miércoles, 12 de octubre de 2011

EN PELIGRO LAS MANOS QUE NOS DAN DE COMER



Los agricultores familiares producen el 70% de todos los alimentos

Son casi la mitad de la población, unos 3.000 millones de personas invisibilizadas por el prisma urbano de los medios y por la pobreza que acecha a muchas de ellas

La especulación con el precio de los alimentos pone en peligro su subsistencia y nuestra soberanía alimentaria

Ya en 2007, la subida de los precios del maíz sacudió los barrios más pobres de medio mundo, incluida América Latina. Las vendedoras de tortillas, que sacaban adelante a sus hijos comprando un kilo de harina y convirtiéndola en el alimento base de un continente -tras amasarla, hornearla, palmearla, volverla a hornear,venderlas en el barrio…– y poder comprar, a través de lo que podríamos considerar casi un trueque, un puñado de frijoles, arroz, algún huevo los mejores días… Esas mujeres tuvieron que subir algunos céntimos el precio de la tortilla, muchas familias comprar alguna menos y el huequito en el estómago con el que muchos niños se iban al colegio se volvió más punzante en algunos hogares, hasta el punto de que algunas ONG tuvieron que desviar fondos de proyectos de educación, por ejemplo, para el sustento nutricional en los comedores públicos. Así lo vimos en persona en Nicaragua, Guatemala y El Salvador, entre otros países.
Detrás de este hambre con nombres y apellidos empezaba a hacerse familiar el concepto de losbiocombustibles como una de sus causas. Pero no sólo. Los incendios en Rusiaprovocados por una ola de calor ocuparon varios días las portadas de medio mundo durante el verano de 2010. Las cosechas de trigo fueron calcinadas, el gobierno ruso suspendió las exportaciones  y el cereal se encareció inmediatamente un 33%, además de réplicas en los precios de la soja, el maíz y otros granos, como recoge La situación del mundo 2001, de The Worldwatch Institute. Los conflictos internacionales, las sequías e inundaciones, y la especulación también se empezaron a enfocar por entonces como condicionantes de qué y cuánta comida llegaba a la mesa de millones de personas en el mundo. Y ahora, un nuevo paso: en los últimos cinco años más de 60 millones de hectáreas de tierra han sido compradas por fondos de inversión en todo el mundo.
Con el colapso de las economías dominantes y su impacto en los países empobrecidos, pusimos el foco de atención en la subida del precio de los alimentos y en sus culpables, pero no en quienes más lo están sufriendo: los que nos dan de comer.
Efectos de la sequía en el valle de Crevillent en Alicante, España (Fernando Bustamante / AP)
El 86% de la población rural del mundo, es decir, poco menos de la mitad de sus habitantes, unos 3.000 millones de personas, tienen su principal fuente de sustento en la agricultura familiar. Y son ellos los que están produciendo el 70% de los alimentos que nutren a la humanidad. Un modelo en el que los miembros de la familia están directamente implicados en la producción o gestión de la explotación que aporta la mayoría de los ingresos del hogar. Y la mayoría, o viven en la pobreza o están en riesgo continuo de ser empujados a ella. Un baño de cifras en el que a menudo se pierde de vista uno fundamental, la mitad, 1.500 millones, son mujeres. Invisibles hasta el punto de que hasta este mes de octubre no se haaprobado en España la Ley de la titularidad compartida [pdf] por la que, por fin, se reconocen los derechos económicos y sociales de los cónyuges de los titulares de las explotaciones agrarias, la gran mayoría mujeres. Una noticia que llevan años esperando las organizaciones de agricultores, y para la se han esforzado especialmente las asociaciones de mujeres del mundo rural. “En Europa nos enfrentamos a un diagnóstico del mundo rural muy preocupante: está masculinizado, empobrecido y se está despoblando, pese a que en España, por ejemplo, somos más la población de mujeres. Y es consecuencia, entre otras causas, de no haber tenido en cuenta las necesidades de las mujeres. En las cooperativas agrarias españolas, sólo el 6% de los puestos de decisión lo ocupan las mujeres, en las comunidades de regantes el 3%”. Es el resumen de Teresa López, la presidenta de laFederación de Asociaciones de Mujeres Rurales de España (FADEMUR). Con esta ley, por ejemplo, las millones de jornaleras del sur de España que tras una vida partiéndose el lomo en el campo han tenido que sobrevivir en su vejez con pensiones no contributivas, como mi abuela, podrían haberse jubilado como una pensión que reconociese una vida de trabajo sacrificado y aún muy estigmatizado.

En la Conferencia Mundial de Agricultura Familiar, de izda a derecha: Wen-Chi Huang, presidenta del Partenariado asiático para el desarrollo de la población rural, Javier Sánchez, coordinador de Vía Campesina Europa y Assoumane Assane Karante, asesor de la Red rural de organizaciones y productores agrícolas de África del Oeste
Cifras, muchas cifras que se han repetido en la Conferencia Mundial de Agricultura Familiar que se celebró la semana pasada en Bilbao. Más de un centenar de expertos, representantes de instituciones internacionales, ONG y agricultores pertenecientes a organizaciones agrarias de cuatro continentes que, a modo casi de terapia de grupo, han puesto en común datos que evidencian su peso en la alimentación del mundo y que llegan en un momento emblemático. Cuando sabemos que el mundo produce comida para 12.000 millones de habitantes cuando sólo alberga a 7.000; después de que decenas de protestas en todo el mundo por el encarecimiento de los alimentos en 2010 hayan sido relevadas por revoluciones, revueltas y movimientos sociales por la democracia y la libertad en el mundo árabe, Europa, América Latina, Estados Unidos… Y cuando una hambruna en el Cuerno de África ha vuelto a sacar los colores a los países ricos, por muy en crisis que estén. Más de 750.000 personas, un alto porcentaje de ellos agricultores, pueden morir en cualquier momento de hambre. La mayoría de ellos menores de cinco años. 300 criaturas ya mueren cada día.

Mujeres trabajando en una explotación de agricultura familiar en Brasil (Prensarural)
Y la FAO acaba de publicar un informe en el que advierte que el encarecimiento de los alimentosimpedirá reducir el número de personas que sufren hambre basándone en que las previsiones son “que los precios mundiales del arroz, el trigo, el maíz y las semillas oleaginosas en el lustro comprendido entre 2015-16 y 2019-20 serán un 40%, un 27%, un 48% y un 36% superiores en términos reales, respectivamente al lustro que abarca 1998-99 a 2002 -03″.
Mientras, esta casi mitad de la humanidad trabaja de sol a sol sus pocas hectáreas de tierra -la extensión puede variar de entre menos de una hectárea a más de una decena dependiendo del país- de la que sacan su propio sustento además de comercializar sus cosechas. Llevan años lanzando un desesperado llamamiento que apenas ha encontrado oídos y que sólo ha hecho empeorar: la situación que viven no sólo es límite, sino que el abandono del campo es cada vez mayor mientras la población mundial aumenta. “Somos el único sector que no somos dueños de lo nuestro, no tenemos capacidad de repercutir en los precios de nuestros productos. Ya no podemos más, no salen las cuentas“. Quien habla tan contundentemente es Lorenzo Ramos, vicepresidente del Comité de las Organizaciones Profesionales Agrarias (COPA).
Se acaba de publicar el Índice de Precios en Origen y en Destino (IPOD), que proporciona mensualmente COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos). En España, en el mes de septiembre, el kilo de patata se pagaba al agricultor a 0,08 € y se vendía a los consumidores a 0,67 €, es decir, se pagaba más de 8 veces su precio inicial. O de los 0,13 a los 1,03 € en el caso de la cebolla, casi ocho veces el precio pagado al agricultor. Porcentajes de beneficio que varían desde un 300 a un 800%, dependiendo del producto.
Pincha sobre la imagen para ver el resto de la información
Y ante estas asfixiantes presiones a las que las grandes distribuidoras y superficies están sometiendo a los agricultores de todo el mundo, cada vez son más los que se organizan para intentar poner coto a tan desmedida avaricia. Javier Sánchez, de la Coordinadora Europea de Vía Campesina, una organización presente en 70 países, que engloba a más de 150 organizaciones y 200 millones de personas, expone: “Estamos en una crisis sistémica, donde los gobiernos han decidido ayudar a los bancos y no a la población, provocada por el neoliberalismo de instituciones como el Banco Mundial y el FMI. ¿De verdad pueden ser ellos los que de una forma sostenible den solución a los problemas cuando lo que hacen es mediar por esas transnacionales que son las que se han llenado los bolsillos a nuestra costa? ¿De verdad alguien se cree que Mercosur beneficia a los agricultores? A quien beneficia es a los que mueven los alimentos de un sitio para otro“. Y es que como recordaba Pedro Luis Uriarte, presidente de “Economía, Empresa y Estrategia” y en el pasado, entre otros cargos, consejero delegado del BBVA, en la Alta Edad Media en España, lo que se consumía procedía de un ratio de 5 kilómetros a la redonda. En 1989, el Departamento de Estado de EEUU calculó que los alimentos que comemos habitualmente recorren unos 2.400 kilómetros antes de llegar a nuestra mesa. Ante esto, la Vía Campesina tienen clara la primera respuesta: “Los alimentos, fuera de la Organización Mundial del Comercio. No puede ser que lo que necesitamos diariamente sea una mercancia cuyo precio se decide en la bolsa de Chicago. Los pueblos y los gobiernos tienen que tener políticas públicas que garanticen el derecho a la tierra, al agua… Podemos alimentar el mundo y enfriar el planeta”.
Grupo de trabajo "La mujer agricultora agente de cambio y desarrollo"
De hecho, como destaca en su ponencia Javier Molina, de la oficina de enlace de la FAO con la ONU, “la agricultura industrial, la convencional, es una importante fuente de generación de gases con efectos invernaderos. La familiar ofrece alternativas para desarrollar políticas agrícolas ecológicamente sostenibles y ’secuestradoras’ de CO2″. De hecho,  instituciones internacionales, la comunidad científica y ONG coinciden en que la agroindustria, dependiente absolutamente del petróleo, es responsable de al menos el 40% de las emisiones de efecto invernadero. En el siguiente documental de la BBC, que acompaña a unos agricultores en Inglaterra en su conversión hacia un modelo sostenible ecológica y económicamente ante la crisis energética provocada por el encarecimiento del petróleo, que algunos expertos preven para el 2013. En el minuto 7, resume la cantidad de petróleo necesario para producir un sandwich empaquetado.
La mayoría de los participantes, procedentes de cuatro continentes (Asia, África, América y Europa), coinciden en la necesidad de políticas públicas dirigidas a proteger este modelo rural y la agroecología que, además,  como señala el último informe del PNUD, el desarrollo de las zonas rurales es la forma más eficaz de reducir la pobreza y erradicar el hambre. Pero salvo algunos países emergentes como Brasil, son pocos los que lo han convertido en una estrategia nacional.
En el caso de la Unión Europea, en palabras de Antonis Constantinou, director de Programas de Desarrollo Rural de la Comisión Europea, la Política Agraria Común (PAC) ha vuelto a ser reformada para abordar “los dos principales problemas: la falta de control sobre los precios y la rentabilidad de las explotaciones en la UE, en la que el 90% es territorio rural y en el que trabaja el 50% de sus habitantes”. Sin embargo, todo lo vinculado con el desarrollo sostenible, la volatibilidad de los precios, el cambio climático… son asuntos que no han sido desarrollados aún. La clave que presenta como bandera esta nueva PAC es la limitación de las ayudas a aquellos que recibían hasta ahora más de 300.000 euros -como Isabel II, reina de Inglaterra, o la Duquesa de Alba en España-, un volumen de producción que sobrepasa con creces las cifras de supervivencia que se manejan en la agricultura familiar. Y de hecho, no fueron pocas las caras de desaprobación que atendieron su discurso.
Agricultores franceses quemando productos españoles en la frontera en 1997. Este verano se han vuelto a repetir las mismas imágenes (Florian Launette / AP)
Entre ellos, la de Mamadou Cissokho, presidente de Honor de la Red Rural de Organizaciones y productores agrícolas de África del Oeste. “Durante la colonización fue en las explotaciones familiares en las que organizamos la resistencia de nuestra cultura y la lucha por la independencia. La multifuncionalidad de gestionar explotaciones agrarias, ganadería e incluso, a veces, pesca es la que nos permite gestionar los riesgos. Cuando se habla de financiación siempre se viene a la mente el Banco Mundial, pero somos los hombres y las mujeres del mundo los que conseguimos el 85% de los recursos. Pero este modelo de producir, consumir, cuando los recursos naturales son limitados ha tenido un resultado dramático:millares de nuestros hijos han tenido que emigrar. Así que no podemos esperar a abordarlos a nivel general, sino en nuestra tierra, dar respuesta a los problemas concretos y respetar los valores que son parte de la belleza de esta agricultura familiar”. Y reincide en señalar a los responsables más repetidos durante las jornadas: “Tenemos que volver a desarrollar las estructuras rurales que desmantelaron durante los años 80 y 90 el BM y el FMI, obligando a los gobiernos a implantar el neoliberalismo a cambio de sus préstamos. Cuando en el mundo rico los supermercados tiran un 10% de la comida producida porque tiene fecha de caducidas, se está tirando energía: agua, tierra, minerales…”.
Hay tratados de comercio que son libres pero no son justos. La globalización y la competitividad ha supuesto un impacto negativo en la población mundial porque el propósito de la agricultura ha sido transferido a la industria. En India, frente al crecimiento del sector tecnológico, la producción agrícola está siendo transferida a grandes monopolios. Tenemos que luchar para que se reconozca nuestro papel fundamental en la subsistencia”. Quien habla es Basaraj Ingin, del Consorcio Indio de Federaciones Agrarias, un país donde 49 millones de personas son granjeros en explotaciones menores de 2,5 hectáreas. Hay dos mantras fundamentales que recorren la sala durante los tres días: la desconexión entre su función vital de “alimentadores” del planeta y su empobrecimiento; y la necesidad de recuperar los conocimientos tradicionales de cada región, a la vez que invertir en innovación, para fortalecer el rendimiento del modelo agroecológico familiar.
En Chiapas, por ejemplo, Claudio Figueroa nos cuenta cómo el gobierno ha creado “ciudades rurales para concentrar las comunidades indígenas dispersas y, supuestamente, poder prestar servicios. Pero no toma en cuenta su cultura, su relación con la tierra… Así que como no tienen dónde cultivar se les está condenando a una pobreza peor aún que la anterior porque ya ni siquiera tienen sus cosechas de subsistencia”. Otros de los aspectos en los que trabaja su ONG Enlace Comunicación y Capacitación es el cambio en los hábitos alimenticios provocado por la emigración. El aumento de la carga laboral de la mujer le deja menos tiempo para cocinar por lo que ha aumentado el consumo de comidas envasadas y refrescos azucarados, gustos reforzados también por los migrantes que vuelven a la comunidad. Por ello, la población está desatendiendo los cultivos locales, lo cual ante un mínimo descenso de los ingresos puede poner en riesgo de hambre a parte de la población. Esta organización, entre otros planes de acción, está recuperando los cultivos tradicionales introduciendo innovaciones que aumentan la productividad y disminuyen el esfuerzo empleado.
Mercado de la Boquería en Barcelona (Patricia Simón)
Para todo ello, en la declaración final del Foro, destaca la petición a los gobiernos que  “frente al análisis crítico del orden internacional económico y de los tratados de libre comercio, impulsen una reforma e integración de los mercados regionales que proteja a las familias agricultores de los efectos de la volatibilidad de los precios. Y que impidan que los productos de la agricultura puedan ser objeto de especulación”. Para darles más difusión a estos planteamientos, el Foro Rural Mundial lleva dos años trabajando -y parece que con éxito- para que el 2014 sea aprobado por la Asamblea General de la ONU como el Año de la Agricultura Familiar. Mientras, la mayoría coinciden en que ante un contexto internacional de gobiernos neoliberales, impulsores del modelo agroindustrial, parece poco probable que vayan a desarrollar políticas públicas favorables. La Revolución Verde, impuesta por los organismos internacionales a partir de los años 40, y basada en el uso de semillas más productivas, fertilizantes, herbicidas e insectidas, ha demostrado su fracaso al no mejorar las pobres condiciones de vida de la mayoría de los agricultores, y por su impacto medioambiental. Ahora varios de los participantes advierten sobre “una nueva operación de maquillaje: el capitalismo se está pintando de verde”.  Javier Sánchez, de Vía Campesina: “La PAC dice que priorizará los cultivos verdes, pero no sabemos a qué se refieren, la FAO descubre ahora que lo más eficiente es el modelo agroecológico… Y los grandes intereses ya están pensando en dar limosnas a los agriculturores “sostenibles”, con los mismos objetivos y medios que antes: capitalizar el modelo agroecológico… Y tenemos que aceptar que igual no podemos pararlo, pero es el planeta lo que está en juego. Un modelo de vida humano”.
Demandas a los gobierno
Acceso y control de la tierra, agua y recursos naturales. Piden que se asegure el derecho a la tierra de los campesinos, pastores y pueblos indígenas, a los recursos pesqueños y a trabajos decentes y beneficios justos de la agricultura. Los bosque, las tierras y el mar no son productos de mercancía, sino espacios donde vivir  y un componente clave para la vida. Reformas agrarias y la protección de las familias de la especulación de las tierras.
Apoyo a los cultivos sostenibles y/o agroecológicos. Inversiones, tecnología y políticas que aseguren la mejora del uso eficiente de los recursos naturales, sostenibilidad del medio ambiente y de la biodiversidad, adaptación al cambio climático, aprovechamiento de los recursos y de la sabiduría local, y control sobre las propias semillas.
Acceso y control de los mercados. Construcción de un medio apropiado para las familias agricultoras para producir y comercializar los productos a un precio justo. Invertir en las capacidades de los agricultores familiares y sus organizaciones para aumentar su interacción con los mercados locales, nacionales y regionales. Apoyar la creación de valor añadido de los productos procedentes de la agricultura familiar para crear empleo y aumentar los beneficios.
Empoderamiento de la mujer y de la igualdad de género. Reconocimiento de las mujeres como agentes de continuidad y de cambio en la agricultura. Incorporar la clave del género en las investigaciones sobre participación de la agricultura, diseño de políticas, implementación, control  y evaluación. Eliminar la discriminación de género en las legislaciones nacionales.
La juventud en la agricultura. Creación de programas que mejoren el rendimiento, la percepción social, la rentabilidad y la vocación de los jóvenes mediante el uso de las TIC y la innovación en las explotaciones.
En los próximos días publicaremos entrevistas con varios de los participantes en este Foro sobre algunos de los temas planteados en este reportaje introductorio al tema de la Soberanía alimentaria y la Agricultura familiar.

sábado, 8 de octubre de 2011

ALIMENTOS Y CAMBIO CLIMATICO


Si se toman medidas para reestructurar la agricultura y el sistema alimentario mundial en torno a la soberanía alimentaria, a la agricultura en pequeña escala, a la agroecología y los mercados locales, podríamos cortar a la mitad las emisiones globales de gases con efecto de invernadero en unas cuantas décadas. No necesitamos mercados de carbono ni remiendos tecnológicos. Requerimos políticas acertadas y programas que erradiquen el actual sistema alimentario industrial creando en cambio uno que sea sustentable, equitativo y verdaderamente productivo.





Los alimentos son un promotor clave del cambio climático. El proceso industrial entre que se producen los alimentos hasta que terminan servidos en nuestra mesa provoca cerca de la mitad de las emisiones de gas con efecto de invernadero generados por los humanos. Los fertilizantes químicos, la maquinaria pesada y otras tecnologías agrícolas dependientes del petróleo contribuyen significativamente. El impacto de la industria alimentaria como un todo es incluso mayor: se destruyen bosques y sabanas para producir forrajes animales y se generan deshechos que dañan el clima por el exceso de empaques, procesado, refrigeración y transporte de los alimentos a grandes distancias, a pesar de que millones de personas continúan con hambre.
Un nuevo sistema alimentario podría ser un promotor clave de soluciones al cambio climático. La gente por todo el mundo toma parte en luchas por defender o crear nuevas formas de cultivar o compartir alimentos que sean mucho más sanos para sus comunidades y para el planeta. Si se toman medidas para reestructurar la agricultura y el sistema alimentario mundial en torno a la soberanía alimentaria, a la agricultura en pequeña escala, a la agroecología y los mercados locales, podríamos cortar a la mitad las emisiones globales de gases con efecto de invernadero en unas cuantas décadas. No necesitamos mercados de carbono ni remiendos tecnológicos. Requerimos políticas acertadas y programas que erradiquen el actual sistema alimentario industrial creando en cambio uno que sea sustentable, equitativo y verdaderamente productivo.
Los alimentos y el clima: cómo armar el rompecabezas
La mayoría de los estudios sitúan la contribución de las emisiones agrícolas —las emisiones producidas en los campos de cultivo— en algún punto entre el 11 y el 15% de las emisiones globales.[1] Sin embargo, lo que no es común que se diga es que la mayor parte de estas emisiones son generadas por las prácticas de cultivo industrial que se basan en fertilizantes químicos (con nitrógeno), maquinaria pesada que funciona con gasolina, y en operaciones industriales de crianza animal altamente concentradas que bombean a la atmósfera deshechos de metano.
Tampoco es frecuente que las cifras de la contribución de la agricultura tomen en cuenta los cambios en el uso del suelo y la deforestación, que son responsables de una quinta parte de las emisiones de gases con efecto de invernadero.[2]
A nivel mundial, la agricultura invade las sabanas, los humedales, los cerrados y los bosques, destruyendo, al arar, el suelo de enormes superficies. La expansión de la frontera agrícola es el contribuyente dominante de la deforestación, y da cuenta de entre el 70 y el 90% de la deforestación global.[3] Esto significa que unos 15-18% de las emisiones globales de gases con efecto de invernadero son producidas por el cambio en el uso del suelo y la deforestación ocasionada por la agricultura. Pero aquí, de nuevo, el sistema alimentario global y su modelo de agricultura industrial son los principales culpables.
El mayor promotor de esta deforestación es la expansión de las plantaciones industriales para la producción de mercancías como la soya, la caña de azúcar, la palma aceitera, el maíz industrial, y la colza o canola, así como las plantaciones de árboles para celulosa. Desde 1990, el área plantada con las primeras cinco mercancías creció en 38%,[4] pese a que la tierra plantada con alimentos básicos como el arroz o el trigo decreció.
Las emisiones procedentes de la agricultura dan cuenta únicamente de una porción de la contribución general del sistema alimentario al cambio climático. Es igual de importante lo que ocurre entre el momento en que los alimentos abandonan las fincas y el momento en que llegan a nuestra mesa.
La comida es el sector económico más grande del mundo, y con mucho implica más transacciones y emplea más personas que cualquier otro sector. En nuestros tiempos, los alimentos se preparan y distribuyen utilizando enormes montos de procesamiento, empacado y transportación, todos los cuales generan emisiones de gases con efecto de invernadero, aunque sea difícil hallar datos de tales emisiones. Los estudios que indagan en la Unión Europea concluyen que cerca de un cuarto de la transportación total tiene que ver con el transporte comercial de alimentos.[5] Las cifras dispersas sobre transportación, disponibles en otros países, tales como Kenya y Zimbabwe, indican que el porcentaje es todavía mayor en los países “no industrializados”, donde la “producción de alimentos y su entrega dan cuenta de entre 60 y 80% de la energía total utilizada —incluida la humana, la animal y el combustible”.[6] Si el transporte da cuenta de 25% de las emisiones globales de gases con efecto de invernadero, podemos utilizar los datos de la UE para calcular, conservadoramente, que el transporte de alimentos da cuenta de por lo menos 6% de las emisiones globales de GEI.
En cuanto al procesamiento y el empacado, de nuevo los datos disponibles provienen principalmente de la Unión Europea, donde los estudios muestran que el procesamiento y empacado de alimentos dan cuenta de entre 10 y 11% de las emisiones de GEI,[7] mientras la refrigeración de la comida es responsable de 3-4% [8] del total de emisiones, y la venta al menudeo de alimentos otro 2%.[9] Siendo conservadores con las cifras de la UE y extrapolando de las escasas cifras que existen para otros países, podemos calcular que por lo menos 5-6% de las emisiones se deben al transporte de alimentos, 8-10% se deben al procesamiento de los alimentos y el empacado de los mismos, cerca de 1-2% se deben a la refrigeración y 1-2% a la venta al menudeo. Esto nos arroja una contribución total de entre 15 y 20% de emisiones globales de GEI procedentes del conjunto de estas actividades.
No todo lo que produce el sistema alimentario se consume. El sistema agroalimentario industrial descarta cerca de la mitad de toda la comida que produce, en su viaje de los establecimientos agrícolas a los comerciantes, a los procesadores de comida, a las tiendas y supermercados. Esto es suficiente para alimentar a los hambrientos del mundo seis veces.[10] Gran parte de este desperdicio se pudre en los tiraderos de basura y en los rellenos sanitarios, produciendo cantidades importantes de gases con efecto de invernadero. Diferentes estudios indican que entre unos 3.5 y 4.5% de las emisiones globales de GEI provienen de los desechos, y más de 90% de ellos proceden de materia originada en la agricultura y procesamiento.[11] Esto significa que la descomposición de los desechos orgánicos originados en los alimentos y la agricultura es responsable de 3-4% de las emisiones globales de GEI.
Sumen las cifras arriba citadas, despejen la evidencia y hay ahí un convincente caso: el sistema agroalimentario global actual, impulsado por una poderosa industria alimentaria transnacional, es responsable de cerca de la mitad de todas las emisiones de gases con efecto de invernadero producidas por humanos: una cifra entre un mínimo de 44% y un máximo de 57%. La gráfica siguiente ilustra esta conclusión.
Cómo darle la vuelta al sistema alimentario
Es claro que no saldremos de la crisis climática si no transformamos dramática y urgentemente el sistema alimentario global. Y el lugar donde podemos empezar es el suelo. Los alimentos comienzan y terminan en el suelo. Surgen del suelo y eventualmente regresan a éste para permitir que se produzcan más alimentos. Es éste el verdadero ciclo de la vida. Pero en años recientes los humanos han ignorado este ciclo vital. Le hemos estado quitando al suelo sin devolverle.
La industrialización de la agricultura que comenzó en Europa y Norteamérica, que replicó después la Revolución Verde en otras partes del mundo, se basó en la suposición de que la fertilidad del suelo podía mantenerse e incrementarse mediante el uso de fertilizantes químicos. Poca atención se le prestó a la importancia de la materia orgánica en el suelo.
Un amplio rango de informes científicos indican que los suelos cultivados han perdido entre 30 y 75% de su materia orgánica durante el siglo 20, mientras que los suelos que sustentan pastizales y praderas han perdido típicamente hasta 50%. Es indudable que estas pérdidas han provocado un serio deterioro de la fertilidad y productividad de los suelos, y han contribuido a empeorar las sequías y las inundaciones.
Si tomamos como base las cifras más conservadoras que proporciona la literatura científica, la pérdida global acumulada de materia orgánica del suelo durante el último siglo puede calcularse entre 150 mil millones y 200 mil millones de toneladas.[12] No toda esta materia orgánica terminó en el aire como CO2, ya que cantidades significativas han sido arrastradas por la erosión para ser depositadas en el fondo de ríos y océanos. Sin embargo, puede calcularse que por lo menos se han liberado a la atmósfera entre 200 mil y 300 mil millones toneladas de CO2 debido a la destrucción global de materia orgánica del suelo. En otras palabras, entre 25 y 40% del actual exceso de CO2 en la atmósfera proviene de la destrucción de los suelos y su materia orgánica.
Hay buenas noticias escondidas en estas devastadoras cifras. El CO2 que fue enviado a la atmósfera al maltratar y desgastar los suelos del mundo puede volverse a poner en el suelo. Lo que se requiere es un cambio en las prácticas agrícolas. Debemos alejarnos de prácticas que destruyen la materia orgánica y acercarnos a las prácticas que acumulan materia orgánica en el suelo.
Sabemos que esto puede hacerse. Los campesinos de todo el mundo han abrazado estas prácticas por generaciones.
Las investigaciones de GRAIN han mostrado que, si se pusieran en funcionamiento las políticas correctas, los incentivos correctos, a nivel mundial, podrían restaurarse los contenidos de materia orgánica del suelo a los niveles que tenían antes de la agricultura industrial en el lapso de unos 50 años, que es a grandes rasgos el mismo tiempo que le llevó a la agricultura industrial mermarlos.[13] El uso continuado de estas prácticas permitiría eliminar de 24 a 30% de las emisiones globales actuales de GEI al año.[14]
El nuevo escenario requeriría un cambio radical de enfoque, apartándonos del actual modelo de agricultura industrial. Tendría que ponerse énfasis en el uso de técnicas tales como los sistemas de diversificación de cultivos, mejor integración entre la producción de cultivos y la producción animal, mayor incorporación de árboles y de vegetación silvestre, y más.
Tal incremento en diversidad podría, entonces, incrementar la producción potencial, y la incorporación de materia orgánica mejoraría progresivamente la fertilidad de los suelos, creando círculos virtuosos de mayor productividad y mayor disponibilidad de materia orgánica. La capacidad del suelo para retener agua aumentaría, lo que significa que la lluvia excesiva conduciría a menores y menos intensas inundaciones y sequías. La erosión del suelo sería cada vez menos un problema. La acidez y la alcalinidad del suelo se reducirían, reduciendo o eliminando la toxicidad que se ha vuelto un problema importante en los suelos tropicales y áridos. Además, una mayor actividad biológica del suelo protegería las plantas contra las plagas y las enfermedades. Cada uno de estos efectos implica mayor productividad y como tal más materia orgánica disponible en los suelos, lo que haría posible, conforme pasaran los años, objetivos más altos en cuanto a una incorporación de materia orgánica al suelo. En el proceso, se produciría más comida.
Para lograrlo, es necesario trabajar a partir de las habilidades y la experiencia acumulada de los campesinos en pequeña escala del mundo, en lugar de socavar su vida, acaparar sus tierras y expulsarlos de sus territorios, como ahora se hace. Un viraje global hacia una agricultura que acumula materia orgánica en el suelo nos pondría también en el camino de cortar algunas de las principales fuentes de GEI que provienen del sistema alimentario.
Hay otros tres virajes que se refuerzan mutuamente y que es necesario que ocurran en el sistema alimentario para que podamos enfrentar su actual contribución global al cambio climático: el primero es un viraje hacia los mercados locales, hacia circuitos más cortos en la distribución de los alimentos, lo que nos permitiría reducir el transporte y la necesidad de empaque, procesado y refrigeración. El segundo viraje es una reintegración del cultivo y la producción animal, que reduciría el transporte, el uso de fertilizantes químicos y la producción de emisiones de metano y óxido nitroso generados por los grandes planteles industriales de carne y lácteos. El tercero es frenar el desmonte y la deforestación, lo que requeriría una reforma agraria genuina y revertir la expansión de las plantaciones de monocultivo para la producción de agrocombustibles y forrajes.
Si el mundo asumiera seriamente estos cuatro virajes y los pusiera en acción, sería posible reducir a la mitad las emisiones de GEI globales en unas cuantas décadas y, en el proceso, emprender el largo camino hacia la resolución de las otras crisis que afectan el planeta, como la pobreza y el hambre. No hay obstáculo técnicos que nos lo impidan —en manos del campesinado del mundo están los saberes, la experiencia y las habilidades necesarias, y de ahí podemos partir. Los únicos obstáculos son políticos y es ahí donde debemos enfocar nuestros esfuerzos. www.ecoportal.net
GRAIN - Setiembre 2011
Notas:
[1] El IPCC dice 10-12%, la OCDE dice 14% y el WRI dice 14.9%. Ver: IPCC, Climate Change 2007: Mitigation of Climate Change. Chapter 8: Agriculture, http://tinyurl.com/ms4mzb - Wilfrid Legg and Hsin Huang. OECD Trade and Agriculture Directorate, Climate change and agriculture, http://tinyurl.com/5u2hf8k - WRI, World GHG Emissions Flow Chart, http://tinyurl.com/2fmebe
[2] Ver WRI, World GHG Emissions Flow Chart, http://tinyurl.com/2fmebe y IPCC, 2004. Climate Change 2001: Working Group I: 3.4.2 Consequences of Land use Change. http://tinyurl.com/6duxqy
[3] Ver FAO Advisory Committee on Paper and Wood Products – Sesión 49 – Bakubung, Sudáfrica, 10 de junio, 2008; y M. Kanninen et al., "Do trees grow on Money? Forest Perspective 4, CIFOR, Jakarta, 2007.
[4] GRAIN, “Global Agribusiness: two decades of plunder”, Seedling, julio, 2010.
[5] Eurostat. From farm to fork - a statistical journey along the EU's food chain - Issue number 27/2011http://tinyurl.com/656tchm and http://tinyurl.com/6k9jsc3
[6] FAO. Stephen Karekezi and Michael Lazarus, Future energy requirements for Africa’s agriculture. Capítulos 2, 3 y 4. http://www.fao.org/docrep/V9766E/v9766e00.htm#Contents
[7] Para la UE, ver Viktoria BOLLA, Velina PENDOLOVSKA, Driving forces behind EU-27 greenhouse gas emissions over the decade 1999-2008. Statistics in focus 10/2011. http://tinyurl.com/6bhesog
[8] Tara Garnett y Tim Jackson, Food Climate Research Network, Centre for Environmental Strategy, University of Surrey “Frost Bitten: an exploration of refrigeration dependence in the UK food chain and its implications for climate policy”, www.fcrn.org.uk/frcnPubs/...
[9] S.A. Tassou, Y. Ge, A. Hadawey, D. Marriott. “Energy consumption and conservation in food retailing”. Applied Thermal Engineering 31 (2011) 147-156 y Kumar Venkat. CleanMetrics Corp. The Climate Change Impact of US Food Waste,CleanMetrics Technical Brief. www.cleanmetrics.com/... y Ioannis Bakas, Copenhagen Resource Institute (CRI). Food and Greenhouse Gas (GHG) Emissions. www.scp-knowledge.eu/....
[10] Tristram Stuart, Waste: Uncovering the Global Food Scandal, Penguin, 2009, http://tinyurl.com/m3dxc9
[11] Jean Bogner, et. al. Mitigation of global greenhouse gas emissions from waste: conclusions and strategies from the IPCC. Fourth Assessment Report. Working Group III (Mitigation) http://wmr.sagepub.com/...
[12] Las cifras utilizadas para el cálculo fueron:
a) una pérdida promedio of 4.5-6 kg de materia orgánica del suelo por metro cuadrado de tierra arable (MOS/m2) y 2-3 kg de MOS/m2 de tierra agrícola bajo praderas y sin cultivar,
b) un promedio de profundidad de suelo de 30 cm, con un promedio de densidad de suelo de 1 gr./cm3
c) 5 mil millones de hectáreas de tierra agrícola a nivel mundial; mil 800 millones de tierra arable según datos publicados por FAO
d) una proporción de 1.46 kg of CO2 por cada kilo de MOS destruida.
[13] Ver GRAIN, “Cuidar el suelo”, Biodiversidad, sustento y culturas, número 62, octubre de 2009,http://www.grain.org/...
[14] La conclusión se basa en la suposición de que la incorporación de materia orgánica llegaría a una tasa promedio anual global de entre 3.5 y 5 toneladas por hectárea de tierra agrícola. Para cálculos más detallados ver GRAIN, “Cuidar el suelo”, op.cit., tabla 2.
Créditos de la foto apaisada: Minority Rights Group / Jared Ferrie, Trees for the Future, CIMMYT (International Maize and Wheat Improvement Center), Reuters

VENDA SUS IDEAS

En la versión digital de Businessweek, el presidente de Apple, reveló sus técnicas para prepararse cuando va a vender sus ideas. Unas técnicas sencillas y útiles que también le pueden servir a usted.

1. Planee sus presentaciones con papel y lápiz.Antes de crear la presentación, en un tablero, haga una lluvia de ideas de lo que va a contar. Todos los elementos de las historias que Jobs vende son premeditados, planeados y conectados antes de crear cualquier diapositiva.

2. Ponga una oración a cada idea. Piense que está creando una frase para escribir en su twitter, es decir, de máximo 140 caracteres. Un ejemplo es: “The world’s thinnest notebook” (El portátil más delgado del mundo)

3. Cree un villano. Esta figura permitirá que la audiencia gire alrededor del héroe (usted y su producto o servicio). No debe ser necesariamente su competidor, en cambio, use un problema que su producto esté solucionando.

4. Enfóquese en los beneficios. Su audiencia solamente necesita saber cómo lo que usted está ofreciendo mejora sus vidas. Cada uno de sus posibles clientes tiene unas necesidades y para usted deben ser lo más importante.

5. Presentaciones de tres partes. Según Jobs, así tenga una infinidad de cosas que decir sobre su idea, la audiencia sólo es capaz de retener tres o cuatro puntos de lo que usted diga. Diga lo más importante, pues lo demás lo olvidarán.

6. Venda sueños, no servicios. El presidente de Apple, no vende computadores, él vende la promesa de un mundo mejor. Cuando Jobs lanzó el iPod en 2001, dijo: “In our small way we’re going to make the world a better place” (De nuestra pequeña manera, haremos del mundo un lugar mejor).

7. Diseñe diapositivas visuales. En las presentaciones de Steve Jobs solo se verán fotografías e imágenes. Entre más simple la presentación, será mejor y la idea se quedará más fácil en la mente de sus posibles clientes.

8. Haga que los números se entiendan. Dentro de sus presentaciones, ponga las cifras grandes en un contexto relevante para su audiencia. Busque analogías y comparaciones para que la cifra tome relevancia para su audiencia.

9. Use términos sencillos. El lenguaje de uno de los hombres más influyente del mundo es simple. No use términos raros, sea claro y directo.

10. Practique, practique y practique. Jobs gasta horas ensayando cada fase de sus presentaciones. Piense que va a presentarse en una obra de teatro. El éxito de toda presentación depende de los esfuerzos que haga antes de hacerla.

HONDURAS IMPULSA LA AGRICULTURA ORGANICA



En Honduras cada vez aumenta más la producción agrícola con sistemas orgánicos, prescindiendo de los tradicionales químicos que en muchos casos ponen en peligro la salud humana.
Según el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasa), en Honduras hay 2,015 productores orgánicos, 26 procesadoras y 26 comercializadoras, y se cuenta con 72 cooperativas y 7 agencias certificadoras orgánicas.
Estas empresas están produciendo café, marañón, cacao, sábila, cítricos, hortalizas, caña de azúcar y mora, entre otros productos. Se estima que unas 20,000 hectáreas son cultivadas con este mecanismo de producción, según datos proporcionados por el Congreso Centroamericano de Horticultura, celebrado recientemente en Honduras.
Los alimentos orgánicos son aquellos productos agrícolas o agroindustriales que se producen con un conjunto de procedimientos denominados "orgánicos".
Estos procedimientos tienen como objetivo principal la obtención de alimentos sin aditivos químicos ni sustancias de origen sintético y con una mayor protección del ambiente por medio del uso de técnicas no contaminantes.
"Lo que distingue a la agricultura orgánica es que están prohibidos casi todos los insumos sintéticos y es obligatoria la rotación de cultivos para fortalecer el suelo. Las reglas básicas de la producción orgánica son que están permitidos los insumos naturales y prohibidos los insumos sintéticos", según definió la FAO en 1999.

Pequeños productores


En Honduras, la mayoría de agricultores utilizan fertilizantes químicos y pesticidas para la producción de hortalizas y tienen poco conocimiento sobre la agricultura orgánica o ecológica que trae mejores beneficios en términos de calidad y salud humana.
La agricultura orgánica es un sistema que optimiza recursos naturales y no emplea insumos químicos, produciendo alimentos orgánicos, respetando el medio ambiente.
Honduras más bien se ha quedado atrás en materia de producción a base de insumos orgánicos.
Cifras oficiales indican que a nivel mundial el mercado orgánico alcanzó los 54.9 billones de dólares en 2009, los mayores volúmenes de venta se alcanzaron en Europa, un 48 por ciento, y en Norteamérica, con otro 48 por ciento.
En Lepaterique, Francisco Morazán, la horticultura orgánica ya es común entre los productores que abastecen la Feria del Mayoreo, frente al estadio Nacional, donde los consumidores asisten los fines de semana para comprar verdura fresca y otros productos.
La producción de hortalizas en Honduras es una actividad muy importante para la economía nacional, tanto desde el punto de vista del consumidor como para la economía de los agricultores. Algunos problemas incluyen los altos costos de los insumos, que están ligados al precio internacional del petróleo.
El abuso de pesticidas también representa una amenaza a la salud humana y al medio ambiente.En Lepaterique, la empresa Alimentos Sanos Orgánicos de Lepaterique ha implementado el sistema de agricultura orgánica desde 2005 con el apoyo de la Cooperación Suiza en América Central, por medio del programa Pyme-rural.
Según fuentes de este programa, los productores socios han visto una mejora sustancial pues sus ingresos se han incrementado en un 80 por ciento en comparación con lo que ganaban antes. Por otro lado, vendían su producción a los intermediarios a precios bajos y ahora venden directamente a supermercados.
Como ahora abastecen constantemente a los supermercados, sus ingresos les han permitido obtener crédito por parte de cooperativas.

La presencia de mujeres


Una particularidad de la agricultura orgánica es la presencia, cada vez mayor, de mujeres campesinas.
Este rubro es muy amigable con las mujeres ya que ellas no manipulan plaguicidas tóxicos ni fertilizantes químicos porque estos están prohibidos.
La única actividad donde ellas requieren apoyo de sus esposos es en el arado del suelo, ya que hacen la fumigación, deshierba, cosecha y demás actividades.
A las mujeres les motiva tener un mercado fijo, precios justos y el apoyo de sus esposos. Una de ellas, Yolanda Girón, dijo sentirse satisfecha por el mercado que ahora es más accesible.
"Desde el momento en que siembro el cultivo estoy segura de que venderé la cosecha. Antes se vendía en el mercado común, y todo dependía del precio que nos quisieran dar los intermediarios o los coyotes. Ahora, la ventaja es que se mantienen los precios a buen pago", dijo.
Los productores de Lepaterique, que forman parte de una empresa identificada como Asoprol, están produciendo sus propios abonos y controladores de plagas.
Para Teófilo Hernández, productor de Lepaterique, con el uso de abono orgánico "el suelo ha mejorado. Estamos eliminando lo malo con lo bueno, porque son cosas naturales que ya no son dañinas para nosotros, para nuestras familias y nuestros clientes".
Entre los factores de éxito se encuentran las innovaciones tecnológicas (macrotúneles, invernadero de plántulas, planta poscosecha y planta de insumos orgánicos), las cuales han permitido obtener una excelente calidad de productos para el supermercado. También han sido claves la capacidad de competir y la garantía al consumidor por medio de un certificado de producción orgánica.
En Honduras hay un Comité Nacional de Agricultura Orgánica que lo encabeza Senasa y del que también forman parte la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria, la Dirección General de Pesca y Acuicultura, la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, Zamorano, Programa Nacional de Desarrollo Agroalimentario, Asociación Hondureña de Productores Orgánicos, Colegio de Profesionales de las Ciencias Agrícolas de Honduras y Colegio de Ingenieros Agrónomos de Honduras.
Este comité nacional tiene el objetivo de promover la agricultura orgánica como opción de negocio sostenible, así como de mejorar el marco regulatorio.


Escuela El Zamorano produce orgánicamente desde 2003
La Escuela Agrícola Zamorano es una de las primeras instituciones que formaron parte de la cadena de productores agrícolas con sustentación orgánica.
A finales de septiembre, los participantes en la Primera Feria Centroamericana de Productos Orgánicos e Insumos para la Agricultura Orgánica hicieron un recorrido por esta institución académica.
Los participantes visitaron las áreas de producción, procesamiento y comercialización de productos orgánicos.
Zamorano produce hierbas aromáticas, frutales, hortalizas y granos básicos, además de abonos orgánicos como compost, bocashi y lombrices.
También visitaron la producción de gallinas ponedoras, el Laboratorio de Control Biológico y el Centro Tecnológico y de Adaptación de Riego. Fueron acompañados por Rogelio Trabanino, Coordinador del Laboratorio de Control Biológico, y Alejandra Sierra, encargada de la Unidad de Agricultura Orgánica.
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martes, 4 de octubre de 2011

LLEVAMOS VEINTE AÑOS DE OLVIDO DE LA RURALIDAD


El ministro Juan Camilo Restrepo  es quien tiene que liderar la reingeniería institucional que se ocupe del sector rural.
El ministro Juan Camilo Restrepo es quien tiene que liderar la reingeniería institucional que se ocupe del sector rural.


ENTREVISTASemana entrevistó al Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, sobre los retos y las dificultades que enfrenta el Gobierno si quiere poner en práctica las recomendaciones del informe de Desarrollo Humano “Colombia Rural, Razones para la Esperanza”.
Sábado 1 Octubre 2011
El nuevo informe de Desarrollo Humano hace un preocupante diagnóstico del mundo rural colombiano. El país tiene unos índices altísimos de concentración de tierras y desigualdad entre quienes viven en las ciudades y los habitantes del campo. La peor parte la llevan los microfundistas, el 80 por ciento de los cuales está en la pobreza absoluta. Este es el resultado de años de políticas mal orientadas y excesivamente influenciadas por los gremios y las lógicas del mercado. El Estado acabó con las instituciones encardas de regular el uso de la tierra y cuidar el medio ambiente y les dio la espalda a los colombianos rurales justo cuando sufrieron más los abusos de los grupos armados ilegales, que además los despojaron de sus tierras. 
SEMANA: Después de leer el informe de Desarrollo Humano, Razones para la Esperanza, uno queda con motivos para preocuparse. ¿El Gobierno está de acuerdo con esa radiografía que hace el informe?
Ministro: El informe coincide con lo que ha sido la preocupación del Gobierno desde el 7 de agosto del año pasado, es decir, poner en el escenario de las grandes preocupaciones nacionales el tema rural y la urgente necesidad de tomar medidas públicas para promover la condición de quienes viven en la ruralidad, que son los más pobres de Colombia.

Vemos muchos puntos de coincidencia en los que ya desde hace varios meses viene trabajando el Gobierno. Primero, el informe recomienda que se haga un censo rural en Colombia, que hace 41 años no se hacía. Ese censo ya empezó, el DANE lo está preparando y está proyectado para terminar al final del 2013. Segundo, el informe también recomienda que hay que gravar mejor la tierra, para que no se mire como un activo de especulación o de engorde, sino como un activo productivo. Ese diagnóstico no sólo lo comparte el Gobierno, sino que ya venimos trabajando en se sentido.

SEMANA:¿Cómo?

Ministro: En el plan de desarrollo para este cuatrienio se ordenó actualizar el catastro rural, que está muy atrasado. ¿Qué quiere decir actualizar el 70 por ciento? Que el 70 por ciento de los predios estará cerca de su valor catastral a los valores comerciales y eso arrastra de por sí una dinámica muy importante en el predial porque el predial está vinculado al valor catastral.

SEMANA:¿En qué no está de acuerdo con el informe?

Ministro: En que el predial lo dejen de manejar los municipios y pase a manejarlo el gobierno nacional. Pero son más las coincidencias que las diferencias.

SEMANA: Una de las cosas más impresionantes que revela el informe es que se dio una tremenda desinstitucionalización en los últimos tres gobiernos, y que el mercado influyó demasiado en las políticas de Estado. ¿Cómo encontró las instituciones cuando llegó y qué está haciendo para que el sector tenga más Estado en el mercado?

Ministro: Encontramos una institucionalidad hacia el sector rural completamente destruida. Los programas reducidos a su mínima expresión; los recursos públicos, que son escasos, dedicados en gran medida a apoyar la gran agricultura, que es respetable, por supuesto, pero que tiene otros medios para financiarse. En cambio los programas de apoyo a la pequeña y la mediana agricultura estaban completamente descaecidos.

Hemos hecho un esfuerzo para cambiar eso desde el año pasado y le doy dos ejemplos: el programa de vivienda rural para el año entrante es cinco veces superior al promedio que se venía ejecutando y el programa Alianzas Productivas, que es para aglutinar pequeños y medianos agricultores, se ha triplicado. El llamado AIS lo transformamos en un nuevo programa que se llama Desarrollo Rural con Equidad (DRE), ya eso dice bastante. Pero también la institucionalidad. Una de las entidades más importantes es el INCODER para hacer desarrollo rural. Lo encontramos bastante descaecido, no sólo administrativa sino ética y moralmente. Se le está haciendo una reingeniería a fondo.

SEMANA: Cuando usted habla de esa reingeniería en la ética, ¿eso significa cambio de personal?

Ministro: Ya han salido funcionarios y saldrán otros. El INCODER está supremamente infiltrado, sobre todo a nivel regional. Había regionales que estaban prácticamente cooptadas por intereses paramilitares.

SEMANA: ¿Cuáles de esas sedes del INCODER tenían más grado de infiltración para militar?

Ministro: Magdalena, Meta, el Urabá antioqueño, había infiltraciones graves también en otras áreas como en Córdoba.

SEMANA: Llama la atención que ustedes hubieran decidido jugársela primero con un Plan de Choque de Tierras y con la Ley de víctimas, antes de haber organizado el sector si la cosa estaba tan mal por dentro. ¿No era mejor hacer primero la ley de desarrollo rural?

Ministro: La ley de víctimas y restitución de tierras era una primerísima prioridad en la agenda política y hubo el momento parlamentario para impulsarla con gran aliento, pero mientras esa ley se aprobaba, pues transformamos el AIS, crecimos los presupuestos, estamos reestructurando el INCODER. Medidas de desarrollo rural se han venido tomando y ahora vamos a rematar con una ley de mucho aliento que estamos preparando y esperamos llevarla en algún momento de este año a la legislatura nacional.

SEMANA: Esa ley es la otra pata para que la Ley de restitución de tierras tenga futuro y posibilidades de éxito. En eso el tema de la institucionalidad es clave. Para eso el presidente dijo que iban a crear el Consejo Nacional de Tierras y la UNATA, pero también mencionó un nuevo viceministerio para lo rural. ¿Cómo está pensado el andamiaje institucional en la ley y que se va a crear por fuera de la ley?

Ministro: Se van a crear vía facultades el viceministerio de desarrollo rural y una oficina especializada aquí en el ministerio para los asuntos de lo rural. Las otras de la ley las bosquejó el presidente.

SEMANA: ¿Con esa institucionalidad sí va a ser suficiente? 

Ministro: Mire, nada es suficiente de entrada, pero por algo hay que ir comenzando porque llevamos 10, 20 años de olvido de la ruralidad. Otra cosa que está muy desdibujada, casi desaparecida, es la asistencia técnica que ha venido quedando en manos de los gremiosa pesar de que la ley dice que es un servicio público y obligatorio que deben prestar coordinadamente el gobierno central y entidades descentralizadas.

SEMANA: El informe menciona que para el desarrollo es crucial que las políticas sean intersectoriales, que tengan un enfoque integral porque lo rural abarca todo. ¿La nueva ley tiene ese enfoque? 

Ministro: Bueno, ese consejo nacional de tierras (CONAT) del que habló el presidente es un buen ejemplo porque allí se van a integrar los ministerios, y también en la unidad de aguas y de tierras UNATA, porque una de las falencias mayores que tenemos en este momento en Colombia, paradójicamente, es el uso del agua. Hace 20 años no se construye un embalse regulatorio en Colombia ni un nuevo distrito de riego. Necesitamos tener una política realmente ordenada en materia de irrigación y de aguas, que la hemos perdid;, sin eso no vamos a poder tener desarrollo rural en Colombia.

SEMANA: ¿Y cómo va a funcionar ese Consejo Nacional de Tierras? ¿Qué capacidad real tiene usted de decirle al ministro de minas, que es un par suyo, donde puede o no hacer minería?

Ministro: Hay un manchón negro potencial sobre el 85 por ciento de la tierra agrícola del país, en donde hay concesiones mineras otorgadas. Tiene que haber una autoridad que zanje y que arbitre esos problemas porque hoy no la hay. Y ¿qué se ve en algunas áreas de Cesar, que llegaron las empresas mineras, hicieron la explotación, se van y que dejan? El hueco y el tierrero. Eso no puede pasar. Colombia tiene que tener la lucidez de saber explotar bien sus recursos mineros legales, pero sin arrasar con la agricultura ni con el medio ambiente, ir induciendo unos mejores usos de la tierra.

SEMANA:¿El modelo de la ley es desarrollista, o tiene una visión más integral como lo que propone el informe?

Ministro: En Colombia puede y debe haber agricultura empresarial de gran formato con miras a la exportación, moderna con gran inversión de capital. Colombia no le puede dar la espalda a ese tipo de agricultura, más aún, tenemos que apoyarla, pero así como decíamos que la minería no puede avasallar la agricultura, tampoco podemos avasallar la pequeña y la mediana agricultura del país, que finalmente son las que producen el 70 por ciento de los alimentos, de la que viven tantos millones de colombianos, tenemos que encontrar un modelo de equilibrio.

Otro punto muy importante en el que coincidimos con el informe es la formalización de la propiedad rural. El 40 por ciento de los predios que se trabajan en Colombia son informales, esta es una de las trampas de la pobreza rural porque al no estar formalizado, pues muchas personas no están bancarizadas, no pueden hipotecar, no pueden tener crédito, no pueden tener subsidio, en fin.

SEMANA:¿Cuál es la meta en formalización de tierras?

Ministro: En los cuatro años, dos millones de hectáreas formalizadas. Ya este año vamos a cumplir la primera meta, 500.000 hectáreas, que va de la mano con la restitución.

SEMANA: La formalización es uno de los grandes problemas, pero el uso de la tierra es el otro, como bien lo señala el informe. La ley de ordenamiento territorial que se aprobó hace poco habría podido meterse de fondo en este asunto, pero no lo hizo…

Ministro: A la ley hay que darle tiempo, se estuvo buscando durante años y lleva seis meses de sancionada. El uso de las tierras es la sumatoria de muchos factores, de un buen régimen tributario, del manejo del POT, de un buen manejo de estímulos. Tenemos que avanzar, Colombia tiene 38 millones de hectáreas en ganadería y apenas cinco en agricultura. Podemos ser una potencia ganadera de exportación reducida diga usted a 20 millones de hectáreas y liberar 10 millones de hectáreas para la agricultura con programas de silvicultura.Una hectárea en promedio en agricultura produce 12,5 más veces valor agregado que una en ganadería.

SEMANA: ¿Pero la ley de ordenamiento territorial que ya se aprobó sí sirve para esa transformación?

Ministro: Sirve. Esto no va a ser al estilo soviético, que de la coordenada tal a la coordenada tal usted no puede sembrar sino alcachofa y de la tal a la tal usted no puede tener sino ganadería. Lo que busca la ley de desarrollo rural es inducir racionalmente este cambio. En vez de cinco millones en agricultura podemos tener hasta 20 millones.Tenemos apenas 350.000 hectáreas forestales y hay que tener siquiera un millón en el cuatrienio, para irnos enrumbados a un potencial de 14 millones de hectáreas. Esto es lo que se llama el cambio gradual y será con todo el afinamiento y con todos los estímulos para que se vaya dando ordenadamente.

SEMANA: Uno de los temas fundamentales, pero a la vez más espinosos, de la nueva ley es la expropiación de las tierras improductivas. ¿Cómo se va a lograr esta vez eso?

Ministro: En la Constitución existe desde siempre una norma que permite la expropiación por no utilización de la tierra para su función social y en la Ley de DR estamos incorporando algunas normas para darle mayor operatividad.

SEMANA: ¿Y cuándo podríamos ver la primera expropiación de un predio improductivo en este gobierno?
Ministro: La primera la va a ver muy pronto en una finca emblemática de despojo y mal uso ambiental que se llama Las Pavas en Magdalena, que ha sido además lugar de conflictos agrarios y ha habido uso indebido ambiental.

SEMANA: ¿Cree que el Congreso le va a aprobar una ley que busca transformar la concentración y la estructura de tenencia de la tierra? 

Ministro: Esa pregunta no la hacían cuando presentamos la ley de víctimas y de restitución de tierras. Pues resulta que con contadísimas excepciones, el Congreso votó la ley de víctimas y refrendó la política de restitución de tierras que va allí implícita, que es muy audaz. Habrá diferencias, habrá discusiones, pero ante este tipo de problemas, el país no se puede quedar cruzado de brazos.

SEMANA: ¿Cómo está avanzando en la instrumentación de la Ley de víctimas y de tierras?
Ministro: Es una ley con dificultades jurídicas, de seguridad, de algunos malquerientes. El primero en reconocerlo es el Gobierno, pero no porque esas dificultades existan vamos a echar atrás. Hay dos millones de hectáreas, 135.000 familias en este cuatrienio de despojadas.

SEMANA: Que el 20 por ciento de las tierras de Meta se las hayan robado es un gran escándalo…

Ministro: Es una vergüenza nacional.

SEMANA: Por todo lo que hemos conversado, usted tiene que liderar una tarea titánica con muchos costos. ¿Usted se va a quedar en el Ministerio los cuatro años?

Ministro: Los ministros somos siempre transeúntes y nuestra permanencia depende del presidente de la República. Lo importante es que ya hay una política de Estado y un compromiso muy claro. Yo quisiera terminar esta entrevista con una frase que recuerda a un pensador español de finales del siglo XVIII, víctima de los déspotas de esa época, Melchor de Jovellanos. Él hablaba de que España era un territorio de tierras sin hombres y de hombres sin tierras. La situación de la ruralidad colombiana no es muy diferente.

SEMANA: ¿Colombia es feudal?

Ministro: Tiene muchos elementos de feudalidad. Restituir tierras es romper esas cadenas de feudalidad. Lo que quiere el Gobierno para la Colombia del siglo XXI es que haya menos tierras sin hombres y más hombres con tierras.

EL DINERO NO ES TODO ....


Las 32 cosas que todo el mundo debe saber sobre el dinero

Para poder asegurar un futuro próspero y sin problemas financieros, tenga en cuenta esta lista de todo lo que debe saber y aprender sobre Finanzas Personales.





1.   El dinero es una herramienta para conseguir lo que quiere, no es el objetivo final.

2.   Su mente es el activo más importante.

3.   Hay una pequeña correlación entre el salario y la felicidad, pero sólo hasta cierto punto.

4.   Un objetivo financiero que no tenga fecha límite y un plan para realizarse, es sólo un deseo financiero.

5.   Usted es la única persona que realmente cuidará de su dinero.

6.   No hay una sola receta válida para administrar el dinero.

7.   Usted puede tener lo que quiera en la vida, siempre y cuando se mentalice y lo priorice.

8.   Si desea felicidad, al máximo trate de gastar su dinero en experiencias y no en cosas.

9.   El objetivo de una inversión, es obtener la mayor rentabilidad después de impuestos y gastos.

10.   La mejor inversión: la inversión en usted mismo.

11.   Usted tiene una capacidad limitada para ahorrar dinero, y una capacidad ilimitada para gastarlo.

12.   Usted controla lo que es posible, con lo que cree que es posible.

13.   El 99% de las noticias financieras, no influyen sobre sus inversiones.

14.   Invertir puede ser tan fácil como poner su dinero en un fondo de pensiones bien administrado.

15.   Para un joven inversionista, es mejor concentrarse en cuánto dinero está acumulando, más que en el aumento marginal del rendimiento de sus inversiones.

16.   Dinero sin tiempo, no sirve para nada.

17.   Usted no tiene que hacer dinero, de la misma manera que lo pierde.

18.   Aprenda investigue y  entienda la magia del interés compuesto.

19.   La forma más rápida para disminuir su riqueza, es pedir prestado dinero para comprar un activo que se deprecia.

20.   Usted puede pedir prestado para pagar la universidad de sus hijos, pero no para su jubilación.

21.   Lo inesperado va a suceder, un fondo de emergencia es muy importante.

22.   Hay que asegurar los activos que están expuestos a cualquier riesgo, recuerde que hacen parte de su riqueza.

23.   Un hábito financiero sólo se puede cambiar en un momento de bonanza.

24.   No sobreestime la cantidad de dinero que necesita para vivir su vida deseada.

25.   Un aumento de salario, debe reflejarse en un aumento en el ahorro.

26.   El dinero produce más dinero.

27.  
 El objetivo del dinero: administrarlo para alcanzar sus metas en la vida.

28.  
 Invertir es simple, pero no fácil.

29.   El propósito de un presupuesto no es ver para dónde fue el dinero, sino para determinar hacia dónde debe ir.

30.   La información no necesariamente conduce a la acción.

31.   Debe mantener siempre la fuerza de voluntad para cumplir sus metas financieras.

32.   La vida no se trata de dinero.

lunes, 3 de octubre de 2011

CONSUMIMOS MUCHO MAS DE LO QUE LA TIERRA PUEDE GENERAR

Foto: Municipio Bahía Solano - Choco - Colombia.....un señor  casi centenario esparce el arroz  cosechado,  estos serán los últimos campesinos....la  generación de hoy  le hace poco a esto...seguimos comprando el arroz en la tienda.

Desde hace unos cuantos años ya, los seres humanos venimos consumiendo mayor cantidad de recursos naturales que los que la Tierra genera. Es decir que venimos gastando a cuenta, depredando recursos naturales de forma insustentable y hasta el agotamiento. Y con esto nos referimos a los recursos pesqueros, a los nutrientes del suelo, al oxígeno, al agua potable y a muchos otros recursos necesarios para la supervivencia tanto del ser humano como de la mayoría de las especies de vida que habitamos el planeta.
Desde la década del 60 hasta la fecha, el consumo de recursos naturales del mundo se ha duplicado, de tal forma que al día de hoy necesitaríamos contar con una Tierra y media para abastecerlo.
Según un estudio de Global Footprint Network (GFN), una organización de investigación medioambiental, este martes 27 de septiembre, hemos terminado de consumirnos el presupuesto de recursos naturales para el presente año. Es decir que a partir de esa fecha y hasta el 31 de diciembre estaremos generando “deuda ecológica”.
Las sinrazones de esta sobreexplotación de los recursos son el consumismo y la injusta y desigual distribución de la riqueza mundial. La principal responsabilidad recae sobre sólo un pequeño porcentaje de la población mundial, no mayor al 15 o 20%. Los afectados, todos los habitantes del planeta, pero quienes mas lo sufren sin dudas, son quienes por la falta de recursos económicos, derivada de esa injusta distribución de la que hablábamos, han quedado mas desprotegidos.
El hecho es que las crisis financieras de los países centrales, acaparan la atención de los medios masivos de comunicación, se llenan los espacios mas importantes de estos medios con dimes y diretes de supuestos expertos en economía global, que solamente analizan las superficialidades de un mercado y un sistema que flota a la deriva sobre la verdadera y mayor crisis que afronta la humanidad, la crisis ambiental.
El planeta que nos brinda el sustento para la vida está colapsando, ya no es posible sostener este estilo de vida y las recetas ofrecidas por los economistas del establishment no aportan una solución de fondo a la raíz del problema que se cierne sobre la especie humana.
Debemos virar el rumbo hacia una economía mas ecológica y solidaria. Que contemple todos los aspectos que la economía capitalista ha omitido o rechazado. Debemos empezar a tener en cuenta seriamente y como un factor fundamental la degradación de los recursos naturales y la contaminación producida por cada producto fabricado y consumido.
Es irracional que un producto fabricado localmente y con poco impacto ambiental sea valorizado de la misma forma que otro de plástico producido al otro lado del mundo y transportado por decenas de miles de kilómetros.
Es una economía estúpida la que han creado, estúpida y suicida.
La verdadera crisis de la que debemos ocuparnos y concentrar todas nuestras energías en solucionar, es la crisis ambiental. Y para resolver la crisis ambiental, debemos cambiar el sistema, porque en el capitalismo el objetivo fundamental es obtener la mayor renta económica, en el menor tiempo posible y en esa ecuación factores como la ética, la moral o la preservación del medio ambiente, no tienen espacio. Por lo que mantener ese rumbo indefectiblemente llevará al planeta a la destrucción.

Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.

Ricardo Natalichio, Director de EcoPortal.net
rdnatali@ecoportal.net . www.ecoportal.net

sábado, 1 de octubre de 2011

APOSTAMOS POR LA AGROECOLOGIA Y LA PRODUCCIÓN FAMILIAR



                                                                                                                                                                     





Con el logro de 400.000 familias ya asentadas que obtuvieron tierras propias  en 24 Estados de Brasil en sus 27 años de existencia,  el Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra (MST) es hoy uno de los principales actores sociales de referencia de la sociedad civil latinoamericana. Sin embargo, los desafíos futuros son mayúsculos: “¿cómo hacer para convertirnos en una auténtica organización de masas y cómo adaptarnos a la nueva realidad económica y política que transita el país?”, se interroga  Salete Carollo, militante sin tierra de la primera hora y actualmente miembro de la coordinación nacional del MST. Carollo vivió cuatro años en un campamento-ocupación (1992-1996). Actualmente  forma parte de la Cooperativa de Producción Agropecuaria de Tapes en Río Grande del Sur, especializada en el arroz biológico.

“La naturaleza de la lucha de los movimientos sociales del campo está cambiando en Brasil”, analiza Carollo, responsable del sector “Proyectos Internacionales” del MST, durante una reciente gira europea.

Cambios que obligan, según la dirigente, a repensar los conceptos más de fondo: la naturaleza misma del movimiento; los métodos y tácticas; la formación interna así como las prioridades, las políticas de alianza y  el tipo de diálogo con el resto de la sociedad.

Innovar las tácticas

Si hasta hace algunos años “nos confrontábamos a latifundistas nacionales, hoy debemos hacer frente a poderosas trasnacionales extranjeras instaladas en nuestro territorio”.

Disputar la tierra a las grandes corporaciones, “nos obliga a repensar la táctica”. Y por tal razón el MST viene definiendo nuevas modalidades de movilización. “La naturaleza misma de la lucha de clases está variando”, sostiene.

Hoy, las ocupaciones de tierras no pueden ser pequeñas. “Si antes las hacíamos con 300 familias, ahora debemos programarlas con 3.000 familias”. Dimensión que  “debe asegurarnos otra relación de fuerza favorable para que podamos lograr victorias efectivas con nuestras acciones, reduciendo el número y mejorando la calidad de las mismas”.

Visión que exige, también, “una articulación con otros actores sociales del campo brasilero, y de ahí la significación de promover el accionar de Vía Campesina que integra tanto al MST como a otras organizaciones rurales”.

Además, en la actual etapa, “debemos ocupar tierras que estén aptas a ser desapropiadas”. Es decir, que puedan ser realmente entregadas a los campesinos, “y no solo usar la ocupación solo como medio de presión política como lo entendíamos en muchos casos hasta hace poco tiempo”.

Agro-tóxicos, flagelo en Brasil



En complemento de esta nueva lógica, explica Carollo, “es fundamental el diálogo activo que ya estamos implementando con sectores urbanos, del mundo académico y de la cultura, movimientos sociales de la ciudad,  para lograr una articulación más integral de nuestros objetivos y luchas comunes”.

Por ejemplo, explica la dirigente sin tierra, el MST está preparando una gran campaña para las próximas semanas, con el objetivo de denunciar los agro-tóxicos. La misma está fundamentada en una investigación universitaria que “prueba que cada brasilero consume en sus alimentos 5 litros de veneno por año”.

Brasil es hoy “el principal consumidor mundial de productos tóxicos, que llegan al país como parte del paquete integral de las grandes trasnacionales dedicadas a la agro-exportación y que han encontrado en los últimos años la vía libre para su acción. Los males que dichos venenos producen lo sufren de igual forma tanto el campesino como el consumidor de la ciudad”.

Detrás de esos retos, detalla la dirigente rural, un dilema de fondo para el MST: “pasar de ser un movimiento ya consolidado que lucha por la tierra a una organización de masas”, con todas las nuevas obligaciones de ser actores económicos e intentar controlar la cadena integral de la producción de alimentos.

“La sorpresa de Dilma”

Los primeros meses de Dilma Rousseff, que asumió el gobierno el 1 de enero de este año, “sentimos un cierto desencanto porque nuestras reivindicaciones no eran escuchadas. Veíamos una continuidad lineal de los ocho años de Lula que nunca incorporó en su agenda ni la Reforma Agraria ni las reivindicaciones más sentidas de los sin tierra”.

Sin embargo, luego de una gran jornada de movilización social en agosto pasado -que profundizó las del 8 de marzo y del 17 de abril-,  con 50.000 personas convocadas en Brasilia, “fuimos escuchados por la nueva presidenta”, quien parece orientar ahora un cambio de política hacia el campo.

“Obtuvimos logros inesperados. Dilma incorporó el tema de la reforma agraria en su propia agenda personal. Decidió liberar 400 millones de reales – unos 220 millones de dólares estadounidenses- para desapropiar parcelas a ser entregadas  a los sin tierra. Y aceptó una propuesta de Programa de Educación que exigíamos desde hacía años sin obtener respuesta alguna. Incluso, en este rubro,  fue más allá de lo que esperábamos. ¡Nos sorprendió!”, enfatiza Carollo.

Señales positivas que sin embargo “no nos desmovilizan. El reto de los movimientos sociales en cualquier lugar del planeta no es quedarse con los brazos cruzados esperando las promesas de los gobiernos. Hay que movilizarse para asegurar que las mismas se materialicen. Y no podemos olvidar que en nuestro país siguen existiendo más de 100.000 familias acampadas, en lucha por conquistar sus tierras”.

A pesar del proyecto “desarrollista” del nuevo gobierno brasilero, “pensamos que Dilma entiende que en el campo no hay sólo espacio para el modelo agro-exportador, privilegiado unívocamente por Lula, sino que existe también lugar para la producción familiar campesina promovida por el MST. La única alternativa real y estratégica para combatir la miseria y la marginalidad tanto rural como urbana en Brasil, concluye.

Dos modelos de agricultura en disputa

“Cuando abrimos el debate en la sociedad sobre el tipo de modelo de agricultura aparecen inmediatamente reflexiones sobre el valor de la tierra, el tipo de producción en el campo y la necesidad de la reforma agraria”, explica Salete Carollo.

“Nosotros contestamos el modelo que considera a la tierra como una simple mercancía, que se basa en el monocultivo, que ve en la agro-exportación su principal objetivo y que desprecia totalmente a la naturaleza, al medio, al suelo y al ser humano mismo.

Nuestra propuesta es la producción familiar agro-ecológica, que se sustenta en la cooperación agrícola, con el necesario ingrediente de la agro-industria.

El campesino en la actual etapa histórica de la humanidad no puede resistir en el campo con el mismo modelo que siempre tuvimos. Es decir, producir para su subsistencia y un poco para el mercado local.

Para asegurar una opción alternativa real, debemos tener en nuestras manos el dominio de toda la cadena productiva.  Desde las semillas hasta la comercialización, pasando por el territorio necesario, la transformación  y los beneficios de la producción.

En esa línea hemos avanzado significativamente en tanto MST. Una nueva ley que rige en Brasil exige que el 30% de la alimentación que reciben los niños en las escuelas provenga de la agricultura familiar. Política de Estado que contribuye a que esta cadena productiva pueda desarrollarse y consolidarse.

Y para ello,  la formación técnica y fundamentalmente la política, es esencial. Nuestro trabajo en el campo se integra en una visión más integral, en un proyecto de vida social y político. La agro-ecología impone otra manera de relación  con la naturaleza y de los seres humanos entre si”.

Sergio Ferrari es Colaboración de prensa de  E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria coparte del MST/Brasil
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
rCR

jueves, 15 de septiembre de 2011

CINCO DESAFÍOS AMBIENTALES


Al actual ritmo de crecimiento poblacional, la Tierra tendrá más de 9.000 millones de personas en el 2050. ¿Qué significa esto en términos de medio ambiente, educación y producción de alimentos? ¿Y Ámérica Latina?
Miércoles 14 Septiembre 2011




En octubre de 2011, la población del planeta alcanzará oficialmente los siete mil millones, un tema que es debatido este miércoles en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y que planteará enormes desafíos a nivel mundial.

Y la cifra llegará a 9 mil millones en el año 2043.

De acuerdo a la ONU, la producción de alimentos deberá aumentar para 2050 en un 70 por ciento y uno de los grandes interrogantes es cómo será posible alimentar a la población mundial intentando al mismo tiempo mantener el equilibrio del planeta.

El cambio climático podría afectar además el rendimiento agrícola y tener un impacto negativo en la producción de alimentos.

La ONU publicará a fines de octubre su nuevo Estado de la Población Mundial, pero BBC Mundo habló con José Miguel Guzmán, jefe de población y desarrollo del Fondo de Población Mundial de la ONU, sobré algunas de las cifras más llamativas que ya se conocen y su significado.

Vea cuáles serán algunos de los grandes desafíos a nivel mundial y en especial para América Latina.

Producción de alimentos

"El aumento del 70% en la producción de alimentos para 2011 tiene que ver con un componente de población, pero el mayor componente tiene que ver con el cambio en los patrones de consumo", dijo Guzmán a BBC Mundo.

Es razonable esperar que el crecimiento económico en Asia e incluso en América Latina va a significar un aumento en el nivel de vida y por tanto en el consumo, dijo el experto de la ONU.

"Uno de los desafíos es que podemos apoyar a las más de 200 millones de mujeres en el mundo que tienen necesidades insatisfechas en materia de planificación familiar".

"Obviamente los países menos desarrollados tienen derecho a tener un nivel de desarrollo y que sus poblaciones no estén en un nivel de pobreza y eso va a significar mayor consumo, pero esto es distinto al consumo que genera mayores gases de invernadero".

La ONU en el contexto de la conferencia de Río + 20, en 2012, está promoviendo el concepto de la economía verde, como una forma en que los países se comprometan a reducir la pobreza en el mundo, pero al mismo tiempo sin que esto genere un aumento similar en las emisiones de CO2.

Emisiones de CO2

Según algunas estimaciones, las emisiones de una persona en EE.UU. hoy equivalen a las de cuatro chinos y 250 etíopes.

Pero la importancia de este dato varía cuando se piensa a largo plazo, señaló Guzmán.

"Me gustaría pensar que los etíopes no van a tener en 30 años el mismo patrón de consumo, porque sería suponer que vivirán en extrema pobreza".

Si cada persona tiene derecho a un nivel de vida y por tanto a una cuota de emisiones, el peso en las emisiones de CO2 de países con altas tasas de fecundidad será mucho mayor a largo plazo.

No tomar esto en cuenta "puede llevarnos a subestimar el efecto que el crecimiento de la población puede tener en las emisiones en el futuro".

Urbanización 

Para 2045 más de dos de cada tres personas en el mundo vivirán en sitios urbanos o periurbanos.

América Latina tiene dos grandes megalópolis con cerca de 20 millones, Sao Paulo y Ciudad de México.

"Pero veamos por ejemplo que pasará en América Central, donde entre el 2010 y 2035, en los proximos 25 años, la población urbana se va a incrementar en 40 millones de personas y va a pasar de 110 a 150 millones. Lo importante es ver cómo estamos planificando para este crecimiento poblacional".

Casi todo el crecimiento en los próximos 40 años a nivel mundial será en ciudades, pero la urbanización no es necesariamente un factor negativo para el medio ambiente, según Guzmán.

"Al concentrar la población genera economías de escala. Si se piensa en un modelo más concentrado que la ciudad completamente abierta, eso puede significar también que los servicios pueden llevarse con un menor costo".

Envejecimiento

Los desafíos que enfrenta el mundo son muy distintos. Países como Corea del Sur están preocupados para que la fecundidad quede al menos a nivel de dos hijos, pero en África hay países con fecundidad muy elevada.

"La población de A. Latina mayor de 60 años se duplicará entre 2010 y 2030 (sólo 20 años), pasando de 59 a 118 millones", dijo Guzmán a BBC Mundo.

"En la actualidad la proporción de personas de 60 y más es de 10%, pero se incrementara a 25%; es decir, una de cada cuatro personas en A. Latina en el 2050 será una persona mayor de 60 años".

Adolescentes y educación 

"América Latina tiene en estos momentos 110 millones de adolescentes entre 10 y 19 años. Pero el número irá disminuyendo fruto de la baja de la fecundidad".

El desafío, que ya se plantearon los tigres asiáticos, es invertir en capital humano para que esa población se inserte productivamente y los países puedan crecer en competitividad.

De acuerdo a Guzmán, A. Latina tiene un escenario muy positivo para aumentar su inversión en capital humano, a diferencia de África, donde la población de adolescentes está en pleno crecimiento hasta el 2050 o más.

"A. Latina está viviendo un periodo de bono demográfico, tiene una población joven que no está creciendo fuertemente, una población de personas mayores que todavía no es tan grande y una poblacion de la fuerza de trabajo que es muy numerosa".

"Pero esto no dura por siempre". Lo que hicieron los tigres asiáticos fue aprovechar ese bono en su momento e invertir en capital humano, es decir, educación y salud.

"Gracias a eso se calcula que un 30% del crecimiento del PIB se generó gracias a la inversión de capital humano como consecuencia de este bono demografico", señaló Guzmán.

viernes, 9 de septiembre de 2011

ELCONSUMO SOSTENIBLE ADQUIERE RELEVANCIA GLOBAL


La sostenibilidad a nivel global se plantea con fuerza creciente como uno de los principales retos del siglo XXI y cada vez suenan con más fuerza conceptos como la ecoeficiencia o la "ecologización de la economía"


Cobra importancia también la productividad de los recursos, que calibra el grado de uso o abuso de los recursos naturales, y surgen nuevos métodos para medir los impactos ambientales. Se trata de ampliar el concepto de desarrollo sostenible tanto en el ámbito público como privado, estableciendo así un sistema de "gobernanza verde" global.
Así las cosas, las pautas marcadas para buscar solución a los problemas globales se orientan cada vez más por la senda del desarrollo sostenible. En pleno siglo XXI cobran relevancia y actualidad las máximas recogidas en 1987 en el controvertido Informe Brundtland, que define al desarrollo sostenible junto al rol del crecimiento económico, la equidad social y el papel de los poderes políticos.
"Responder a las necesidades esenciales requiere no sólo una nueva era de crecimiento económico para las naciones en las cuales la mayoría es pobre, sino también la seguridad de que los pobres recibirán una porción justa de los recursos necesarios para mantener el crecimiento económico", reza el informe.
Consumo sostenible
En este sentido destaca de la mano de Deloitte el informe 'The Consumption Dilemma', que asegura que la transformación económica y un consumo más respetuoso y sostenible son factores esenciales para el bienestar poblacional. Los datos aportados por la consultora se complementan con cifras que revelan que 9 de cada 10 CEOs consultados entre las principales compañías reconocen que la sostenibilidad es vital para el éxito empresarial.
El documento ahonda también en la necesidad de medir el bienestar a través de indicadores que se alejen de las cifras macroeconómicas, una idea expuesta ya en su día en el ensayo 'El fetichismo del PIB' de Joseph Stiglitz.
De hecho, la relevancia del PIB más allá de sus repercusiones macroeconómicas ha comenzado a tomar relevancia en los últimos tiempos, al principio tímidamente, tal como se revela en un informe del PNUMA publicado este mismo año que destaca que la inversión del dos por ciento del PIB mundial en diez sectores fundamentales puede poner en marcha una transición hacia una economía verde baja en carbono y con un uso más eficiente de los recursos.
Dicha cantidad, equivalente actualmente a alrededor de 1.3 billones de dólares anuales, respaldado por políticas nacionales e internacionales con miras al futuro, permitiría que la economía mundial creciera al menos al mismo ritmo, si no es que mayor, que el previsto con los modelos económicos actuales.
En este sentido, 'The Consumption Dilemma' aborda la necesidad de que el consumo sostenible adquiera un carácter cada vez más imperativo. Además, la confianza de los consumidores y la participación como ciudadanos en un contexto amplio de sostenibilidad es un paso importante en este proceso. Hay también innumerables oportunidades para las empresas y asociaciones para tomar medidas para cambiar la mentalidad y el pensamiento integrar el concepto de desarrollo sostenible en el ADN empresarial.
Para los expertos, el camino a seguir pasa por la colaboración y la unión de las voces de consumidores, empresas, grupos de interés y responsables políticos. En general, la tarea que debe acometerse en el escenario productivo del siglo XXI pasa por revitalizar una economía maltrecha al tiempo que se descifran nuevas señales y se camina tras las huellas de nuevos conceptos como 'responsabilidad social', 'sostenibilidad' o 'transparencia'.
Nuevo impulso con "Visión 2050"
El concepto de desarrollo sostenible y consumo responsable a nivel global está muy ligado a iniciativas pioneras que han tenido lugar en los últimos tiempos. Una de ellas es la adoptada por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) a través de su investigación 'Visión 2050', que analiza el sendero que deberá marcar las directrices para conseguir que una población global de aproximadamente 9.000 millones de personas alcancen el bienestar dentro de los límites de recursos del planeta de cara a 2050.
El documento pretende ser manual de deberes (must have) sobre las medidas a tomar durante la próxima década para alcanzar una sociedad planetaria lo más sostenible posible. Entre las tareas propuestas se incluye la puesta en marcha de los mercados de servicios de ecosistema y agua, el redoblamiento de la producción agrícola sin el aumento de la cantidad de tierra o agua utilizada; la reducción de la deforestación o el aumento de bosques plantados, reduciendo a la mitad las emisiones de carbono en todo el mundo.
Además, la sostenibilidad global además de una tendencia está convirtiéndose en una necesidad ineludible, a la luz de estadísticas que no dejan de ser desalentadoras. Informes como el 'Riesgos globales 2011' del World Economic Forum señalan que el mundo está enfrentándose a graves limitaciones básicas en cuanto al agua, los alimentos y la energía.
Las poblaciones y el consumo creciente, además del cambio climático, aumentan este desafío, mientras que las interconexiones entre estos problemas dificultan una adecuada respuesta. Es más, esta escasez es susceptible de provocar tensiones e inestabilidad a nivel social y geopolítico, haciendo que se tambalee todavía más el ya de por sí endeble tablero de juego de la economía mundial.
Así pues, los esfuerzos en este sentido han de duplicarse. Organismos como el Instituto Ethos aseguran que para alcanzar la visión de una economía inclusiva, verde y responsable, será necesario desarrollar un conjunto de acciones que formarán parte de una amplia agenda nacional y suprapartidaria. Esa agenda deberá elaborarse en un abarcador proceso de movilización social que involucre las principales fuerzas de cambio, con influencia en las políticas y mecanismos de mercado que van a sustentar y orientar los procesos económicos.www.ecoportal.net
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jueves, 8 de septiembre de 2011

LA AGROECOLOGIA Y LAS ALTERNATIVAS ANTE LA CRISIS RURAL


JAIME MORALES HERNÁNDEZ

El incremento del hambre, el aumento de la pobreza y el deterioro de los recursos naturales, son elementos constitutivos de la crisis global, que se agudizan en el medio rural donde habitan las familias de agricultores, de campesinos e indígenas, quienes se ven especialmente afectados por la crisis rural que día a día los vuelve más vulnerables. La urgencia de construir alternativas a esta crisis ha convocado a nivel global  a un amplio espectro de actores sociales que incluye movimientos rurales y urbanos, ecologistas, consumidores y también a un sector importante de investigadores, asesores y científicos.
Desde este sector surge la noción de desarrollar ciencias capaces de generar alternativas, ante los complejos problemas causados por la crisis ambiental. Entre estas ciencias de la sustentabilidad se ubica la Agroecología, que desde un acercamiento interdisciplinar a la ecología, a la agronomía y a las ciencias sociales busca construir teorías, conceptos y métodos para facilitar la transición desde la actual agricultura industrial hacia agriculturas más sustentables y más justas.
A nivel mundial las agriculturas sustentables han tenido un notable avance con una tasa anual de crecimiento entre el 25 y el 30 por ciento y actualmente ocupan una superficie de 33 millones de hectáreas. Este fenómeno ha sido especialmente claro en Latinoamérica que actualmente tiene el segundo lugar en el mundo respecto a la superficie cultivada con 8 millones de hectáreas y donde más de 400 mil pequeños y medianos agricultores viven dignamente produciendo alimentos sanos con una agricultura ecológica. Estos procesos han sido encabezados por los agricultores, campesinos e indígenas latinoamericanos, con el acompañamiento de una nueva generación de técnicos y científicos formados desde una perspectiva agroecológica.
El Premio Nobel Gabriel García Márquez, señaló en alguna ocasión que suponer que la ciencia sólo interesa a los científicos, es tan anticientífico como antipoético es pensar, que la poesía sólo interesa a los poetas. La frase adquiere mayor relevancia cuando nos referimos a las ciencias que atienden a los alimentos que todos consumimos y a las condiciones de quienes los producen. Por ello tiene sentido reseñar brevemente el tercer congreso que la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, (SOCLA) y la Universidad Autónoma Chapingo realizaron recientemente en Oaxtepec, México, con el objetivo de dar respuesta a los problemas de soberanía alimentaria, crisis energética y ambiental en el actual escenario de cambio climático.
Al congreso asistieron más de 750 personas de diferentes países de América Latina quienes a lo largo de tres días presentaron seminarios, ponencias y debates en torno a los principales retos del medio rural, dando cuenta además de la gran cantidad de experiencias en marcha, que muestran las amplias posibilidades de la agricultura sustentable como una alternativa ante el hambre, la pobreza y el deterioro de los recursos naturales.
El congreso mostró  también los avances de la Agroecología como un enfoque científico de gran utilidad en la transición hacia agriculturas más sustentables. En toda Latinoamérica crecen los programas de investigación sobre este tema, y también se observa en notable incremento en la formación de recursos humanos a niveles de licenciatura y posgrado. Es importante señalar además que la Agroecología tiene un sólido respaldo de los movimientos sociales rurales y urbanos que  han visto en la práctica cotidiana la viabilidad de las estrategias que esta joven ciencia propone.
Uno de los resultados del Congreso fue la Carta de Oaxtepec que resume los principales temas, y que señala la urgente necesidad de impulsar el paradigma agroecológico para asegurar alimentos sanos y suficientes para toda la población mundial, haciendo un uso sustentable de los recursos naturales y enfrentando los retos del cambio climático y la incertidumbre económica. La carta concluye haciendo un llamado a la sociedad civil para que apoye las propuestas agroecológicas que permitan la soberanía alimentaria, la conservación de los recursos naturales y el empoderamiento local, regional y nacional de los movimientos rurales.