Proverbio africano, se explicaría así: «Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, cultivarán pequeños huertos…que alimentarán al mundo». ACADEMIA SOL DE LOS ANDES FORMACION DE EN PRODUCCION AGRICOLA, PECUARIA Y AMBIENTAL REGENERATIVA CON ENFASIS EN LIDERAZGO Y ASOCITAVIDAD BIENVENIDOS HOLA A TOD@S ALDEA SOL DE LOS ANDES LOS SALUDA. https://www.facebook.com/aldeasoldelosandes
domingo, 17 de marzo de 2024
sábado, 17 de enero de 2015
jueves, 15 de enero de 2015
JUAN CARLOS ARBELAEZ LEON: UN NUEVO MEMORIAL DE AGRAVIOS…
JUAN CARLOS ARBELAEZ LEON: UN NUEVO MEMORIAL DE AGRAVIOS…: A PARTIR DEL MEMORIAL DE AGRAVIOS DE HACE 200 AÑOS… o de cómo, no es mucho lo que avanzamos… (lo que se encuentra entre comillas y en letra...
martes, 16 de diciembre de 2014
miércoles, 30 de julio de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
EXPERIENCIAS EN COMUNIDADES INDIGENAS EMBERA DE BOJAYA -CHOCO- COLOMBIA
EXPERIENCIAS EN COMUNIDADES INDIGENAS EMBERA DE BOJAYA -CHOCO- COLOMBIA
miércoles, 9 de julio de 2014
PERLAS DEL MAESTRO
G. I. Gurdjieff es, sin duda, uno de los místicos más influyentes del último siglo. Su filosofía, que a grandes rasgos planteaba que el hombre en términos prácticos es una máquina programada que vive en un estado de perpetua somnolencia (sí, Gurdjieff es uno de los grandes precursores del apocalipsis zombie, sólo que para él esto no era algo que iba pasar en el futuro sino que ya era el estadio general de nuestra sociedad), ha sido importante para personajes como Osho, Jodorowsky, Castaneda, Leary, Crowley y por supuesto, su gran alumno Ouspenski. Aunque Gurdjieff, en su plano más esotérico, sostenía una visión un tanto más radical (como que el ser humano es alimento para la Luna), en este caso tenemos un ejemplo de su dao, una enseñanza moral que casi podríamos incrustar en la gran tradición del camino chino del justo proceder junto a alguien como Confucio.
Desde hace unos años se ha viralizado en la red este texto publicado en el libro El maestro y las magas, de la editorial Siruela. A continuación, 82 duras perlas que el maestro dedicó a su hija; bien leídas, constituyen un manual para desprogramarse y vivir libremente, con una responsabilidad que se debe sólo al propio espíritu.
1. Fija tu atención en ti mismo; sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
2. Termina siempre lo que comenzaste.
3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
7. Ordena lo que has desordenado.
8. Aprende a recibir; agradece cada don.
9. Cesa de autodefinirte.
10. No mientas ni robes; si lo haces, te mientes y robas a ti mismo.
11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
12. No desees ser imitado.
13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
14. No ocupes demasiado espacio.
15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
16. Si no la tienes, imita la fe.
17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
18. No te apropies de nada ni de nadie.
19. Reparte equitativamente.
20. No seduzcas.
21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
22. No hables de tus problemas personales.
23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
24. No establezcas amistades inútiles.
25. No sigas modas.
26. No te vendas.
27. Respeta los contratos que has firmado.
28. Sé puntual.
29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
30. Habla sólo lo necesario.
31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
32. Nunca amenaces.
33. Realiza tus promesas.
34. En una discusión, ponte en el lugar del otro.
35. Admite que alguien te supere.
36. No elimines, sino transforma.
37. Vence tus miedos; cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
40. No actúes por reacción a lo que digan, bueno o malo, de ti.
41. Transforma tu orgullo en dignidad.
42. Transforma tu cólera en creatividad.
43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
45. Transforma tu odio en caridad.
46. No te alabes ni te insultes.
47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
48. No te quejes.
49. Desarrolla tu imaginación.
50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
51. Paga los servicios que te dan.
52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
55. Nunca contradigas, sólo calla.
56. No contraigas deudas; adquiere y paga en seguida.
57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
61. No conserves objetos inútiles.
62. No te adornes con ideas ajenas.
63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
64. No rindas cuentas a nadie; sé tu propio juez.
65. Nunca te definas por lo que posees.
66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
67. Acepta que nada es tuyo.
68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro.
70. No mires con disimulo; mira fijamente.
71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
72. En el lugar en el que habites, consagra siempre un sitio a lo sagrado.
73. Cuando realices un servicio, no resaltes tus esfuerzos.
74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
79. No te jactes de aventuras amorosas.
80. No te vanaglories de tus debilidades.
81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
82. Obtén para repartir.
Desde hace unos años se ha viralizado en la red este texto publicado en el libro El maestro y las magas, de la editorial Siruela. A continuación, 82 duras perlas que el maestro dedicó a su hija; bien leídas, constituyen un manual para desprogramarse y vivir libremente, con una responsabilidad que se debe sólo al propio espíritu.
1. Fija tu atención en ti mismo; sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
2. Termina siempre lo que comenzaste.
3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
7. Ordena lo que has desordenado.
8. Aprende a recibir; agradece cada don.
9. Cesa de autodefinirte.
10. No mientas ni robes; si lo haces, te mientes y robas a ti mismo.
11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
12. No desees ser imitado.
13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
14. No ocupes demasiado espacio.
15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
16. Si no la tienes, imita la fe.
17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
18. No te apropies de nada ni de nadie.
19. Reparte equitativamente.
20. No seduzcas.
21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
22. No hables de tus problemas personales.
23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
24. No establezcas amistades inútiles.
25. No sigas modas.
26. No te vendas.
27. Respeta los contratos que has firmado.
28. Sé puntual.
29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
30. Habla sólo lo necesario.
31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
32. Nunca amenaces.
33. Realiza tus promesas.
34. En una discusión, ponte en el lugar del otro.
35. Admite que alguien te supere.
36. No elimines, sino transforma.
37. Vence tus miedos; cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
40. No actúes por reacción a lo que digan, bueno o malo, de ti.
41. Transforma tu orgullo en dignidad.
42. Transforma tu cólera en creatividad.
43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
45. Transforma tu odio en caridad.
46. No te alabes ni te insultes.
47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
48. No te quejes.
49. Desarrolla tu imaginación.
50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
51. Paga los servicios que te dan.
52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
55. Nunca contradigas, sólo calla.
56. No contraigas deudas; adquiere y paga en seguida.
57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
61. No conserves objetos inútiles.
62. No te adornes con ideas ajenas.
63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
64. No rindas cuentas a nadie; sé tu propio juez.
65. Nunca te definas por lo que posees.
66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
67. Acepta que nada es tuyo.
68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro.
70. No mires con disimulo; mira fijamente.
71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
72. En el lugar en el que habites, consagra siempre un sitio a lo sagrado.
73. Cuando realices un servicio, no resaltes tus esfuerzos.
74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
79. No te jactes de aventuras amorosas.
80. No te vanaglories de tus debilidades.
81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
82. Obtén para repartir.
MANUAL DE COMPOSTAJE DEL AGRICULTOR
La sostenibilidad y el incremento de la fertilidad del suelo es aún un reto para la
región, por lo que es necesario difundir tecnologías de mejoramiento de suelos en
la agricultura urbana y periurbana y en la producción agrícola familiar. La reciente y
continua volatilidad en los precios de los alimentos ha hecho tomar conciencia de la
importancia de la producción familiar como un importante recurso de la seguridad
alimentaria y nutricional, tanto en términos del suministro de alimentos, como de
generación de empleo e ingresos para la población de bajos recursos así como
por su contribución al equilibrio del desarrollo nacional y a la construcción de un
ambiente urbano más vivible. Sin embargo el productor familiar se ve limitado por la
falta de un suelo de calidad para la producción, sobre todo en las ciudades donde
no hay acceso a tierras para siembra.
Durante la XXXII Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe en
2012 (Buenos Aires, Marzo 2012), los Estados Miembros ratificaron la agricultura
urbana y periurbana como una de las áreas prioritarias a mediano plazo para la
región. También en 2012, los Ministros de Agricultura de la Comunidad del Caribe
(CARICOM) aprobaron la Política Regional de Seguridad Alimentaria y Nutricional
planteada por la FAO-CARICOM, la cual incluyó la Agricultura Urbana y Periurbana
(AUP) como uno de los ejes centrales de desarrollo. Sin embargo, para conocer
el gran potencial de la AUP, se debe superar un importante número de desafíos,
incluyendo el desarrollo de tecnologías para el mejoramiento de suelos.
Este manual ofrece alternativas a la problemática de la escasez de suelos de buena
calidad para la producción de la agricultura familiar por medio de estrategias sencillas
y de bajo costo. El productor puede aprender a generar enmiendas orgánicas para
sus cultivos. El compost permite el reciclaje de residuos orgánicos, reduciendo la
contaminación y el costo de fertilizantes como insumo para la producción agrícola.
El presente manual presenta ejemplos de producción de compost de la Región y
muestra además técnicas para determinar la calidad e inocuidad del mismo. Está
dirigido a técnicos extensionistas así como a productores líderes de las comunidades
y constituye un apoyo para la enseñanza de la ciencia agronómica a nivel académico.
Jan Van Wambeke
http://www.fao.org/docrep/019/i3388s/i3388s.pdf
región, por lo que es necesario difundir tecnologías de mejoramiento de suelos en
la agricultura urbana y periurbana y en la producción agrícola familiar. La reciente y
continua volatilidad en los precios de los alimentos ha hecho tomar conciencia de la
importancia de la producción familiar como un importante recurso de la seguridad
alimentaria y nutricional, tanto en términos del suministro de alimentos, como de
generación de empleo e ingresos para la población de bajos recursos así como
por su contribución al equilibrio del desarrollo nacional y a la construcción de un
ambiente urbano más vivible. Sin embargo el productor familiar se ve limitado por la
falta de un suelo de calidad para la producción, sobre todo en las ciudades donde
no hay acceso a tierras para siembra.
Durante la XXXII Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe en
2012 (Buenos Aires, Marzo 2012), los Estados Miembros ratificaron la agricultura
urbana y periurbana como una de las áreas prioritarias a mediano plazo para la
región. También en 2012, los Ministros de Agricultura de la Comunidad del Caribe
(CARICOM) aprobaron la Política Regional de Seguridad Alimentaria y Nutricional
planteada por la FAO-CARICOM, la cual incluyó la Agricultura Urbana y Periurbana
(AUP) como uno de los ejes centrales de desarrollo. Sin embargo, para conocer
el gran potencial de la AUP, se debe superar un importante número de desafíos,
incluyendo el desarrollo de tecnologías para el mejoramiento de suelos.
Este manual ofrece alternativas a la problemática de la escasez de suelos de buena
calidad para la producción de la agricultura familiar por medio de estrategias sencillas
y de bajo costo. El productor puede aprender a generar enmiendas orgánicas para
sus cultivos. El compost permite el reciclaje de residuos orgánicos, reduciendo la
contaminación y el costo de fertilizantes como insumo para la producción agrícola.
El presente manual presenta ejemplos de producción de compost de la Región y
muestra además técnicas para determinar la calidad e inocuidad del mismo. Está
dirigido a técnicos extensionistas así como a productores líderes de las comunidades
y constituye un apoyo para la enseñanza de la ciencia agronómica a nivel académico.
Jan Van Wambeke
http://www.fao.org/docrep/019/i3388s/i3388s.pdf
domingo, 9 de marzo de 2014
viernes, 20 de diciembre de 2013
Por qué necesitamos una eco-revolución, de Naomi Klein en SinPermiso
OPINIÓN
En diciembre de 2012, un investigador de sistemas complejos con el pelo teñido de rosa, Brad Werner, se abrió camino entre una multitud de 24.000 geólogos y astrónomos en el Congreso de otoño de la Unión Geofísica Americana que se celebra cada año en San Francisco. Las conferencias de este año acogían participantes de renombre, desde Ed Stone, del proyecto Voyager de la NASA, que explicaba un nuevo hito en el camino hacia el espacio interestelar, hasta el director de cine James Cameron, que compartía con los asistentes sus aventuras en batiscafos de profundidad.
Sin embargo, fue la sesión del propio Werner la que levantó más controversia. Tenía por título “¿Está la tierra jodida?” (título completo: “¿Está la tierra jodida? Inutilidad dinámica de la gestión medioambiental y posibilidades de sostenibilidad a través del activismo de acción directa.”).
De pie en la sala de conferencias, el geofísico de la Universidad de California en San Diego, mostró a la gente el avanzado modelo informático que estaba usando para responder a dicha pregunta. Habló de los límites del sistema, de perturbaciones, disipaciones, puntos de atracción, bifurcaciones y de un puñado de muchas otras cosas que son tan difíciles de comprender para quienes somos legos en la teoría de los sistemas complejos. No obstante, el tema de fondo estaba más que claro: el capitalismo global ha hecho que la merma de los recursos sea tan rápida, fácil y libre de barreras que, en respuesta, “los sistemas tierra-humanos” se están volviendo peligrosamente inestables. Cuando un periodista le presionó para que diera una respuesta clara sobre la pregunta “¿estamos jodidos?”, Werner dejó a un lado su jerga para contestar: “más o menos”.
Sin embargo, había una dinámica en el modelo que ofrecía alguna esperanza. Werner lo denominó “resistencia”: movimientos de “gente o grupos de gente” que “adoptan un cierto tipo de dinámicas que no encajan con la cultura capitalista”. Según el resumen de su comunicación, esto incluye “acción directa medioambiental y resistencia proveniente de más allá de la cultura dominante, como las protestas, bloqueos y sabotajes perpetrados por indígenas, trabajadores, anarquistas y otros grupos activistas.”.
Las reuniones científicas serias, normalmente, no implican llamadas a la resistencia política en masa, mucho menos acciones directas y sabotajes. No es que Werner estuviera exactamente convocando estas acciones. Simplemente tomaba nota de que los levantamientos en masa de la gente (en la línea del movimiento abolicionista, de los derechos civiles o del “Ocupa Wall Street”) representan la fuente más probable de “fricción” a la hora de ralentizar una máquina económica que está escapando a todo control. Sabemos que los movimientos sociales del pasado han tenido una “tremenda influencia en… cómo la cultura dominante ha evolucionado”, señaló. Así que es lógico que “si pensamos en el futuro de la tierra, y en el futuro de nuestro acoplamiento al medio ambiente, tenemos que incluir la resistencia como parte de la dinámica.”. Y eso –argumentó Werner-, no es una cuestión de opinión, sino un “verdadero problema de geofísica”.
Muchos científicos se han visto forzados a salir a la calle por los resultados de sus descubrimientos. Físicos, astrónomos, doctores en medicina y biólogos se han situado al frente de movimientos contra las armas nucleares, la energía nuclear, la guerra, la contaminación química y el creacionismo. Así, en noviembre de 2012, la revista Nature publicó un comentario del financiero y filántropo medioambiental Jeremy Grantham, urgiendo a los científicos a unirse a esta tradición y a “ser arrestados si fuera necesario”, porque el cambio climático “no es solo la crisis de vuestras vidas: es también la crisis de la existencia de nuestra especie.”.
No hace falta convencer a algunos científicos. El padrino de la moderna ciencia climática, James Hansen, es un activista formidable que ha sido arrestado alrededor de media docena de veces por su lucha por el cierre de las minas de carbón en las cimas de las montañas y contra los gaseoductos de gas de esquisto (incluso este año dejó su trabajo en la NASA, en parte para tener más tiempo libre para sus campañas). Hace dos años, cuando fui arrestada en las inmediaciones de la Casa Blanca en una acción masiva contra el gaseoducto de gas de esquisto Keystone XL, una de las 166 personas que había sido esposada ese día era un glaciólogo llamado Jason Box, un experto sobre el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia mundialmente reconocido.
“No podía seguir respetándome a mí mismo si no iba,” dijo Box en aquel momento, añadiendo que “parece que, en este caso, no es suficiente con votar. También necesito ser un ciudadano”.
Es admirable. Pero lo que Werner está haciendo con su modelo es diferente. Él no está diciendo que su investigación le llevara a tomar parte activa contra una política en particular; lo que está diciendo es que su investigación muestra que todo nuestro paradigma económico es un desafío a la estabilidad ecológica. Y, claro está, desafiar este paradigma económico con un movimiento de masas reactivo resulta la mejor baza humana para evitar la catástrofe.
Eso es muy fuerte. Pero no está solo. Werner forma parte de un pequeño pero cada vez más influyente grupo de científicos cuyas investigaciones en el campo de la desestabilización de los sistemas naturales (de los sistemas climáticos, en particular) les está llevando a conclusiones transformativas, incluso revolucionarias, similares. Y para cualquier revolucionario en el armario que alguna vez haya soñado con derrocar el actual orden económico a favor de algún otro que como mínimo no lleve a los pensionistas italianos a colgarse en sus casas, este trabajo debería serle de un especial interés. En gran medida, porque hace que cruzar el abismo entre este cruel sistema y otro nuevo (tal vez, con mucho trabajo, un sistema mejor) no sea ya una mera cuestión de preferencia ideológica, sino más bien de una exigencia para la existencia de nuestra especie en este mundo.
Al frente de este grupo de nuevos científicos revolucionarios se encuentra uno de los máximos expertos en cuestiones climáticas en Gran Bretaña, Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, que en muy poco tiempo se ha situado como una de los centros de investigación sobre el clima más importantes en el Reino Unido. Dirigiéndose a todos, desde el Departamento para el Desarrollo Internacional hasta el Ayuntamiento de Manchester, Anderson se ha pasado más de una década popularizando pacientemente los resultados de la ciencia climática más moderna a políticos, economistas y activistas. En un lenguaje claro y comprensible, ha ofrecido una rigurosa hoja de ruta para la reducción de la emisión de gases contaminantes que persigue frenar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados, objetivo que la mayoría de los gobiernos consideran imprescindible para evitar la catástrofe.
Sin embargo, en los últimos años, los documentos y las diapositivas de Anderson se han ido haciendo más alarmantes. Con títulos como “El cambio climático: más allá de lo peligroso… Cifras brutales y esperanzas endebles”, señala que las probabilidades de quedarse en algo parecido a unos niveles de temperatura seguros están disminuyendo rápidamente.
Junto con su colega, Alice Bows, experta en control climático en el Centro Tyndall, Anderson señala que hemos perdido tanto tiempo con políticas ambiguas y con tímidos programas climáticos (mientras las emisiones globales crecían sin control), que ahora tenemos que enfrentarnos a recortes tan drásticos que incluso llegan a desafiar la lógica fundamental de priorizar el crecimiento del PIB por encima de todo.
Anderson y Bows informan de que el tan a menudo citado objetivo de reducción a largo plazo (un recorte de más de un 80% de las emisiones de 1990 para el 2050) ha sido fijado por razones de conveniencia política y que no tiene “ninguna base científica”. Esto es debido a que los impactos sobre el clima no provienen de lo que emitamos hoy o mañana, sino del cúmulo de emisiones que se han ido sumando en la atmósfera a lo largo del tiempo. Además, avisan de que centrarse en objetivos de aquí a tres décadas y media –en lugar de enfocarlos hacia lo que podemos hacer para recortar carbono de forma tajante e inmediata- supone un grave riesgo de seguir permitiendo que las emisiones aumenten vertiginosamente en los próximos años, y que de ese modo se superará con creces nuestro “objetivo de carbono” hasta los 2 grados centígrados, y, entrado el siglo, nos encontraremos ante una tesitura imposible de encarar.
Esta es la razón por la que Anderson y Bows argumentan que, si los gobiernos de los países desarrollados se muestran serios a la hora de alcanzar el acordado objetivo internacional de mantener el calentamiento por debajo de los 2 grados centígrados, y siempre que las reducciones vayan a respetar cualquier tipo de principio equitativo –básicamente, que los países que han estado arrojando carbono durante casi dos siglos necesitan recortar sus emisiones antes que los países en los que más de mil millones de personas todavía no tienen electricidad-, entonces, las reducciones deben ser mucho más profundas y tienen que llegar mucho antes.
Incluso disponiendo de una probabilidad de 50/50 de alcanzar el objetivo de los 2 grados (la cual, como ellos y muchos otros avisan, ya implica enfrentarse a una serie de impactos climáticos bastamente dañinos), los países industrializados necesitan empezar a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero alrededor de un 10 por ciento al año. Y deben empezar ya. No obstante, Anderson y Bows dan un paso más, al señalar que este objetivo no puede lograrse con modestas penalizaciones por emisión de carbono o con las soluciones ofrecidas por la tecnología ecológica, normalmente defendidas por las grandes “corporaciones verdes”. Desde luego que estas medidas pueden ayudar, pero no son suficientes: una reducción del 10 por ciento en las emisiones, año tras año, resulta inaudita desde el momento en que empezamos a energizar nuestras economías con carbón. De hecho, los recortes por encima de un 1 por ciento al año “se han visto históricamente asociadas a recesiones económicas o a crisis políticas”, tal y como indicó el economista Nicholas Stern en su informe de 2006 para el gobierno británico.
Ni siquiera con la desintegración de la Unión Soviética hubo reducciones de tal duración y profundidad (los países soviéticos experimentaron un promedio de reducciones anuales de apenas un 5 por ciento en un período de diez años). Tampoco ocurrieron tras el crack de Wall Street en 2008 (los países ricos experimentaron un descenso de un 7 por ciento de emisión entre 2008 y 2009, pero sus emisiones de CO2 remontaron fuertemente en 2010, y las emisiones en China y en la India han seguido creciendo). Solo después de la gran crisis de 1929, los Estados Unidos vieron, por ejemplo, como las emisiones descendían durante varios años consecutivos más de un 10 por ciento anual, según los datos históricos del Centro de Análisis e Información de Dióxido de Carbono. Pero esa fue la peor crisis económica de los tiempos modernos.
Si queremos evitar ese tipo de carnicerías a la hora de lograr nuestros objetivos con base científica en las emisiones, la reducción del carbono debe gestionarse con cuidado a través de lo que Anderson y Bows describen como “estrategias de decrecimiento radicales e inmediatas en EEUU, la UE y en otras naciones ricas”. Lo que está muy bien, si no fuera por el hecho de que resulta que tenemos un sistema económico que fetichiza el crecimiento del PIB sobre todo lo demás, sin importar las consecuencias humanas o ecológicas, y en el que la clase política neoliberal hace tiempo que ha rechazado su responsabilidad de gestionar nada (ya que el mercado es el genio invisible a lo que todo debe ser confiado).
Así que lo que Anderson y Bows están realmente diciendo es que todavía queda tiempo para evitar un calentamiento catastrófico, pero no según las reglas del capitalismo tal y como hoy se plantean. Algo que tal vez sea el mejor argumento que jamás hayamos tenido para cambiar esas reglas.
En un ensayo de 2012 aparecido en la influyente revista científica Nature Climate Change, Anderson y Bows lanzaron un guante, acusando a muchos de sus colegas científicos de no ser transparentes a la hora de exponer los cambios que el cambio climático precisa de la humanidad. Vale la pena citarles por extenso: “…a la hora de desarrollar los marcos de emisión de gases, los científicos constantemente subestiman las implicaciones de sus análisis. Cuando se trata de la cuestión de evitar el aumento de los 2 grados centígrados, se traduce “imposible” por “difícil, pero se puede hacer”; “urgente y radical”, por “desafío”: todo para apaciguar al dios de la economía –o, más concretamente, al de las finanzas-. Por ejemplo, para evitar salirse del porcentaje máximo de reducción de emisiones dictado por los economistas, se asumen los anteriores niveles máximos “de forma imposible”, junto con ingenuas nociones de “alta” ingeniería y con las tasas de utilización de infraestructuras bajas en carbón. Y lo más inquietante es que cuanto más menguan los presupuestos sobre emisiones, más se propone la geoingeniería para asegurar que el dictado de los economistas permanezca incuestionable”.
En otras palabras, para aparecer razonable en los círculos económicos neoliberales, los científicos han estado haciendo la vista gorda de manera escandalosa con las consecuencias derivadas de sus investigaciones. Hacia agosto de 2013, Anderson estaba dispuesto a ser incluso más tajante, al escribir que habíamos perdido la oportunidad de cambios graduales. “Tal vez, durante la Cumbre sobre la Tierra de 1992, o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los 2 grados centígrados podrían haberse logrado a través de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemonía política y económica existentes. Pero el cambio climático es un asunto acumulativo. Ahora, en 2013, desde nuestras naciones altamente emisoras (post-) industriales nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado toda oportunidad de un “cambio evolutivo” realista para alcanzar nuestro anterior (y más amplio) objetivo los 2 grados. Hoy, después de dos décadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los 2 grados exige un cambio revolucionario de la hegemonía política y económica” (la negrita es suya).
Probablemente no debería sorprendernos que algunos climatólogos estén un poco asustados por las consecuencias radicales de sus propias investigaciones. La mayoría de ellos solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo, midiendo núcleos de hielo, elaborando sus modelos de climatología global y estudiando la acidificación de los océanos, hasta llegar a descubrir, tal y como dijo el experto climatólogo australiano Clive Hamilton, que “estaban, sin quererlo, desestabilizando el orden social y político”.
Sin embargo hay mucha gente bien informada de la naturaleza revolucionaria de la climatología. Es la razón por la que algunos gobiernos que han decidido tirar a la basura sus compromisos con el clima para seguir produciendo más carbón han tenido que encontrar maneras todavía más bestias para acallar e intimidar a sus propios científicos. En Gran Bretaña, esta estrategia se está haciendo más patente en el caso de Ian Boyd, el principal consejero científico del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, al escribir hace poco que los científicos deberían evitar “sugerir que políticas son buenas o malas” y que deberían expresar sus puntos de vista “colaborando con asesores oficiales (como yo mismo), y siendo la voz de la razón, más que de la disidente, en el ámbito público”.
Para saber a dónde conduce esto, solo hace falta mirar lo que ocurre en Canadá, donde vivo. El gobierno conservador de Stephen Harper ha hecho un trabajo tan eficaz a la hora de amordazar científicos y cerrar proyectos de investigación críticos que, en julio de 2012, un par de miles de científicos y simpatizantes celebraron un funeral bufo ante el Parlamento en Ottawa, quejándose de “la muerte de la evidencia”. Sus carteles decían: “no hay ciencia, no hay evidencia, no hay verdad.”.
Pero la verdad siempre reluce. El hecho de que el negocio-habitual-de-búsqueda-de beneficios y crecimiento este desestabilizando la vida en la tierra ya no es algo que tengamos que leer en las revistas científicas. Los primeros síntomas se están desplegando ante nuestros ojos. Y el número de personas que están reaccionando también crece a medida que sucede: bloqueando las explotaciones de gas de esquisto en Balcombe, interfiriendo en las perforaciones en el Ártico en aguas rusas (a un tremendo coste personal); llevando a juicio a las compañias de energías bituminosas por violar la soberanía indígena, entre otros muchos incontables actos de resistencia, grandes y pequeños. En el modelo informático de Brad Werner, esta es la “fricción” que se necesita para frenar las fuerzas de desestabilización. El gran activista del clima Bill McKibben lo llama los “anticuerpos” que se producen para luchar contra la “fiebre alta” del planeta.
No es una revolución, pero es un comienzo. Y puede que nos consiga el tiempo suficiente para imaginar una manera de vivir en este planeta que sea claramente menos jodida.
Naomi Klein es autora de La doctrina del shock y No Logo, está trabajando en un libro y una película sobre el poder revolucionario del cambio climático.
Traducción para www.sinpermiso.info: Betsabé García Álvarez
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Agroecología y agroecoalimentación
EL LARGO CAMINO HACIA LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
Katherine Fernández Paz *
El modelo económico de libre oferta y demanda nos forma para acceder a la vida desde que nacemos, solo a través de la compra, la vida tiene un precio y aquellas habilidades y métodos para la autogestión de alimentos, ropa, medicinas, juguetes, entretenimiento y otros medios de satisfacción de necesidades, se han ido relegando o quedando en manos de los abuelos, los museos o las bibliotecas.
De esta forma se ha dado paso al posicionamiento de la industria en cada uno de nuestros actos cotidianos, teniendo ella como principal capital la confianza de la gente en sus productos, empezando por la alimentación. No es justo afirmar que la industria se haya desarrollado con la mala intención de dominar el planeta, pero sí podemos asegurar ahora con informes científicos que la industria alimentaria se ha ganado el título de villana de la salud humana y de la naturaleza. Algunos ejemplos:
- La agroindustria tiene como principal mecanismo de producción el monocultivo, que reduce la biodiversidad, pierde las propiedades productivas del suelo, provoca su erosión e introduce a la dinámica productiva en una espiral de consumo creciente de agroquímicos que derivan en cáncer, como el caso del herbicida glifosato, según investigaciones de Andrés Carrasco en Argentina.
- La industria de alimentos transformados utiliza aditivos como por ejemplo el benzoato de sodio para la conservación de mermeladas, refrescos, gaseosas, mayonesas y es muy utilizado en todo el mundo. Actualmente existe una discusión científica entre los parámetros que utilizan la FAO para clasificar los aditivos, que son considerados desactualizados, debido a que investigaciones más recientes encuentran que este elemento es destructor del ADN de las células.
- La política de mercantilizar la tierra ocasiona desplazamientos de comunidades campesinas, ya sea por ocupación, compras voluntarias, condicionadas u obligadas incluso con la fuerza militar. También hay otro factor que deja tierras vulnerables al acaparamiento, se trata de la crisis climática que dificulta la gestión de agua para riego y consumo lo cual deriva en migración de especies, sequía, cambio en el ciclo agrícola, desastres naturales que hacen perder cosechas y consecuentemente migración campesina temporal o permanente que tiene impactos sociales diversos en el área rural por los vacíos que deja y en las ciudades por los asentamientos que, en el caso de Bolivia, han producido un tipo de economía informal muy compleja de medir y cuantificar.
- De esta forma se produce la concentración de tierras en pocas manos, lo cual propicia los monocultivos, un manejo agrícola que requiere un nivel de inversión elevado por los insumos inevitables, la maquinaria pesada y la comercialización con contratos directos de exportación de materia prima.
- La Resolución 970 del Instituto Colombiano Agropecuario prohíbe a los agricultores el almacenamiento de semillas, de acuerdo a la tradición, para obligar a todos a comprar semilla certificada. Esta medida legal favorece a las transnacionales de la semilla y consolida la dependencia ya no solo monetaria, sino también biológica, además expresa concretamente la influencia que tiene la agroindustria transnacional en las políticas nacionales.
Estos serían solo algunos de los factores útiles para analizar el papel de los consumidores, que definen el desenlace económico alimentario al momento de elegir el menú diario, ya sea en la casa o en el restaurant. La acción básica de alimentarse genera el movimiento económico más importante del planeta, cuyo precio no determina la calidad nutricional y proteínica de lo que se obtiene para comer, pero que ya viene determinado por las transnacionales de la semilla, el agroinsumo, la agrotecnología y la comida transformada, que ha llegado a ser considerada chatarra por la ausencia de beneficio para el cuerpo humano. Por lo tanto, la elección de la comida no es un acto privado, porque pone el peso decisivo sobre la balanza del poder global. Si bien es cierto que en la olla se llegan a mezclar tanto producción agroindustrial, como campesina, en la medida en que la gente vaya tomando conciencia de su rol político como consumidor de alimentos, podría desarrollar una política ciudadana que cambie la economía desde la base.
¿Será que alimentarse bien se ha vuelto subversivo?
Si no fuera por el problema de desabastecimiento de alimentos que ha ocasionado la economía de libre mercado y crecimiento ilimitado, que también es responsable de la crisis climática, ahora no pretenderíamos cuestionar la libertad de cada persona de elegir lo que desea comer. Pero la cultura del consumo que indica que vivimos para comprar y no a la inversa, influye también en la elección alimentaria de acuerdo a modas diseñadas para competir, y la competencia se da – con todas sus variaciones - entre el producto campesino y el de la industria, donde ésta ha logrado confeccionar inclusive la escala de estatus vertical que clasifica a la sociedad en nuevas formas de pobreza y riqueza ya que la comida sana es más cara en países primermundistas y a su vez la comida industrial es más cara en países pobres, donde el que más plata tiene suele alimentarse de la peor manera. Una cultura alimentaria integral, que sería la principal riqueza ahora, no siempre es propia de quien tiene más dinero.
Es así que en la escala de estatus, están plasmados los peldaños alimentarios no por contenido nutricional y proteínico sino por la imagen del producto transformado que estimula los sentidos desde su superficie, es decir, envase y publicidad, seguidos por la marca, que es una construcción mercantil gracias a la cual los precios de los alimentos en la bolsa de valores se especulan hasta por el color o el peinado perfecto de la modelo que lo muestra, pasando a segundo plano la calidad del alimento. Entonces tenemos que la industria ofrece alimentos buenos o malos, sin garantía. Si comparamos la publicidad de la industria, con la propaganda de los ministerios de salud, cuando recomiendan lavar las verduras, las frutas, hervir el agua para beber, lavarse las manos, etc. el resultado final es que sabemos cómo comer frutas o verduras frescas pero no tenemos la misma información sobre la comida industrial, los envases hablan de componentes que no conocemos, en vano se logra el etiquetado, en términos reales no informa.
La alimentación es un proceso complejo y cíclico, pero el panorama anterior corresponde a una forma de pensar lineal que empieza y termina, es decir, se produce, se come, se asimila y se desecha y lo que pasará al día siguiente es todo nuevo. No analizamos por ejemplo cuántas veces ha transitado por nuestro cuerpo la misma agua, que a su vez ha pasado por otros cuerpos animales y vegetales una y otra vez durante eras.
Todo lo que comemos vuelve a la tierra y al agua, por lo tanto comer no es una acción íntima, individual, privada, sino que se relaciona con todo el contexto en el que vivimos y por lo tanto impacta en él, ya sea que le da continuidad vital o que lo contamina.
En tiempos de crisis hídrica por el calentamiento global, la gestión del agua y la tierra para producir alimentos es una responsabilidad de cada persona. En las urbes pensamos que al pagar la factura mensual del agua estamos asegurándonos agua, pero no es así. La gestión del agua es una acción que va desde lo más íntimo hasta lo colectivo, si contamino mi cuerpo con comida tóxica, contamino todo el sistema hídrico planetario de donde el agua volverá a mí una y otra vez, pasando por la tierra que también contaminaré.
Analogía
Según Miguel Altieri, un monocultivo ocasiona la pérdida de biodiversidad, lo cual reduce la capacidad de la planta monocultivada para defenderse de plagas de manera natural por lo que su desarrollo depende de la aplicación de agroquímica permanente, además de que sus propiedades alimentarias también son reducidas en comparación con las de una planta cultivada de manera tradicional. En el caso del cuerpo humano, la diversidad alimentaria fortalece la estructura celular con defensas y disminuye las posibilidades de que las células cancerígenas proliferen hasta conformar tumores. El fenómeno social que ha provocado el monocultivo, es la tendencia creciente al monoconsumo, es decir, que estamos perdiendo la diversidad mínimamente necesaria. El metabolismo en la naturaleza continúa en nuestros cuerpos, el tejido humano se regenera con la vegetación, entonces el monocultivo y el monoconsumo aumentan las vulnerabilidades de la tierra y de nuestro cuerpo ante enfermedades e incapacidades.
Agroecoalimentación
Ante la incertidumbre y desconfianza sobre lo que estamos comiendo, adoptar una política alimentaria desde el desayuno hasta la cena es una respuesta real y al alcance de la gente, de esta forma alimentarse puede llegar a ser un acto revolucionario que nos libere, aprender a cultivar, destinar espacios propios para producir algunas cosas. Pero la mayoría que vive en la ciudad sin acceso a porciones de tierra, tiene el rol de consumidor crucial para fortalecer al campesinado exigiéndole que produzca según la ciencia tradicional. Además está la transformación casera de los alimentos, no solo cocinarlos, sino aprender a acopiarlos para las etapas de escases si fuera necesario, con técnicas como la deshidratación natural, el cocido a punto o la fermentación, que son procesos que ayudan a guardar carnes por más tiempo, procesar frutas y verduras para conservar sus propiedades nutritivas y poder acopiarlas cuando los precios están bajos, disfrutar de licores y jarabes con su propio azúcar, poder congelar la comida del día para recalentarla sin temores, algo contrario a las prohibiciones a que nos acostumbraron las indicaciones de las cajas de precocidos.
Recientes datos de la FAO indican que 1300 millones de toneladas de comida son desperdiciadas al año, esta cantidad corresponde a una sobreproducción que solo puede ser resultado de la velocidad industrial que desequilibra el ciclo natural de la tierra. Si como compradores estamos dispuestos a estimular esta cadena productiva devastadora, no existirá freno a los desequilibrios ecológicos, porque esta cadena tiene un final.
La agroecología como la única salvación de los suelos fértiles, no está completa sin la agroecoalimentación, que es la demanda creciente de comida ecológica, equilibrada y libre dentro de un ciclo regenerativo, que no tiene fin porque es un círculo de elementos no una línea recta que termina en el desecho.
* Periodista de la Asociación Inti Illimani, Cocinas solares, La Paz-Bolivia 2013
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viernes, 29 de noviembre de 2013
Agroecología, vida sana
- Por Yanela Ruiz González
- Martes, 29 Noviembre
Es un hombre serio, de mediana estatura. La marca del paso del tiempo es más evidente en su rostro, no así en su espíritu que lo hace andar con ligereza por los campos y sin horarios fijos para el descanso. Le apasiona la vida campesina y recuerda con agrado los años de su niñez cuando “no había tantas plagas y el azadón era lo mejor para mantener limpia la tierra”, como él mismo refirió.
En un barrio llamado Santa Elena, en la localidad de San Andrés, del municipio de Holguín, tiene Viriato sus tesoros: finca, hogar y familia. Su esposa Julia Abella lo cuida como a un niño y le ayuda en los quehaceres menos engorrosos. Su principal tarea es atender y conservar el jardín medicinal.
También, su hijo Frank, de 30 años le secunda en sus labores. Estudió Ingeniería en Agronomía y ahora pone en práctica los conocimientos científicos unido a la experiencia de su padre, que además hizo el técnico medio en la materia.
Viriato tiene un poco más de tres hectáreas de tierra dedicadas a cultivos varios, en la que prevalecen diferentes frutas, algunas en experimento a partir de una variedad de semillas de guayaba, a sugerencia del Grupo Nacional de la Agricultura urbana y suburbana. También viandas, hortalizas, granos en menor escala, alimento animal y ahora retoma el cultivo de tabaco.
Recorrer las áreas sembradas de este productor llena de vida y deseos de hacer. Se visualiza armonía. Todo muy ordenado y limpio. El área del cultivo de tabaco reverdece. Pero lo mejor es que Viriato trata de cuidar la herencia que dejó su papá y evita el uso desmedido de químicos para mantener las siembras y obtener mejores cosechas.
Y es que producir alimentos a un menor costo y más sanos es el propósito de los campesinos holguineros, pues no es menos cierto que el uso indiscriminado de plaguicidas e insecticidas causan efectos nocivos a la salud, además del alto costo que representa su adquisición, máxime si se busca en el mercado subterráneo, donde, según refieren los productores, un pequeño frasco llega a costar hasta más de mil pesos.
La tierra rendiría mejores frutos si se practican técnicas orgánicas o agroecológicas, además de aliviar los bolsillos, se evitaría el uso indiscriminado de los suelos, faltos de sustrato muchas veces por la alta explotación y el poco cuidado.
En tiempos donde la producción de alimentos cobra alta importancia en el mundo entero, y en particular en nuestro país, urge entonces fomentar vías o modos de producción agrícola en los que se elimine o se reduzca la utilización de químicos sintéticos. Por eso, para Viriato es vital hacer un manejo eficiente de los recursos que la naturaleza pone en sus manos y mantiene prácticas agroecológicas que le permiten contrarrestar la explotación que ha dado a su finca.
“Tengo intercalamiento de cultivos, sobre todo en los platanales y guayabales en los que aprovecho el espacio con jíquima y caña, aunque se pueden usar otros, pues además evita el desplazamiento del suelo, de igual modo sembré yuca de sagú, como barreras de retención. Además, uso medios biológicos para mantener el control de las plagas, utilizo el árbol del Nim y la tabaquina”, explica Viriato.
Y mientras tanto muestra los cultivos de tomate, el tabaco que ya denota hermosas hojas saludables, los plátanos frutas del tipo manzano, especie casi extinguida, las guayabas en experimento, el mango de injerto y habla de las siete variedades de cítrico que tiene en su finca con el orgullo de quien ha llevado adelante una obra con importantes resultados.
Aunque muchas veces se ve afectado por la falta de riego hace lo posible por cumplir con los compromisos de su cooperativa. Así tiene previsto la entrega de maíz, fongo y frijol soya.
Como Viriato, hay muchos productores agroecológicos con interesantes experiencias. En la CCS Calixto García del municipio de Holguín, Rubisnel Reyes cultiva, entre otras cosas, la col, vegetal difícil porque es muy atacado por plagas, pero él utiliza un producto que se elabora en LABIOFAM nombrado microorganismos eficientes con buenos resultados en su aplicación hasta el momento. También tiene otras practicas como las barreras de cultivo.
Lo cierto es que si todos los productores apostaran por una agricultura menos química y sí más natural, se obtendrían cosechas más sanas con menos riesgos para la salud.
martes, 1 de octubre de 2013
Agroecología; Alimentación Sana, cuerpo saludable
¿Y por qué agroecología Porque además de cultivar sin venenos, es biodiverso, con poco uso de maquinarias, imitando bastante a lo natural y respetando suelo, aire, agua y ambiente en general. No es consumidor de energía y se acerca a lo sustentable, reciclando humedad y fertilidad.
ALGO DE HISTORIA
Los humanos nacimos como recolectores, siguiendo a los animales y especies que nos precedieron. Nuestro cuerpo y sus mecanismos de absorción de alimentos, se fueron formando en millones de años. Desde el advenimiento de la agricultura, su industrialización y los tratamientos, transformaciones y agregados, fueron cambiando sustancialmente los alimentos. Cambios que no se pudieron dar en nuestros cuerpos. Que tiene capacidad para hacerlo, pero los tiempos no son los mismos. Millones son los años que la naturaleza nos fue construyendo y millones de años necesitamos para cambiarlos.
Estas dificultades a la adaptación a los “nuevos alimentos”, tiene su precio, que muchas veces se llama enfermedad, que podemos definir como señal de desacuerdo de nuestro cuerpo, cuando le imponemos comidas inadecuadas.
PRELIMINARES:
La Oficina Panamericana de Salud (OPS) aconseja, para nuestros países, una dieta a base de frutas y verduras principalmente, además de cereales integrales y leguminosas (granos que vienen en vainas). La carne, la proteína animal en general, como complemento y teniendo en cuenta los factores culturales, históricos etc.
La agricultura industrial ha introducido el uso indiscriminado de diversos químicos. Los mismos, agregado al uso de maquinarias , ha permitido la producción de alimentos a gran escala, pero con alto costo para la salud del ecosistema y por ende del hombre. El reemplazo del agricultor por la máquina, produjo, y sigue produciendo, desarraigo, pobreza y violencia, entre otros tantos males. Además de quitarle el contacto y la relación con la tierra, de las personas, quita a los alimentos de la carga espiritual y energética que aquellos le confieren.
La agricultura industrial nos aleja a todos de la naturaleza, no nos permite sentirnos parte. Con las consiguientes consecuencias negativas para los humanos.
La madre naturaleza y la madre tierra, la pachamama, nos muestran un modelo natural, biodiverso, como toda la vida del Planeta. Gaia es un ser vivo que incluye a la tierra y a todas sus envolturas atmosféricas, hasta el límite con el Universo. Su autorregulación en temperatura, clima, humedad, tenor de oxígeno y otros elementos de vida, se fueron armonizando con los millones de años de existencia, pero que en poco tiempo, el humano lo puso en riesgo. Puso el lucro por encima de la vida y el futuro.
El monocultivo es sinónimo de plagas, de deterioro de suelos, del uso de agroquímicos, muchos de ellos tóxicos, verdaderos venenos, para toda forma de vida. Nuestras defensas naturales, nuestra calidad de vida se deteriora y la enfermedad es su resultado. Cuando perdemos la salud, perdemos la libertad.
El monocultivo no es sustentable, irrespeta lo natural, lo armónico e hipoteca el futuro.
LAS PLAGAS, CONSUMIDOR FINAL:
Los venenos que pueblan el ambiente, aire, agua, plantas, animales, son ingeridos por nosotros, o penetran en la sangre por la respiración o la piel. Somos los consumidores finales. En todos los casos, por ser sustancias desconocidas, extrañas y dañinas al cuerpo, no circulan en sangre, ni se metabolizan ni pueden eliminarse. Entonces se van depositando en los tejidos, principalmente en el tejido graso, del sistema nervioso central, cerebro, cerebelo etc., por ser sustancias liposolubles. Por lo mismo que no hay dosis tolerables. Lo de hoy se agrega a los de ayer y de mañana. Mientras fabricamos venenos, terminarán en nosotros. Y cuando nos morimos, las lluvias llevarán los venenos a las napas y volverán a los consumidores finales.
El daño a la salud es incalculable y desconocido, ya que no hay métodos para el diagnóstico ni menos para eliminarlos. Enfermedades variadas, desde las nerviosas, como cambios de conductas, depresiones, hasta las más graves. Claro que los que fumigan o están cerca de las fuentes de venenos, son los más perjudicados.
¿Y POR QUÉ AGROECOLOGÍA?
Porque además de cultivar sin venenos, es biodiverso, con poco uso de maquinarias, imitando bastante a lo natural y respetando suelo, aire, agua y ambiente en general.
No es consumidor de energía y se acerca a lo sustentable, reciclando humedad y fertilidad.
ALIMENTACIÓN SALUDABLE:
NO SOLO SATISFACER EL HAMBRE, DEBEMOS AYUDAR LAS DEFENSAS, CON EL APORTE DE VITAMINAS Y MINERALES NECESARIOS.
Vita es vida y la vitamina se obtiene de los vegetales y frutas frescas. Y mejor si son vecinas, si no deben trasladarse, si se consumen poco tiempo después de cosecharse. Entonces, además de guardar su vitalidad, nos resultan familiares, porque se nutren del agua que tomamos nosotros, del suelo que pisamos, el aire que respiramos y el sol que nos energiza.
Por eso, los que conocemos estos principios, defendemos las Ferias Francas de Misiones. Sabiendo que los colonos que venden los productos, han recibido capacitación agroecológica.
La Agroecología como fuente de alimentos sanos, que preservan la salud y evitan enfermedades. Alimentos que además funcionan como plantas para la salud, que así se comportan las plantas medicinales, ayudando a mantener la salud, a contagiarla.
Muchas plantas silvestres cumplen los dos principales objetivos, alimentarnos y sanarnos. Por ejemplo la verdolaga, lengua de vaca, llantén, diente de león y tantos amargones etc. Los productos agroecológicos son similares.
El agricultor, cuando respeta el suelo, el agua, el ambiente, se respeta y nos esta respetando a todos nosotros. El alimento cultivado con amor, con actitudes positivas, transmite carga positiva al que lo consume. Alimenta al cuerpo y al alma, nos ayuda a relacionarnos mejor con la naturaleza, entre nosotros, con la Creación.
LOS LÍQUIDOS:
Sabemos que luego del destete, los mamíferos, entre ellos nosotros, los humanos, no digerimos la leche. El yogurt y el queso tienen una digestión previa y los podemos asimilar. Pero como toda proteína animal, poco y nada nos favorece. Descritas hay un sinnúmero de enfermedades por consumir estos alimentos. Nos aportan grasa, y no de la buena.
Siempre nombro a la vaca, como ejemplo. Ella consume solamente el pasto y produce proteínas, calcio, hierro etc., en buenas cantidades. Por ser mamíferos, tenemos un metabolismo similar, fabricamos proteínas, desde alimentos que no los contienen.
El consumo de gaseosas se ha hecho masivo. Poco se habla y se publica, de los prejuicios que produce. El Modelo tiene que funcionar, a pesar de nuestra salud. O mejor dicho, a pesar de la falta de salud.
Cosa parecida ocurre con el agua envasada, que para que llegue a nuestra mesa, necesita agregados de antibióticos, o similares.
AGUA QUE NO HAS DE BEBER, DÉJALA CORRER
AGRICULTURA SUSTENTABLE:
Sigue el principio que habla del mandato que nos da Dios, la naturaleza, de cuidar el patrimonio natural, de tal forma que sirva para las generaciones venideras. Cuidar de lo que recibimos de nuestros padres-abuelos, para que puedan utilizarlo hijos-nietos etc.
Los Pueblos Originarios son ejemplo de sustentabilidad. Cada vez que laboran el suelo, usan el agua, las plantas etc., están pensando en siete o nueve generaciones. Es también una forma de resurrección, de dar continuidad a la vida, que justamente tiene que ver con su definición: Vida como movimiento, cambio, transformación. Es responsabilidad de la agroecología, de la agricultura sustentable, de hacer los aportes necesarios, para que las trasformaciones, los cambios, se hagan a favor y no en contra de la salud, la vida y el futuro.
CULTIVOS, CULTURA:
La mal llamada revolución verde o agricultura industrial cambió mucho hábitos alimenticios y otros, influyendo y unificando las culturas de los pueblos. Si cultivo y cultura tienen la misma raíz lenguística, debemos entender la influencia de uno sobre el otro. Perdimos muchos elementos culturales, por imposición de los países dominantes, como perdimos cultivos tradicionales y los cambiamos por los que necesitan los mismos países poderosos. La soja y el pino son buenos ejemplos. La agroecología tiene los instrumentos a su alcance, para la recuperación de cultivos y de la cultura que nos pertenece. Retomar cultivos es un elemento liberador. Ecoportal.net
* Juan Yahdjian, médico, miembro de JUPIC (Justicia y Paz e Integración de la Creación) del Espacio Ecuménico, de la RAOM (Red de Agricultura Orgánica de Misiones), integrante del MSM (Movimiento Social Misionero)y del MOSIP (Movimiento por la Solidaridad e Integración de los Pueblos)
Fuente:http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Salud/Agroecologia_Alimentacion_Sana_cuerpo_saludable
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