martes, 1 de noviembre de 2011

PENSAMIENTO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL CHOCO SOBRE EL DESARROLLO


 




En esta parte se recogen las discusiones y análisis de los líderes indí­genas sobre el desarrollo y su concepción.

Para nosotros el desarrollo es bienestar y este se construye hacia el futu­ro, a partir del pasado. Pensando y actualizando lo enseñado y vivido por nuestros antepasados, es que se puede hacer una clara proyección y mantener viva la unión entre lo material y lo espiritual, que en ausencia de límites reales da un sentido de relación con la naturaleza, y ella nos permite la socialización que tenemos. Es precisamente esta relación la que además ha permitido la conservación de la biodiversidad y así mismo que nos mantengamos culturalmente vivos.

Hablar de desarrollo para los pueblos indígenas es hacer menciona la vida de la cultura y su relación con la naturaleza, a través de los poderes vivos en todos y cada uno de los elementos que configuran la selva y los cuales son manejados por el médico tradicional, quien es el jaibana máxima au­toridad espiritual y que reafirma su papel definitivo en el manejo, control y preservación del ambiente, pues son quienes median la relación con las diversas madres que conforman ecosistemas de socialización (madre de los peces, madre selva, etc.).

Estas madres nos cuidan en la medida que velan por nuestro bienestar en la alimentación y salud, a la vez que nos enseñan los principios para cuidar estos espacios, con los cuales hemos formado sistemas de pro­ducción adecuados para un permanente equilibrio espiritual y material, recreado con prácticas tradicionales adaptadas cuidadosamente por la observación y la experimentación ancestral.

Hablar de desarrollo es para nosotros mencionar la forma simbólica e histórica de pertenencia a un territorio de manera integral, junto con tos espíritus invisibles que manejan nuestro mundo en el contexto de la naturaleza.

Estas concepciones y relaciones representan un punto de convergencia entre nuestras diferentes étnias Embera (Dovidá. Eyábida. Chamí), Woun-nan y Tule, en donde además de reconocer las diferencias sociales, culturales y políticas, se respeta el desarrollo cultural propio en el marco de la cosmovisión de cada uno de los pueblos indígenas de este departa­mento, los cuales basados en la unidad y el sentido de solidaridad prefi­guran su futuro.

El acontecimiento de encuentro entre nuestras etnias es el sentido de la vida diferente a la de los no indígenas, que está fundamentado por nues­tros orígenes; pensamiento ancestral y cosmovisión, legados de nuestros antepasados, donde se anidan y actualizan los criterios que orientan la proyección histórica de nuestros pueblos. Es allí donde se configuran además nuestros sistemas económicos, políticos, administrativos, religio­sos, la organización social, los procesos forma ti vos, la justicia, es decir nuestro sistema cultural y por ende la identidad y el sentido de liderazgo.

Estamos seguros de que si se mantienen con vida los espíritus que con­forman nuestros mundos, el territorio y todo lo que sostiene la naturaleza, brinda permanencia a nuestros procesos de socialización, a la lengua materna que dinamiza nuestra simbología y significación, a la alimentaria, a la salud cuya base primordial es el médico tradicional y j equilibrio de los ecosistemas que garantiza la prevención de enfermedades, a la conservación y uso adecuado del bosque, donde existen nuestros lugares sagrados con su connotación religiosa y filosófica. La productividad de nuestros trabajos, los acontecimientos cotidianos forjado por los mitos y ritos que impregnan la vida da sentido profundo desde valores de solidaridad, unidad y respeto. Todo esto que representa la tranquilidad de nuestras comunidades, entonces eso es el desarrollo porque es eso lo que nos da bienestar.

Para nosotros el desarrollo es ombligar nuestras culturas con sentido crítico y sabiduría milenaria para reciclar como el mar, todo los elemente negativos que tengan nuestras culturas y se puedan transformar en árbol es de vida que reforesten nuestra existencia, ayudando con ello a solu­cionar la erosión que tengamos y fortalecer la capacidad de resistir las adversidades de las épocas que se vayan presentando, para poder de­fender la identidad.

Desarrollo es la jovenciada permanente de la cultura, con el ritmo de la relación de pareja con la naturaleza, proyectando el futuro desde el ori­gen, siguiendo la preparación y los procesos necesarios, labrando paso aj paso los medios, observando y esperando los tiempos adecuados para cazar las utopías y recreando el sentido de unión desde el trabajo, la i familia y la comunidad.

Desarrollo es inaugurar un tambo donde preparamos todas las condicio­nes materiales y espirituales para festejar día a día la reafirmación de la familia, que es la forma básica de comunidad en la cual los niños, los jóvenes, los ancianos y en general hombres y mujeres hacen mingas (trabajos comunitarios) donde todos son igualmente importantes e impres­cindibles para cultivar la convivencia, cuyo fruto es el bienestar

Desarrollo es la posibilidad de vida que brinda el territorio donde tejemos nuestras culturas, en una relación de respeto tanto con la naturaleza como con fas otras culturas. Este territorio es la "escuela" donde aprendemos a labrar una existencia propia y social, donde no hay salones que clasifi­quen nuestras capacidades, ni paredes que limiten la observación de todo aquello que han aprendido nuestros pueblos milenariamente, lo cual ha sido definitivo para mantener vivas nuestras identidades.

Este territorio es la "escuela" donde el maestro no es uno, ni se pone más alto para atiborrar nuestras cabezas con lo que sabe para que después tengamos que repetir de memoria, como si ello fuera signo de conoci­miento, sino que este territorio es donde están diversos maestros que como madres de los seres espirituales de la selva, habitan y recorren con nosotros el bosque vivenciando experiencias de sentido profundo, para construir acontecimientos de bienestar, actualizando el conocimiento de nuestros antepasados, cuya sabiduría está plasmada en la conservación de la selva y nuestro hogar a través de la historia.

Hemos tejido una unidad territorial mantenida durante mucho tiempo, en la que no existen fronteras, pues éstas no hacen parte de la visión del mundo donde nos movemos, pues la percepción del mundo la hacemos desde la libertad de compartir e intercambiar con otros hermanos indíge­nas, a partir del enriquecimiento mutuo de experiencias y conocimientos, y no desde la división política. Es en ese sentido que se desarrolla la unidad en la diferencia.

Esta visión de ausencia de límites fronterizos, obedece al ritmo de la na­turaleza y de sus espíritus, que nos da la pauta para seguir transitando por todos los territorios, cuyo sentido es el movimiento territorial que ha­cemos, por lo tanto los grupos indígenas, en su pensamiento y tránsito territorial no somos estáticos ni sedentarios, sino nómadas, en la medida que nos movilizamos permanentemente, a pesar de los intereses por en­cerramos, aquietamos y limitamos. Es por eso que los Embera y Wounnan de Panamá y de Colombia vienen y van sin que vean una frontera real, pues la visión de territorio es universal.

Ser nómada implica que el desarrollo no es lineal, no parte de un principie ni llega a un fin, sino que ser nómada nos enseña los múltiples movimientos que tienen un comienzo que no se limita con un final.

Hablar de desarrollo es recordar la historia de unidad con las comunidades negras, en la que no sólo su condición de oprimidos sino también respeto mutuo por la diferencia, marca el sentido de solidaridad.

Somos consientes que no sólo nosotros habitamos este mundo sino que nos relacionamos con otras culturas, como la "occidental", a la cual creemos que podemos ofrecerles una experiencia histórica que les aporte a la búsqueda y el encuentro de un sentido de vida, cuyo centro sea armonía, la convivencia y la paz y no la sobrevivencia en una sociedad  de  violencia e injusticia.

Así mismo como a nuestras vidas han llegado de manera impuesta situaciones, valores y elementos ajenos, que todavía no terminamos de cor prender y que han puesto en peligro nuestra armonía introduciendo ni vos problemas, creemos que podemos y necesitamos aprender de los i indígenas el significado de esos elementos, para que podamos transformar y resolverlos y también enriquecemos de tas experiencias, conceptos y conocimientos que les han brindado bienestar, pero eso sí, cerniéndolas  de manera consciente, esclareciendo la calidad de sus aportes,  poder decidir acogerlas desde nuestra lógica, de manera que redunde \ un beneficio real a nuestros pueblos.

Por lo anterior decimos que el desarrollo para nuestros pueblos se da desde nuestra forma de ver el mundo y de vivir, desde curaciones sobre el bienestar y no desde las personas que vienen de lugar ajenos a nuestra realidad a imponemos un pensamiento que desciñe e irrespeta el nuestro, ha llenar de cruces y "pecados" nuestras vida personas que nos inyectan la lógica maniquista del bien y del mal; per­sonas que vienen a engañamos para robamos el conocimiento trotándolo como objeto de lucro, que no les interesa dimensionar las consecuen­cias nefastas que tiene para nosotros de manera directa y para ellos de manera indirecta, sus actos de explotación y arrasamiento del bosque y los ecosistemas.

La experiencia nos enseña que estas personas tratan de aniquilar todo lo que no actúa como ellas o todo lo que no hace lo que ellas quieren, eso nos muestran sus intensiones. Por ello el desarrollo en nuestras comunidades desde que llegó el no indígena implica que haya igualdad de derechos a partir del respeto a la diferencia, que se traduce en el respeto a la vida.

El modelo de desarrollo que nos han querido imponer, no se basa en nuestra historia y pone todas sus intenciones en el momento presente para lograr un "desarrollo" mañana o en otras palabras en el futuro, es como si quisiera ser fruto sin raíces y por eso va cancelando el pasado, dentro de ese pasado nos ubican a nosotros y sin entender que el futuro lo construimos en el presente desde el pasado.

Por ello las transformaciones culturales que queremos tener, son las que estén basadas en estas normas que entretejen nuestros orígenes, todas sistémicamente relacionadas, desde el eje fundamental de cuidar la natu­raleza para el bienestar de nuestra propia vida.

No es un secreto que hay muchas actores interesados en romper nuestro eje fundamental de convivencia para "alcanzar su propio desarrollo", pues su modelo de desarrollo es un signo pesos.

El gobierno nacional define planes de desarrollo para el pacífico sin tener en cuenta lo que piensan sus habitantes y de una forma incoherente ha­bla de un manejo ambientalmente sano mientras avala los nocivos permi­sos de explotación maderera, minera y pesquera. Igualmente da cabida a investigadores y científicos que trabajan para grandes multinacionales de la farmacéutica, la química, la producción de alimentos, pues dependen de los centros de poder económico y político del mundo, ello hace que no defina mecanismos de control y defensa de nuestro conocimiento ancestral y del acceso a los recursos genéticos.

Se presentan otros factores que inciden en nuestras formas de pensar; ver la realidad distorsionando nuestro pensamiento, entre los que se destacan los diversos grupos religiosos que con el fin de "convertimos" pa­san por encima de nuestro derecho a una conciencia y pensamiento propio. Así mismo, los politiqueros por sus anclas de poder económico político degradan nuestros conceptos de participación comunitaria y liderazgo.

El bienestar colectivo, sus utopías y los esfuerzos cotidianos para concretar el desarrollo no pueden supeditarse al poder individual, el dinero o un "progreso" que signifique la degradación o aniquilamiento del ser huma­no. Todos aquellos que ven el dinero como fin del desarrollo se creen con el derecho de llamamos "cholos", brutos, subdesarrollados mostrándonos su pensamiento discriminativo e irrespetuoso.

Los factores antes mencionados han logrado que nuestra fortaleza cultura, no  se vea debilitada, provocando que se rompa el sentido de relación con la naturaleza; se explote la madera; se introduce el monocultivo y se viva  del jornaleo en otras poblaciones o departamentos; se deje a un lado lengua materna, con consecuencias nocivas para la unidad familiar y la convivencia comunitaria. La interiorización, por parte de nuestras comunidades, de un modelo de desarrollo que niega la concepción de lo propio, generando con ello relaciones de poder cuyos intereses fluctúan entre el dominio político y el económico, instaurando valores individualistas.

A pesar de la dosis de negación que nos han inyectado, aún no logr nuestra muerte cultural. Aunque la crisis nos convierta también en sujetos de destrucción propia todavía no hemos perdido totalmente nuestra fuer­za, ni las relaciones de solidaridad y comunidad que nos dan solidez cul­tural; aún conservamos el concepto propio de bienestar.

No nos hemos cruzado de brazos ante esta difícil problemática y por ello es un gran lógrala unidad alcanzada dentro del proceso organizativo de la OREWA. Se ha dado un rescate de nuestra valoración como indígenas, si profundizamos en el significado de la sigla podemos dimensionar que se trata de la lucha por preservar la solidaridad del ser humano, ya que Embera, Wounaan y Tule significan cada uno en su lengua: gente.

En este sentido nuestra lucha consiste en reivindicar el proyecto de vida que tienen los pueblos indígenas. Proyecto que se forja, se labra, se teje, en la relación que establecemos con los animales, las plantas y en gene­ral la selva.

Por ello lo que pensamos y queremos hacer en nuestro territorio no pue­de concebirse, partir o definirse desde el gobierno, sino desde la cosmovisión propia de cada etnia en donde el pasado se actualiza permanente­mente y el origen orienta el futuro; incluyendo no solo sus problemas sino también sus potencialidades y fortalezas.

domingo, 16 de octubre de 2011

FRENTE A LOS COSTOS DEL HAMBRE : ! AGROECOLOGIA !


Día Mundial de Alimentación

Miguel Angel Núñez

Día a día, como el 16 de Octubre, decretado el Día Internacional de los Alimentos y en especial el del 2011 (Precios de los Alimentos, de la Crisis a la Estabilidad) por la subida perenne de los precios de los alimentos; nos quejamos y nos alarmamos. El resultado es que, estamos comiendo menos y bastante mal: además que se nos reduce el bolsillo, la dieta común de los venezolanos tiene profundos desajustes en las concepciones alimentarias. Comidas improvisadas e impuestas por un patrón industrial agroalimentario que cada vez se hace más extractivo y especulativo.



 
Los alimentos procesados, aromatizados, color-izados y contaminados con agrotóxicos nos han hecho perder el valor biológico de los mismos. Irrumpe otro tipo de hambre: el de la baja condición nutricional en los alimentos que estamos consumiendo, moviéndose, hacia el hambre de la escasez y la penuria por adquirir o comprar alimentos. Ambas son distintas maneras de humillar al ser humano.

 
Al valorarse esta situación como un problema ético, también el comer contaminado y el no comer, es el resultado de una política económica equivocada. Hoy, a nivel internacional, nuestros alimentos se transformaron en instrumentos de lucro y especulación, modificando todo el sistema agroalimentario mundial en un negocio muy rentable de extraordinarios y casi garantizados rendimientos, tanto como el especular con los precios del oro, comportamiento que vienen demostrando en sus estudios asesores financieros especializados como Ned W. Schmidt[1]. Ver a continuación gráfico de Índice de Precios del Sector Agroalimentario (Agri-Food en color verde) vs. Oro (Gold en color rojo), en el cual vemos reflejadas razones-tasas de rendimiento de una inversión de 100US$ durante los últimos meses (en los que no sólo tienden al alza de y se más-que-duplican, sino que sus rendimientos se hacen finalmente casi idénticos, alimentos=oro).
 

 
Otro estudio, de 2008, de la empresa especuladora Lehman Brothers, calculó que desde 2003 los índices de negociaciones fraudulentas de materias primas se había incrementado un 1900%, de 13 a 260 billones de dólares (Waldie 2008). En este trabajo se cita que la Eurocámara en su danza lucrativa es responsable de un 50% del aumento de los precios de alimentos.

 
Esta producción agrotóxica de alimentos, también arrastró la visión básica que había predominado hasta la llegada de la industrialización. Donde se daba entre el hombre y la naturaleza una relación de relativo respeto por la utilización racional de los recursos naturales. En nuestros agroecosistemas productivos, todavía nuestros campesinos y productores saben y conocen, como manejar distintas racionalidades, para permitirles fases de recuperación y regeneración de los mismos.

 
Hasta que se agoten, los procesos agrícolas tecnológicos “modernos” siguen actuando sobre la base de la extracción de nuestros los recursos naturales. Además de los valores agregados y que se disparan en los productos y sub-productos alimentarios y en los tantos insumos que utilizan; allí hay, otra combinación de lucros mediante la mecanización y la alta tecnología que nos impuso la revolución verde en los años 60 del siglo pasado. Esta revolución químic-a-sesinó!!!, toda la producción de alimentos. Los efectos son ahora muy perceptibles: severos problemas de salud pública en población de productores y consumidores; en el empobrecimiento y pérdida de los suelos, cuencas; cambios climáticos y desaparición de nuestros recursos hídricos y la agrobiodiversidad. Incluimos nuestras variedades de semillas, las cuales son reservas originarias, frente a las crisis futuras en la producción de alimentos. La cría de animales también se ha transformado radicalmente. La exigida producción intensiva, fundada en los estimulantes de crecimiento rápido; en la incorporación de vacunas, esteroides, antibióticos, inseminación artificial y clonaciones, son otras prácticas que orientan las nuevas rutas de la especulación y precios en los mercados financieros.

 
Todo este cuadro, a nivel mundial generalizado, ha incidido en el abandono de los campos y en avanzar por la acelerada urbanización del mundo y aumentar la demanda de alimentos en las ciudades. Dándonos propicias condiciones, para justificar y continuar con la producción de alimentos contaminantes y extractivos en los recursos; pero con la diferencia, que en vez de propiciar una justa y equitativa distribución de los alimentos, cada vez más se abona el terreno para seguir propiciando la otra guerra silenciosa como lo es la”guerra comercial alrededor de los alimentos”.

 
Apoyados por las recetas económicas neoliberales; los organismos multilaterales, agencias internacionales; centros de financiación; transnacionales de alimentos, fármacos, entre otros, empujan a los países ricos mono-productores de alimentos a subsidiar cosechas enteras y a la producción de carne. Todo ello para colocarlas a “mejores” precios en el mercado mundial, contribuyendo a cotizar o convertir a los alimentos producidos en artículos de valores financieros, perjudicando a otros tantos países, cuya principal riqueza consiste en la producción y exportación de productos agrícolas y carnes. Se dan los casos en que obligan a exportar granos y cereales, que van a alimentar el ganado de los países industrializados, cuando en el mercado interno podrían servir de alimento para sus poblaciones.

 
Con el objetivo de seguir imponiendo sus reglas económicas para mantener garantizado el lucro y la especulación, hoy día, nos encontramos con el fenómeno de comprar o alquilar grandes lotes de tierra con acceso a riego, todavía sin explotar en países del Asia, Africa y Sur América, como Colombia, Brasil, Paraguay, entre otros. Espacios para seguir imponiendo sus distintas capacidades tecnológicas extractivas. Por ello y para seguir con el lucro, a nivel planetario, hay un afán de privatizar todo.

 
¡Desde las semillas!, cubriendo todo el andamiaje tecnológico, en la integración vertical de los medios de producción. Menos de una decena de empresas transnacionales de los alimentos controlan el mercado de esos tantos niveles de integración.

 
Es todo un paquete de dominación ideológica-científica-técnica, desde las semillas y sus cambios hacia la transgenia, lo que incluye la tecnología, los agrotóxicos, la maquinaria y la financiación bancaria, los contenidos de-formativos, atando a los productores a los intereses agroalimentarios de las empresas transnacionales. Se da un paquete, para garantizar las ganancias y perpetuar la especulación y “la guerra comercial alrededor de los precios de los alimentos”, sin alimentar a los pueblos del mundo. De esta forma, es imposible que pueda existir, o mencionar, la prosecución de una Soberanía Agroalimentaria.

 
Matínez y Duch(2011) señalan que en esta pérdida de soberanía, a entender de los análisis más competentes, dos son los motivos que provocan el actual aumento de precios de materias primas: la especulación de los fondos de inversión y similares en éstos bienes y el aumento del consumo de granos para los agrocombustibles. La falta de rentabilidad monetaria en otros sectores (deuda pública, sector inmobiliario, etc.) ha provocado un trasvase de los fondos de inversión hacia el mercado de futuros alimentarios. Un contrato a futuro es un acuerdo que obliga a las partes contratantes a comprar o vender un número de bienes, a un determinado precio, en una fecha concreta. Estos contratos luego saltan, de las manos de las partes, hasta el parque de la bolsa de valores donde se negocia con ellos, no con los productos en si. Vienen construyendo allí la siguiente burbuja financiero-especulativa.
Para los movimientos sociales y revolucionarios del mundo y los gobiernos progresistas que vienen caminando y en camino, en cualquier condición de luchas y de presión social que se presente; luce imperativo y obligante, SIN MIEDOS, avanzar y producir una profunda inversión del orden de cosas, situaciones, acciones y empredimientos frente a los contrasentidos de la hegemonía técnico-político-agroalimentaria-financiera que hemos descrito y nos-han sometido.

 
Un paso para motivar y avanzar en la reversión de ese estado de cosas es mover en distintos niveles de la sociedad, la propuesta agroecológica. Ciencia emergente, que irrumpe con un andamiaje de sentidos y tecnologías apropiadas y apropiables y que actúan como antídotos en la preservación y recuperación de nuestros agroecosistemas. ¡La Agroecología tecno-lógicamente puede alimentar el Mundo!, lo que realmente puede motivar a nuestros productores a generar nuevas formas de organización social de la producción y de la distribución, las cuales con su sustrato formativo-educativo y la base jurídica, que dinamiza los procesos productivos; estamos seguros, que la agroecología ayudará a fortalecer nuestro movimiento de campesinos y productores y les dará cuerpo y forma a la nueva economía comunal que, empecinada-mente, venimos gestando en la Venezuela revolucionaria.

 
Enérgicamente re-afirmamos: un proceso de producción agrícola sustentable basado en la agroecología anclando-se en una economía local prospera y auto[socio]sostenida, hará que ésta someta al devenir político, hacia una nueva orientación -marcada por la ética- y una ética inspirada por una sensibilidad humanitaria mínima. Sin estas cualidades es imposible que labremos las luchas para el-combatir al hambre y la desnutrición mundial. Llego la hora, sin miedos y perjuicios, de luchar por la humanización del hambre.

 
- Miguel Angel Núñez ipiat2000 @ yahoo.es

 
[1] http://www.marketoracle.co.uk/UserInfo-Ned_W_Schmidt.html
Otras referencias consultadas:
Martinez G y Duch G. Crisis, Alimentaria Ecologista nro 70, Otoño 2011.
Waldie P., “Why grocery prices are set to soar Global and mail, Toronto, 24 Abril 2008.


http://alainet.org/active/50163&lang=es

viernes, 14 de octubre de 2011

NO AL SISTEMA ALIMENTARIO DOMINADO POR LAS MULTINACIONALES


    Campesinas y campesinos en el Comité de Seguridad Alimentaria: “¡No al  sistema alimentario dominado por multinacionales!* (Roma, 14de octubre de 2011) Una delegación formada por campesinas y  campesinos de todo el mundo que representan al movimiento internacional La Vía Campesina asistirá a la 37ª sesión del Comité de Seguridad Alimentaria (CSA), que tendrá lugar en Roma entre el 17 y el 22 de  octubre. Los campesinos defenderán un sistema alimentario y agrícola  independiente y libre de las garras de las empresas. “No alimentaremos a la gente permitiendo que las grandes industrias  arrebaten tierras y recursos a las comunidades locales”, dice Henry Saragih, Coordinador General de La Vía Campesina, un movimiento de más de 200 millones de campesinas y campesinos.
    Mientrasque la crisis económica arrastra a más gente al hambre y la  pobreza, las empresas multinacionales adquieren grandes extensiones de  tierras agrícolas para crear plantaciones industriales orientadas a la exportación, expulsando a los productores locales y privándoles de sus  medios de subsistencia. Kalissa Regier, una joven campesina canadiense, declara: “La Vía Campesina urge a la CSA a que rechace los principios  para la Inversión Agrícola Responsable propuestos por el Banco Mundial y  exige firmeza en las Directrices sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra, la Pesca y los Bosques para garantizar el acceso  de los pueblos a la tierra y los recursos vitales”. La cuestión de la inversión en agricultura también será un tema central  en las negociaciones en Roma. “El CSA tiene que garantizar que las  pequeñas campesinas y los pequeños campesinos sigan siendo los  principales inversores en el sector agrícola y que reciban el apoyo necesario para desarrollar la producción alimentaria local”, reclama  Andrea Ferrante, un dirigente campesino italiano. Las multinacionales  están intentando controlar la agricultura y la producción alimentaria  mediante inversiones masivas en agricultura comercial e industrial. Si  se quiere alimentar al mundo, debería dársele prioridad a la producción  alimentaria local y sostenible, no a la exportación. La reunión del CSA también tratará el tema de la volatilidad de los  precios, que se ha convertido en algo endémico desde la crisis  alimentaria de 2007-2008. La estabilidad de los precios es fundamental  para garantizar una producción alimentaria estable. Es urgente el  desarrollo de mercados locales, la protección de mercados domésticos  frente a productos importados a bajo precio y la constitución de reservas públicas. La soberanía alimentaria debería estar en la base de todas las políticas públicas que pretendan hacer frente a la actual  crisis económica y alimentaria.  

miércoles, 12 de octubre de 2011

MUJERES RURALES ARGENTINAS SE HACEN OIR SOBRE EL CAMBIO CLIMATICO


Por Marcela Valente, enviada especial

Una funcionaria provincial, ante el micrófono, y los tres miembros del tribunal en la apertura de la Audiencia / Crédito:Marcela Valente /IPS
Una funcionaria provincial, ante el micrófono, y los tres miembros del tribunal en la apertura de la Audiencia

Crédito: Marcela Valente /IPS
RESISTENCIA, Argentina, 12 oct (IPS) - Mujeres rurales e indígenas del norte de Argentina, afectadas por la expansión de la frontera agropecuaria, la deforestación y la fumigación tóxica, dieron a conocer sus padecimientos y también sus propuestas para la próxima cumbre mundial sobre cambio climático.



Lo hicieron durante la Audiencia Mujeres y Justicia Climática 2011-Argentina, que se realizó este martes 11 en Resistencia, la capital de la provincia de Chaco, a 950 kilómetros al norte de Buenos Aires, con representantes de organizaciones de una decena de las 23 provincias del país, todas del norte.

Estas mujeres están en la línea de fuego de la tala indiscriminada, la erosión, la pérdida de biodiversidad, las sequias e inundaciones y la contaminación con pesticidas, conocen como pocos el impacto del modelo productivo que profundiza el calentamiento global, y demandan un freno.

"Al talar los árboles perdemos la lluvia, perdemos todo, nos quedamos sin agua, sin leña, sin cultivos", alertó Basilea Barrientos de la Colonia Aborigen, en Chaco. "Nuestra comunidad creyó siempre que los recursos hay que reponerlos", remarcó.

"Cuando se talan bosques, el viento se lleva nuestra tierra, el frio y el calor son extremos, el campesino migra y las corporaciones nos fumigan", dijo a IPS Jorgelina Córdoba, de la Asamblea Campesina Indígena de la provincia de Formosa.

Córdoba sabe bien de lo que habla. Es viuda con 11 hijos y vive en la misma tierra en que nació, en El Bañado La Estrella, donde encabeza la resistencia ante las maquinas topadoras cada vez más cerca. "Sabemos como criar ganado en tierra árida, pero ahora los campesinos se van y en esos campos se tala para cosechar soja", denunció.

La soja es ahora el principal cultivo de exportación en Argentina. La variante que se produce a gran escala para exportar a Asia es la transgénica, resistente al herbicida glifosato, pero la fumigación avasalla la diversidad agrícola y daña la salud humana.

Cándida Fernández, del Movimiento Campesino Formoseño, aseguró a IPS que en su comunidad, Loma Senés, nacen niños con malformaciones producidas por los tóxicos. Además se ven afectados por la propagación de explotaciones ganaderas intensivas, llamadas "feedlot" (corrales de engorde, en inglés).

A diferencia de la ganadería tradicional en Argentina, la extensiva que se alimentaba de amplias pasturas, la expansión de la soja redujo a la cría de ganado a estos establecimientos donde los animales están concentrados y se alimentan de granos. "El olor es insoportable y están a metros de las casas y de la escuela", dijo Fernández.

Junto a los sembrados campesinos, cultivados con técnicas sustentables, pasan canaletas con las abundantes heces y orina de los animales e incluso ejemplares muertos.

La audiencia fue convocada por la coalición de organizaciones no gubernamentales del Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP por sus siglas en inglés) y el Grupo de Trabajo Feminista. Asambleas similares se realizan este mes en otros 14 países de América Latina, África y Asia.

En Argentina el llamado estuvo a cargo del Instituto de Desarrollo Social y Promoción Humana (Indes) que forma parte de la red Encuentro, integrada al GCAP. En diálogo con IPS, la representante del Indes Analía Delssin explicó que la idea es que las conclusiones y aportes de la audiencia lleguen a quienes toman las decisiones a nivel nacional y mundial.

La audiencia fue presidida por un tribunal integrado por un miembro del Indes y dos mujeres de organizaciones adscritas al GCAP.

Ellos elaborarán un documento con los testimonios y propuestas, que llegará hasta la XVII Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se realizarán en la ciudad sudafricana de Durban, entre el 28 de noviembre y el 9 de diciembre.

Para Delssin, la justicia climática busca mostrar que hay grupos más vulnerables frente al cambio climático, entre ellos las mujeres y, particularmente, las rurales. " Ellas deben caminar más para conseguir agua, leña, insumos para sus artesanías y son las que lidian con las enfermedades respiratorias de sus hijos, expuestos a la contaminación", dijo.

No obstante, también son ellas las que conocen el problema y son parte de la solución, que debe incluirlas a la hora de las medidas y el financiamiento para adaptarse y mitigar los efectos del calentamiento global.

En este punto, hubo mujeres que llevaron ricas experiencias de mitigación a la Audiencia. Fue el caso de docentes de escuelas rurales de Chaco, que están desarrollando programas educativos que promueven la agroecología pese a la resistencia incluso de vecinos que producen a la manera tradicional.

Lucrecia Marcelli, directora de la Escuela de la Familia Agrícola, en la población chaqueña de General San Martin, contó que con los estudiantes secundarios tienen una huerta ecológica y mostraron a los productores vecinos que puede cultivarse algodón sin necesidad de usar químicos como hacen ellos en perjuicio de la escuela.

Por su parte, Maria Amelia Bertoldi, de una escuela primaria de la zona también chaqueña de Pampa del Infierno, habló sobre la idea de formar "ecoguardianes" entre estudiantes y docentes que se sumen al estudio y análisis de los agrotóxicos, las leyes ambientales y otras iniciativas a favor del desarrollo ecológico.

Además se expusieron ejemplos de producciones agroecológicas como la que presentó Zunilde Poggio de la Asociación Ecologista de Bella Vista, en una zona rural de la provincia de Corrientes, donde unas 20 familias producen alimentos naturales.

"La agroecología lleva como bandera la soberanía alimentaria, el respeto a la biodiversidad y a los recursos naturales, no utiliza tóxicos ni contamina el aire, el agua o el suelo, y no es una producción a gran escala, no utiliza mano de obra contratada, busca que la familia se arraigue en el campo", dijo a IPS. 



Por supuesto, esta forma de producción amigable con el ambiente también es amenazada. "Tenemos cerca tres arroceras que utilizan pesticidas y no logramos que la ley contra los agrotóxicos, aprobada desde 1994, se ponga en vigor", lamentó.

"Debemos cambiar el modelo agroproductor de gran escala, que contamina y da empleo a unos pocos, y para eso están las cumbres como la de Durban", afirmó.

Hasta allí pretenden llegar con sus propuestas y testimonios de un impacto que ya dejó huellas en los hábitats, actividades productivas y formas de vida de las decenas de mujeres del campo congregadas en Resistencia, justamente en la semana que el mundo celebra el Día de la Mujere Rural, el sábado 15.(FIN/2011)