tomates del país y cuenta como bioma natural con la Mata Atlântica.
http://www.tierramerica.info/ - PNUMA
GIGANTES GENÉTICOS A LA CAZA DE GENES "CLIMÁTICOS”
GIGANTES GENÉTICOS A LA CAZA DE GENES "CLIMÁTICOS”
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Resumen del informe núm. 106 de Febrero de 2011del Grupo ETC
Aprovechamos para recomendar la lectura del informe completo: "A la caza de genes 'climáticos'"
Los Gigantes Genéticos acumulan patentes sobre cultivos para enfrentar la crisis del clima.
¿Pero servirán estas semillas y cultivos modificados tecnológicamente a las estrategias de adaptación que los agricultores necesitan desarrollar para resistir al cambio climático? Al contrario, estas tecnologías patentadas están destinadas a concentrar el poder de las corporaciones, elevar los costos, inhibir la investigación independiente y erosionar los derechos de los campesinos y agricultores a conservar e intercambiar sus semillas.
Lo que supone una amenaza total a la soberanía alimentaria y la biodiversidad.
Seis corporaciones (DuPont, BASF, Monsanto, Syngenta, Bayer y Dow) y sus socios biotecnológicos (Mendel Biotechnology y Evogene) controlan 201 (77%) de las 261 familias de patentes (tanto en patentes otorgadas como sus solicitudes). Solamente DuPont, BASF y Monsanto acumulan 173 familias de patentes (el 66%).
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Desarrollar y patentar “cultivos climáticos” es una apuesta por el control, no sólo de la seguridad alimentaria del mundo, sino también de la biomasa global en curso de mercantilización.
Para ganar legitimidad moral, los Gigantes Genéticos se están asociando con filántropos de alto nivel (Bill Gates, Warren Buffett), gobiernos de países como Estados Unidos y Reino Unido y grandes fitomejoradores (como el Grupo Consultivo en Investigación Agrícola Internacional, CGIAR) para promover la donación de genes libres de regalías y tecnologías a agricultores de escasos recursos, especialmente en el África Subsahariana. A cambio, estos generosos donantes esperan que los gobiernos del Sur global “aligeren la carga regulatoria” que podría obstaculizar la liberación comercial de los cultivos transgénicos.
No existe ningún beneficio para la sociedad cuando los gobiernos permiten que seis corporaciones monopolicen la alimentación. Los genes “adaptados al cambio climático” son el pretexto detrás del cual se oculta el incremento en la dependencia de los agricultores respecto a los cultivos transgénicos, la amenaza sobre la biodiversidad y sobre la soberanía alimentaria.
Debe hacerse una investigación completa de los impactos sociales y ambientales de esas nuevas variedades NO PROBADAS.
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Los científicos predicen que la mayoría de los habitantes más pobres del Sur global sufrirán los impactos más destructivos del cambio climático.
El Informe sobre Desarrollo Humano 2007/2008 de las Naciones Unidas advierte que las consecuencias del cambio climático podrían ser “apocalípticas” para los habitantes más pobres del mundo.
Para las mayores empresas de agroquímicos y semillas del mundo, la ingeniería genética es la solución técnica para combatir el cambio climático. Implica un enfoque de propiedad exclusiva que procura expandir un modelo agrícola industrial, muy divorciado de las realidades sociales y ambientales de las comunidades campesinas.
También es un enfoque que no ha aprendido nada de la historia. Muchos de los problemas con los suelos salinos y la degradación del suelo, por ejemplo, se han visto exacerbados por el uso de sistemas de producción intensiva.
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“Los agricultores de todo el mundo pagarán cientos de millones de dólares
a los proveedores de tecnología
para hacerse de esta característica [un maíz tolerante a las sequías]”
MICHEL MACK, Director Ejecutivo, Syngenta,
21 de abril de 2010
"BRASIL NO NECESITA VENENOS PARA SOSTENER PRODUCCIÓN ALIMENTARIA"
Fabíola Ortiz entrevista al dirigente del MST, JOÃO PEDRO STÉDILE
| | El activista João Pedro Stédile habla en un acto público. |
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RÍO DE JANEIRO, abr (Tierramérica) - Brasil puede dejar de ser el primer usuario mundial de agroquímicos sin reducir la producción de alimentos que consume, afirma en esta entrevista el dirigente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), João Pedro Stédile.
Los predios en los que se han asentado campesinos como parte de la reforma agraria ya están cambiando de mentalidad, rumbo a una producción alimentaria en armonía con el ambiente, dijo Stédile a Tierramérica.
Brasil, una potencia agropecuaria, ocupa desde hace tres años el primer lugar en consumo de herbicidas, fungicidas e insecticidas agrícolas. Desde 2006 tenía el segundo puesto detrás de Estados Unidos, pero tras una cosecha récord de soja pasó a encabezar a los países que más agrotóxicos emplean.
Un estudio de la empresa consultora alemana Kleffmann Group a pedido de la Asociación Nacional de Defensa Vegetal, que representa a los fabricantes de agroquímicos, demostró que el brasileño era el mayor mercado de estos productos.
El sector movilizó en 2008 más de 7.000 millones de dólares, mientras el área cultivada se redujo dos por ciento.
Sin embargo, cada agricultor emplea cantidades pequeñas comparadas con las de otros países. En 2007 se gastaron en promedio 87,8 dólares de agrotóxicos por hectárea, mientras en Francia esa medida fue de 196,7 dólares y en Japón de 851 dólares por hectárea.
Brasil también tiene instaladas fábricas de las cinco mayores industrias mundiales del sector, Basf, Bayer, Syngenta, DuPont y Monsanto.
El MST ha ampliado sus miras desde su reclamo esencial de reforma agraria. Hoy reúne a 20.000 miembros en todo Brasil y actúa junto a unas 60.000 familias campesinas que presionan al gobierno federal para que distribuya predios improductivos y mejore las condiciones en que se encuentran aquéllas ya asentadas. A continuación una síntesis de la entrevista.
TIERRAMÉRICA: ¿El MST dejó de ser un movimiento sólo combativo y pasó a adoptar otros conceptos como el discurso ecológico y contra el uso de agrotóxicos?
JOÃO PEDRO STÉDILE: Hemos aprendido en los últimos 10 años que no basta con tener tierra y producir alimentos. Es importante producir alimentos saludables. Hubo un proceso de concientización dentro del propio movimiento.
Pusimos energías en la adopción de técnicas de agroecología para producir alimentos en equilibrio con el ambiente.
Los agrónomos se forman bajo la óptica de la revolución verde, con uso intensivo de veneno. Tuvimos que empezar desde cero y hacer convenios con universidades para crear cursos de agronomía con una visión agroecológica.
En los últimos años se alertó en el mundo sobre los agrotóxicos, y fue cuando Brasil pasó a ser el que más consume venenos agrícolas. Junto al alerta mundial, el Instituto Nacional del Cáncer anunció que hay 40.000 nuevos casos anuales de esa enfermedad en el estómago, y la mitad son mortales. El origen son los alimentos contaminados.
TIERRAMÉRICA: ¿Los asentamientos de trabajadores rurales son un medio para reducir el consumo de agrotóxicos?
JPS: Aún es posible que varios pequeños productores rurales en algunas regiones utilicen estos químicos. No obstante, son insignificantes los agricultores asentados que usan venenos.
Es posible mantener la misma producción agrícola de alimentos que Brasil consume sin usar ningún kilogramo de veneno.
Existe conocimiento científico para dejar de usar estos venenos, y hay superficie y mano de obra para cultivar en Brasil. Esa es la gran contradicción del agronegocio. La que no consigue producir sin veneno es la gran propiedad porque sustituyó la mano de obra por la máquina, mientras la agricultura familiar y la reforma agraria poseen esa ventaja.
TIERRAMÉRICA: ¿Los asentamientos rurales y las pequeñas propiedades pueden contrarrestar la renovada carestía alimentaria?
JPS: Sí, los precios aumentaron en los supermercados por el monopolio de empresas que controlan el mercado agrícola mundial.
En Brasil aumentamos la producción cada año y asimismo los precios suben. Por la lógica del mercado, cuando la producción crece, el precio cae. Y eso no ocurre porque los oligopolios que controlan el mercado mundial manipulan los precios, y la economía brasileña queda rehén de ellos.
El pequeño agricultor que produce alimentos para el mercado local escapa de ese control.
TIERRAMÉRICA: El MST sufre críticas de haber sido cooptado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) o de ser demasiado combativo y violento. ¿Cuál es el perfil del MST hoy?
JPS: Es un movimiento social dinámico y dentro de él hay muchas contradicciones y problemas en la forma de actuar en cada estado.
En la sociedad cada uno ve al MST desde sus propios cristales. Estamos en permanente lucha, y depende mucho de cada estado brasileño. Hacemos marchas, ocupaciones de haciendas y edificios públicos, pero cada estado a veces realza un aspecto más que el otro.
Nunca perdimos el control en ninguna de nuestras ocupaciones, ni cuando ocupamos el Incra (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) ni la sede del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social).
El MST hoy necesita dar respuestas y organizar a la población ante otros problemas, por eso estamos metidos en la agroecología y en la educación.
* Este artículo fue publicado originalmente el 23 de abril por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
(FIN/2011)
Brasil, una potencia agropecuaria, ocupa desde hace tres años el primer lugar en consumo de herbicidas, fungicidas e insecticidas agrícolas. Desde 2006 tenía el segundo puesto detrás de Estados Unidos, pero tras una cosecha récord de soja pasó a encabezar a los países que más agrotóxicos emplean.
Un estudio de la empresa consultora alemana Kleffmann Group a pedido de la Asociación Nacional de Defensa Vegetal, que representa a los fabricantes de agroquímicos, demostró que el brasileño era el mayor mercado de estos productos.
El sector movilizó en 2008 más de 7.000 millones de dólares, mientras el área cultivada se redujo dos por ciento.
Sin embargo, cada agricultor emplea cantidades pequeñas comparadas con las de otros países. En 2007 se gastaron en promedio 87,8 dólares de agrotóxicos por hectárea, mientras en Francia esa medida fue de 196,7 dólares y en Japón de 851 dólares por hectárea.
Brasil también tiene instaladas fábricas de las cinco mayores industrias mundiales del sector, Basf, Bayer, Syngenta, DuPont y Monsanto.
El MST ha ampliado sus miras desde su reclamo esencial de reforma agraria. Hoy reúne a 20.000 miembros en todo Brasil y actúa junto a unas 60.000 familias campesinas que presionan al gobierno federal para que distribuya predios improductivos y mejore las condiciones en que se encuentran aquéllas ya asentadas. A continuación una síntesis de la entrevista.
TIERRAMÉRICA: ¿El MST dejó de ser un movimiento sólo combativo y pasó a adoptar otros conceptos como el discurso ecológico y contra el uso de agrotóxicos?
JOÃO PEDRO STÉDILE: Hemos aprendido en los últimos 10 años que no basta con tener tierra y producir alimentos. Es importante producir alimentos saludables. Hubo un proceso de concientización dentro del propio movimiento.
Pusimos energías en la adopción de técnicas de agroecología para producir alimentos en equilibrio con el ambiente.
Los agrónomos se forman bajo la óptica de la revolución verde, con uso intensivo de veneno. Tuvimos que empezar desde cero y hacer convenios con universidades para crear cursos de agronomía con una visión agroecológica.
En los últimos años se alertó en el mundo sobre los agrotóxicos, y fue cuando Brasil pasó a ser el que más consume venenos agrícolas. Junto al alerta mundial, el Instituto Nacional del Cáncer anunció que hay 40.000 nuevos casos anuales de esa enfermedad en el estómago, y la mitad son mortales. El origen son los alimentos contaminados.
TIERRAMÉRICA: ¿Los asentamientos de trabajadores rurales son un medio para reducir el consumo de agrotóxicos?
JPS: Aún es posible que varios pequeños productores rurales en algunas regiones utilicen estos químicos. No obstante, son insignificantes los agricultores asentados que usan venenos.
Es posible mantener la misma producción agrícola de alimentos que Brasil consume sin usar ningún kilogramo de veneno.
Existe conocimiento científico para dejar de usar estos venenos, y hay superficie y mano de obra para cultivar en Brasil. Esa es la gran contradicción del agronegocio. La que no consigue producir sin veneno es la gran propiedad porque sustituyó la mano de obra por la máquina, mientras la agricultura familiar y la reforma agraria poseen esa ventaja.
TIERRAMÉRICA: ¿Los asentamientos rurales y las pequeñas propiedades pueden contrarrestar la renovada carestía alimentaria?
JPS: Sí, los precios aumentaron en los supermercados por el monopolio de empresas que controlan el mercado agrícola mundial.
En Brasil aumentamos la producción cada año y asimismo los precios suben. Por la lógica del mercado, cuando la producción crece, el precio cae. Y eso no ocurre porque los oligopolios que controlan el mercado mundial manipulan los precios, y la economía brasileña queda rehén de ellos.
El pequeño agricultor que produce alimentos para el mercado local escapa de ese control.
TIERRAMÉRICA: El MST sufre críticas de haber sido cooptado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) o de ser demasiado combativo y violento. ¿Cuál es el perfil del MST hoy?
JPS: Es un movimiento social dinámico y dentro de él hay muchas contradicciones y problemas en la forma de actuar en cada estado.
En la sociedad cada uno ve al MST desde sus propios cristales. Estamos en permanente lucha, y depende mucho de cada estado brasileño. Hacemos marchas, ocupaciones de haciendas y edificios públicos, pero cada estado a veces realza un aspecto más que el otro.
Nunca perdimos el control en ninguna de nuestras ocupaciones, ni cuando ocupamos el Incra (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) ni la sede del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social).
El MST hoy necesita dar respuestas y organizar a la población ante otros problemas, por eso estamos metidos en la agroecología y en la educación.
* Este artículo fue publicado originalmente el 23 de abril por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
(FIN/2011)
domingo, 24 de abril de 2011
PERMACULTURA APLICADA
| Edgar Escobar ”Desarrollo sostenible es el que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.” | |||
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